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Embajadas “Airbnb oro”
Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
Juan Ramón de la Fuente realizó 20 viajes al exterior durante los 18 meses que fungió como secretario de Relaciones Exteriores (Perla Pineda, El Economista, 22 de marzo). La mitad de ellos los hizo hacia Estados Unidos y repitió traslados a Colombia y Brasil. También viajó a Canadá y a Honduras. No más.
Marco Rubio ha visitado 31 países en los 14 meses que lleva al frente del Departamento de Estado. Antony Blinken estuvo en el mismo puesto durante los cuatro años del gobierno del presidente Joe Biden. El secretario de Estado visitó 89 países. En México estuvo cinco veces.
El ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, realizó 196 viajes al exterior desde que asumió el cargo en julio de 2021 hasta el 31 de diciembre de 2023 (El Debate, 11 de febrero de 2025). Albares continúa en el puesto, El Debate sumó solo 30 meses.
Una actividad estratégica del secretario de Relaciones Exteriores es viajar fuera de México. ¿Por qué De la Fuente viajó pocas veces al exterior y ni siquiera visitó un solo día a Europa?
La enfermedad de la diplomacia mexicana es el dogmatismo. Si una diplomacia no es de Estado, deja de cumplir su función principal: acercar el mundo a México y llevar a México al mundo.
El presidente López Obrador viajó 16 días al exterior durante su sexenio. Para él, la política exterior fue una materia optativa y no obligatoria.
AMLO convirtió las embajadas mexicanas en Delegaciones de Morena o en Airbnb de oro.
Van algunos ejemplos: Josefa González-Blanco tenía un criadero de Guacamayas, era vecina de AMLO y el presidente la convirtió en embajadora en Londres. Isabel Arvide, de aplaudir en las mañaneras pasó a ser consulesa en Estambul.
A los gobernadores priistas que entregaron la plaza los envió a una especie de Airbnb de oro: Quirino Ordaz (España), Omar Fayat (Noruega), Carlos Joaquín González (Canadá) y Claudia Pavlovich (consulesa en Barcelona y nombrada por la presidenta Sheinbaum como embajadora en Panamá).
AMLO nombró a algunas viudas de sus amigos como embajadoras. Eugenia Rossbach (Argentina), Martha Susana Peón (Honduras, pese a que no ha renunciado a la nacionalidad cubana) y Raquel Serur (Ecuador), y luego de haber sido declarada persona non grata, la nombró subsecretaria para América Latina y el Caribe.
La presidenta Sheinbaum solo ha realizado tres viajes al exterior en 18 meses. No ha viajado a Europa, Asia, Oceanía y África.
Una prueba de que la SRE se ha convertido en Delegación de Morena es la respuesta que da el nuevo secretario Roberto Velasco sobre el informe del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU. “Rechaza” el informe porque “la decisión del Comité es parcial y sesgada”.
El informe del Comité revela que “las autoridades (del Estado mexicano) siguen sobrepasadas por la magnitud del crimen, y siguen siendo necesarios cambios estructurales para abordarlo y prevenirlo de manera eficaz y eficiente”.
Los casos de “La Barredora” en Tabasco y los de Sinaloa, donde hay vínculos de autoridades con el narcotráfico, brotan como chapopote.
En lugar de aceptar el informe, que es un claro reflejo de la realidad, Velasco, Gobernación y, por qué no, Rosario Piedra (Comisión Nacional de Derechos Humanos), decidieron levantar pancarta de Morena.
La diplomática Jennifer Feller, Directora General de Derechos Humanos y Democracia de la SRE, también hizo lo propio en X. México propuso alternativas a su “interpretación errónea”.
En efecto, la diplomacia dogmática mexicana ve en la ONU a una especie de partido de oposición.
Las embajadas mexicanas han sido convertidas en Delegaciones de Morena y Airbnb de oro.