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Opinión

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La Cultura de la Paz, Octavo Informe del Oficialismo

Pascual Hernández Mergoldd | La cultura de la paz

“Muchas palabras nunca indican sabiduría”, Tales de Mileto.

El 1º de septiembre, en el patio central de Palacio Nacional, la Mandataria ofreció un mensaje con motivo de su segundo informe de gobierno, algo así como un compendio de mañaneras.

Aseguró que gobierna “promoviendo y garantizando el ejercicio de las libertades y la democracia” y que “se respeta plenamente la libertad de expresión y manifestación”. Declaraciones contrarias a las medidas para restringir y reducir derechos ciudadanos, así como para castigar la opinión, violando la Constitución.

Los llamados “Programas para el Bienestar” consistentes en regalar dinero, que no contribuyen al crecimiento de la economía nacional, cuestan anualmente un billón de pesos financiados mediante endeudamiento, eso incrementa la fragilidad de las finanzas públicas.

Educación: México se ubica en los últimos lugares de diversos indicadores de la OCDE. La prueba PISA 2022 colocó al país en la posición 51 de 81 naciones en el promedio general de matemáticas, lectura y ciencias. Lejos de revertir esta situación, el gobierno ha impulsado medidas como la llamada “Nueva Escuela Mexicana”, la eliminación del examen de admisión a la educación media superior en 17 entidades y la entrega de becas universales sin considerar el desempeño académico.

La vida real no se rige por “pases automáticos”. La inversión en educación disminuye, la calidad y cobertura de los servicios públicos se deterioran y los nuevos contenidos privilegian el adoctrinamiento sobre la formación de ciudadanos preparados para el futuro. A las universidades públicas se les exige aumentar matrículas, pero se les regatean los recursos.

Salud: la Presidenta sostiene que al inicio de la “cuarta transformación” existía un “profundo retroceso” en el sistema nacional de salud. La realidad es distinta: el desmantelamiento del Seguro Popular y su sustitución por el efímero e ineficaz INSABI dejó a millones de personas sin acceso a servicios médicos, según la Auditoría Superior de la Federación no se comprobaron más de 3,600 millones de pesos. México se ubica en los últimos lugares de la OCDE en inversión, infraestructura y resultados en salud. Hoy menos ciudadanos cuentan con atención médica y medicamentos que en los gobiernos previos al oficialismo.

Militarismo: Durante los últimos ocho años se ha privilegiado el militarismo. Cada vez se asignan más funciones civiles a las fuerzas armadas -desde la obra pública hasta la administración de empresas turísticas-. Para ampliar aún más su poder, la Presidenta envió una iniciativa para que los titulares de Defensa y Marina se integren a la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras, con facultades para frenar proyectos que consideren inconvenientes. Esta concentración de poder, sumada a la destrucción de contrapesos, el debilitamiento del Poder Judicial, la pérdida de certeza jurídica y la inseguridad, desalentará más la inversión extranjera.

La política exterior se ha reducido a respaldar regímenes dictatoriales, a criticar medidas de países democráticos e ignorar la guerra en Ucrania. Se confunde defensa de la soberanía nacional con encubrimiento a políticos y familiares del expresidente señalados por actividades ilícitas. Tristemente, en estos ocho años se permitió que el narcoterrorismo secuestrara la soberanía en amplias regiones del país.

En el discurso oficial no se mencionan, para ocultarlos, narcofosas, madres buscadoras, corrupción ni pensiones contributivas, como si esos problemas no existieran.

Durante su gira de propaganda, la Mandataria ha incurrido en descalificaciones e insultos a quienes le reclaman. Parece ignorar las razones de la reforma constitucional que dispuso que el Presidente de la República ya no acuda al Congreso de la Unión a rendir su informe.

Lamentablemente el elevado abstencionismo electoral refleja una ciudadanía cada vez más apática e indiferente. Llama la atención que el segmento más amplio de abstencionistas corresponda a jóvenes de entre 25 y 40 años.

Ante este panorama, es indispensable reaccionar: unirnos para enfrentar los problemas que afectan a la sociedad, denunciar abusos, exigir a los desorientados partidos de oposición acciones responsables y participar en las próximas elecciones.

Recuperemos la cultura de la paz y propiciemos un contagio positivo, amplio y duradero.

*El autor es abogado y mediador profesional.

Contacto: mediador.negociador@gmail.com

X: @Phmergoldd

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