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Opinión

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¿Encuestadores o maquiladores?

Alberto Aguirre | Signos Vitales

Morena y los encuestadores a su servicio presumen de haber cumplido con los estándares metodológicos de los estudios sobre la preferencia electoral. Y para atender las peticiones de un sector de la militancia de ese partido, accedieron a revelar algunos aspectos de las mediciones realizadas en 17 entidades federativas, previo a la designación de los coordinadores estatales para la defensa de la transformación.

Transparencia proactiva, de requirentes y contratantes de los estudios de imagen y posicionamiento —de acuerdo con lo descrito por Yamin Nares, directivo de la firma Defoe— que alimentaron el algoritmo morenista que definió a los ganadores. Todos, por knock out.

En cada entidad —revelaron— fueron levantadas 1,500 entrevistas, cara a cara. Tanto los cuestionarios (se asume que el número de preguntas y su secuencia) así como las muestras fueron definidas por la Comisión Nacional de Encuestas, que desplegó su personal propio. En paralelo, las casas encuestadoras salieron a campo, para hacer las mediciones “espejo”. Todas usaron dispositivos móviles, lo que permitió hacer el procesamiento de la información ocurrió en tiempo real.

“Las casa encuestadoras solo maquilaron y procesaron los resultados”, refrendó el representante de Buendía & Màrquez. Sin sorpresas, completó Andrés Levy, de Covarrubias y Asociados, aunque sus colegas reportaron incidentes menores, relacionados con la inseguridad y condiciones climatológicas adversas.

El uso de tarjetas circulares para preguntar a los encuestados por los atributos y la inclusión de los nombres en la boleta, como lo solicitaron los aspirantes —El Diablo Castro Trenti, en Baja California; el ingeniero civil especialista en valuación inmobiliaria José Martín Gallo Aguilar, en Aguascalientes; Cheto Alvarado, en Baja California Sur o El Capi Arrieta, en Chihuahua— son algunas de las peculiaridades de este ejercicio. ¿La más notable? Que ninguno de los encuestadores presentó los resultados de sus mediciones, aunque la mayoría llevaba sus datos.

La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, invocó a José Barberán —fallecido hace 25 años— como el creador de esta metodología. David Santos, de la Comisión Nacional de Encuestas, se encargó de enlistar a los contendientes y a los ganadores. Nunca precisó el estado en el que trabajó cada casa encuestadora. Tampoco refirió a los cuestionamientos formulados por algunos aspirantes —principalmente en Baja California Sur, Nayarit y Zacatecas— a las mediciones publicadas en medios impresos.

Los aspirantes solo conocieron los resultados de las encuestas de Morena, no del espejo. Y solo quienes requirieron mayor información pudieron acceder a una mesa técnica, de la que no trascendió detalle adicional durante el careo de ayer.

“Tenemos muchísimos años de trabajar en el negocio de transformar la opinión en información”, presumió Felipe Quintos, de Votia. En esta ocasión, insistió, se logró cumplir con estricto rigor metodológico, bajo los lineamientos del partido. Y reducir significativamente el error humano.

Morena contrató siete casas encuestadoras para evaluar a los aspirantes a las 17 coordinaciones estatales, quienes antes de las mediciones se comprometieron a respetar la decisión de la cúpula encabezada por Citlalli Hernández y Ariadna Montiel. Casi medio centenar de mediciones —entre telefónicas y de vivienda— que fueron encargadas a Votia, Buendía & Asociados, Defoe, Covarrubias y Asociados, De las Heras-Demotecnia, Enkoll y Mendoza Blanco y Asociados.

“El proceso es transparente, apegado a los estatutos. La decisión fue del pueblo de México”, sintetizó Ariadna Montiel. “Fue la ciencia y la técnica al servicio de la política”. Si bien sus resultados no fueron desconocidos, como presumió Citlalli Hernández, tampoco fueron totalmente publicitados o transparentados. Y menos, del costo de este oneroso servicio de maquila preelectoral.

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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