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Opinión

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Devorando la temporalidad

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Solo vives una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente. Mae West

También se trata de trazar líneas en el tiempo, en ese andar pausado cuando los años son suficientes, y cada escalera, con los altas y las bajas, no son ni únicas ni irrepetibles para subir o bajar, ante los sitios específicos, en las suposiciones de lo inevitable, porque lo fundamental es la persistencia.

El mar nos revuelca con sus violentas olas de pronto, en lo que puede parecer tan solo un chapuzón, desde la orilla observamos lo diferente del horizonte, en días nublados, sin bruma, pero con salvedades, en una economía que se presta a reacomodar cifras, encausar investigaciones y castigar la opacidad y la corrupción.

Asuntos de mayor relevancia en el proyecto de presupuesto público desde la hacienda replegada, en la mira el sindicalismo, la rendición de cuentas y la transparencia sin organismos rígidos, sin la reserva de información, estamos distantes de mejores resultados en los compromisos del pago de la deuda.

Sale a flote en este mar también de historias, en el segundo fin de semana de un septiembre diferente, por la temática que se aborda en el transitar común, sin necedades ni puntos luminosos, entre malas y buenas noticias, en las primeras planas de los periódicos que aún persisten, con las generaciones que llegamos a leer en ese papel con un olor muy particular, lo que lejos de suceder un día antes, se proyecta para el futuro.

Así también discurren los adelantados, quienes son parte de una procesión con narrativas en el desgaste, de no encontrar otras palabras, frases sin eco, audiencias dispersas, descartes y encartes en estados donde no hay una marcada tendencia a triunfos sin impugnación.

Llegamos más allá de lo indecible, festejos que alborotan poco, hay rostros en la inmensidad, pero también en la infinitud, la visión desde las ideas, en un país que se retrata a sí mismo como consecuencia de la violencia, de percepciones, de oídas y de habladas, quejas que se aíslan, donde nunca tenemos condenas con certidumbre, sino dudas del sentenciado; porque hasta un probable suicidio es cuestionado. 

Generación de cristal en la incredulidad, se reviven las decisiones que salvaron a unos cuantos, con el Fobaproa, pero que condenaron a su suerte a millones de mexicanos, que, con los impuestos cautivos, continúan pagando las atrocidades de un sistema político en la simulación y el engaño. 

Efectivamente, no es quien más alza voz y hasta llega a gritar, a quien le asiste la razón, podríamos estar peor, los escenarios externos complican el entorno en suelo propio, puede haber preocupación, pero no alarma; la constante debiera ser construir consensos, con los sectores productivos, que se toman en serio cada peso que invierten, cada exportación que realizan, cada contrato que firman y cumplen; en las contrataciones de ese empleo calificado, bien pagado. 

Mucha tarea por delante, respuestas que debieran no solo matizar las expectativas en la Cuarta Transformación, sino allanar el camino entre los poderes, con las mayorías que les permite el optimismo, con proyecciones sin espectacularidad, sino en la seriedad que ameritan los temas de la deuda y más préstamos; la cancelación de plazas, y sobre todo quienes, por más recursos sustentados en las necesidades, y los que se les recorta gasto.

A tiempo de no guardar silencios, y vaya que el referente va dejando de ser el lastimoso pasado de los priistas y panistas, no todos; aquellas y aquellos retirados de facto, en una política domestica que alcanza para ver los puntos oscuros del no retorno.

ENTRE LÍNEAS

Siempre en un ambiente inclusivo y disruptivo, no hay trascendidos haciendo el ridículo, sino compromisos y sesiones que deben permitirnos crecer en términos reales más de un digito y no es posible, la economía hoy es como un columpio sin mantenimiento preventivo.

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