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Opinión

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La Cultura de la Paz, José Francisco Ruiz Massieu

Pascual Hernández Mergoldd | La cultura de la paz

En la Democracia se ponen ideas, en las dictaduras se imponen, JFRM

Nuestro homenajeado dejó una huella profunda en la vida nacional.

Las generaciones nacidas en los años ochenta y posteriores poco conocen de su trayectoria. Sin embargo, conviene difundir su vida y obra, pues su legado fue clave en la consolidación de instituciones nacionales y de su estado, algunas de ellas recientemente demolidas.

Nació en Acapulco, Guerrero, el 22 de julio de 1946. Cumpliría 80 años, aunque su vida se truncó a los 48: fue asesinado en 1994.

Formado en Derecho por la UNAM, en Historia por la Iberoamericana y con una Maestría en Ciencia Política por la Universidad de Essex, Gran Bretaña, desplegó una carrera multifacética.

Puso siempre su pensamiento en acción al servicio de México como abogado, gobernante, catedrático, investigador, politólogo, ideólogo, funcionario público y dirigente político.

Ocupó cargos de gran relevancia: Subsecretario de Salud; Gobernador de Guerrero; Director General del INFONAVIT, mismo que transformara en una hipotecaria social; Secretario General del PRI y Diputado Federal.

Su vocación académica también fue notable: profesor en la Facultad de Derecho e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; catedrático y director de Derecho en la UAM, y profesor en el ITAM.

Fue autor de libros, entre ellos: La Empresa Pública, Ideas a Tiempo, Cuestiones de Derecho Político (México y España), Estudios de Derecho Político de Estados y Municipios, Normación Constitucional de los Partidos Políticos en América Latina y Nueva Administración Pública Federal.

Participó en innumerables conferencias, obras colectivas y fue editorialista de diarios nacionales.

En 1979 recibió el Premio Nacional de Administración Pública otorgado por el INAP.

Con visión de futuro, adelantó propuestas para la transición democrática y defendió la necesidad de encuentros con todas las fuerzas políticas y factores de poder, convencido de que el diálogo era la vía para construir democracia. Nunca promovió la polarización. Como ideólogo responsable, participó en las transformaciones del priísmo con un espíritu creador, reconstructivo y reivindicador. Sostenía que pensar no era ajeno a gobernar y que la política debía trascender la mera lucha por el poder.

En su tiempo, el PRI podía mirarse como un verdadero frente nacional por su carácter pluriclasista, pragmático y flexible, capaz de rechazar dogmatismos cerrados. Su partido buscó un entendimiento con las fuerzas armadas para que éstas asumieran su condición de instituciones apolíticas, evitando la tentación latinoamericana de convertirse en un poder supraconstitucional. Actualmente, el oficialismo les ha otorgado múltiples funciones de carácter civil y otras prebendas.

Su obra política se edificó sobre el diálogo, el consenso y la tolerancia, pero también con firmeza, respeto al derecho y defensa de principios irrenunciables. Siempre reconoció y respetó a las oposiciones, así como a la pluralidad política.

Hoy, en contraste, el oficialismo se empeña en desmantelar ese pluralismo, debilitando los pilares que sostienen la convivencia democrática.

Jamás se le ocurriría proponer no cumplir con la norma, como recién sugirió la Presidenta.

Para él, el desarrollo sólo merecía ese nombre cuando elevaba el nivel de vida popular y conducía a una sociedad de igualdad en condiciones y oportunidades.

Como gobernador de Guerrero impulsó una modernización legislativa sin precedentes, fomentó la participación ciudadana y creó las primeras secretarías de Desarrollo Social y de la Mujer. Impulsó el Acapulco Diamante y la Autopista Cuernavaca Acapulco. Actualmente es frustrante ser testigos de la pérdida de rumbo en Guerrero y que sus habitantes sean víctimas del narcoterrorismo.

1994 fue un año decisivo: además de ser Secretario General del PRI, fue candidato a Diputado Federal y representante del partido ante el IFE. Tras la victoria electoral, estaba destinado a convertirse en líder de la Cámara de Diputados. Tristemente fue asesinado en septiembre de ese año.

Hoy, a la luz de los desafíos actuales, conviene volver a su obra escrita y a las disposiciones normativas que impulsó. El Maestro Ruiz Massieu sigue siendo referente de diálogo, institucionalidad y visión democrática.

Sin duda, fue un precursor de la cultura de la paz.

*El autor es abogado, negociador y mediador

X: @Phmergoldd

Contacto: mediador.negociador@gmail.com

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