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Opinión

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Conflictos internos, provocación y división

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Una característica que nos unifica y nos singulariza, con respecto a los demás continentes, es la necesidad de saber quiénes somos. Gabriel García Márquez

Bien dicen que para unirnos hay que conocernos, lo contrario se da en los esquemas de prácticas políticas de un desgaste inevitable, por todo lo que rodea al poder político, donde ya no hay secrecía ni lealtades, simplemente son acuerdos a espaldas de los gobernados, en el simplismo de la recurrencia de alborotos hoy.

Sucede en todos los ámbitos de la vida pública, ahora más expuestos por las redes sociales con el aderezo negativo de la inteligencia artificial, que sobre pasa los límites del respeto y la libertad de todo individuo.

Tenemos la convicción en cada campo del conocimiento, de actuar con prudencia, sobre todo cuando se tiene una responsabilidad en lo más alto de la administración pública en uno de los tres poderes de la Unión, que no están tan distantes ahora, por cierto.

Cuando la lucha por llegar a estar en una posición de privilegio, plurinominal y enlistado en unas de las circunscripciones, para llegar al poder legislativo, la afrenta es bárbara, nadie está por encima de las decisiones cupulares, o de los intereses de quienes palomean a los asignados a cumplir las encomiendas.

Pero en el poder ejecutivo no hay filtros, es creer o no creer en el otro, porque tarde que temprano que tiene que delegar, instruir, para desarrollar un proyecto, que lejos de concluir en seis años, los poderosos virreyes del siglo XXI creen o consideran que deben ir más allá.

Viajar y conocer el mundo nos brinda la oportunidad de realizar comparativos, desde las banquetas hasta el respeto para no tener la obligación de dejar propina por un servicio, se cobra en el precio del producto.

La educación va de la mano con el conocimiento del entorno, y Jesús Ramírez Cuevas siempre tuvo presente donde estaba ubicado, el sentido de ubicuidad es lo más importante en una responsabilidad política y administrativa.

Lo conocimos en noviembre del año 2022 en Palacio Nacional, me recibió sin conocerme, a una petición de cita para comentar mi situación en esos meses aciagos posteriores a la pandemia, y puedo asegurar sin temor, que reconozco su buen talante, para abordar los temas de esos momentos en el México de las realidades.

Los excesos no son parte de uno de los más leales al proyecto de la cuarta transformación, ahora en sui segundo piso, la apuesta es el desgaste abrupto de la venganza en un libro sin estructura, golpes al aire, rounds de sombra se diría en el boxeo de barrio, provocaciones que han tenido respuestas claras.

Una división que se pretende, porque la unidad se está desmoronando con la familia Monreal y los “aliados” que les nombramos rémoras, por las posiciones que exigen para sumar en un congreso disímbolo.

Vaya que se nota la venganza, no hay amistad en la traición, los propósitos son generalmente económicos cuando se llega al poder sin convicciones, no hay secretos ni de alcoba, y todo más temprano que tarde se ventila entre los que supuestamente acordaron guardar silencio; pero hasta el silencio es una respuesta.

ENTRE LÍNEAS

Los otros golpes, esos que se suceden con los cierres de las instituciones de educación en el país, son parte de ese folclor mal entendido de “liderazgos” que se resisten al cambio actual.

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