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Cravioto: el elegido de Giovanni
Opinión
En los pasillos de la alcaldía de Coyoacán, el nombre de Fernando Cravioto circula con la naturalidad de quien ya se siente ganador. No es un rumor sin origen: viene del propio alcalde Giovanni Gutiérrez, cuyo mandato concluye en 2027 y cuya sucesión, según quienes lo conocen bien, ya está decidida en su cabeza aunque no en papel.
Cravioto lo sabe. Y actúa en consecuencia.
El problema no está en sus capacidades de operación política. Quienes lo conocen reconocen que sabe moverse. El problema está en su historia, y en cómo esa historia es leída por los militantes del partido que tendría que llevarlo a la boleta.
Cravioto viene de otro mundo. Su formación política no nació en las filas del PAN sino en las estructuras del PRD, el mismo partido que gobernó Coyoacán durante años y que dejó una administración cuestionada, con señalamientos de manejo discrecional de recursos que nunca fueron debidamente aclarados. Llegó al proyecto de Gutiérrez como parte de una coalición que en su momento fue útil. Hoy, esa misma coalición es el lastre que carga.
En el PAN capitalino, la incomodidad no se expresa en voz alta porque la disciplina formal lo impide, pero existe y crece. Varios cuadros del partido, algunos con trayectoria larga en la demarcación, no ocultan sus reservas ante la posibilidad de que la candidatura de una alcaldía ganada dos veces consecutivas sea entregada a alguien cuyas raíces políticas están en el grupo que la oposición venció precisamente por haber fallado.
La pregunta que se hacen en privado es incómoda pero pertinente: ¿puede el PAN presentarle a los coyoacanenses un candidato que representa lo mismo que criticó?
Hay además un factor que los operadores del partido mencionan con más frecuencia de lo que admitirían públicamente: Cravioto no conecta. Su perfil es el de un operador eficiente en los espacios cerrados del poder, pero en la calle, en el mercado, en la colonia, la empatía no fluye. En una demarcación donde la elección se gana territorio por territorio, eso no es un detalle menor.
Giovanni Gutiérrez construyó en seis años un capital político real en Coyoacán. Dos victorias, la segunda con la votación más alta de la historia reciente de la demarcación. Ese capital no se transfiere automáticamente a cualquier nombre. Se hereda con cuidado o se dilapida con prisa.
Los tiempos electorales de 2027 empiezan a presionar. Y en el PAN hay quienes se preguntan si la decisión que se está tomando en los pasillos de la alcaldía es la que necesita el partido o solo la que le conviene a unos cuantos.
Cravioto, por su parte, sigue sonriendo.