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Claudia Sheinbaum ya manda en Morena
Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times
Rubén Rocha Moya no era cualquier gobernador de Morena. Durante años lo apoyó AMLO y, en febrero de 2025, Andrés Manuel López Obrador Beltrán, entonces secretario de Organización del partido, viajó a Sinaloa para entregarle su credencial de afiliación. Por eso lo ocurrido este fin de semana importa más por lo que revela sobre el poder de la presidenta Claudia Sheinbaum en Morena.
AMLO respaldó a Rocha desde que llegó a la gubernatura en 2021 y siguió haciéndolo ante los cuestionamientos sobre la posible influencia del crimen organizado en su elección. Tampoco rompió con él cuando El Mayo Zambada aseguró que el 25 de julio de 2024 acudió a una reunión donde esperaba encontrarse con Rocha y Héctor Melesio Cuén. En el lugar mataron a Cuén.
Rocha negó haber asistido a la reunión y aseguró que estaba en Los Ángeles, California, aunque hasta ahora no lo ha probado. Después, la Fiscalía de Sinaloa informó que a Cuén lo mataron durante un intento de robo en una gasolinera, según dijo Fausto Corrales Rodríguez, quien conducía la camioneta en la que supuestamente ocurrió el ataque. La entonces fiscal Sara Bruna Quiñónez defendió esa versión y renunció después de que la FGR la invalidara. Corrales fue arrestado el miércoles pasado y la FGR lo acusa de encubrimiento y falsedad de declaraciones.
Nada de eso hizo que Morena abandonara a Rocha, ni aun cuando EU lo acusó, junto con otros nueve funcionarios, de colaborar con Los Chapitos. La presidenta cuestionó entonces esas imputaciones y su gobierno exigió a EU pruebas suficientes para proceder.
Rocha pidió licencia el 1 de mayo y regresó al cargo el viernes pasado. El sábado, la presidenta dijo que no había hablado con él y que se enteró de su regreso por su tuit. Ese mismo día escribió en X que ningún interés personal puede estar por encima de los intereses del pueblo y de la Nación y criticó “la ambición desnuda del poder por el poder”. No mencionó a Rocha, pero dirigentes, legisladores y gobernadores morenistas entendieron su mensaje y abandonaron al sinaloense. Así, 34 horas después de reasumir la gubernatura, Rocha volvió a pedir licencia.
Esto es lo importante: durante años AMLO ha sido la autoridad indiscutible de Morena, pero esta vez no fue necesaria su intervención. La presidenta fijó su posición y Morena se alineó con ella. Demostró que ejerce una autoridad que antes correspondió a AMLO.
Sin embargo, quedan varias incógnitas. Tras el arresto de Corrales, ¿aparecieron nuevos elementos sobre Rocha, el asesinato de Cuén o la falsa historia de la gasolinera? ¿EU entregó finalmente las pruebas que México exigía? La FGR también debe explicar por qué no ha actuado contra los funcionarios sinaloenses que aceptaron el relato de Corrales y lo convirtieron en la versión oficial.
La transferencia constitucional del poder presidencial ocurrió el 1 de octubre de 2024. La del poder dentro de Morena ha sido más lenta. El caso de Rocha no demuestra que haya concluido, pero sí que hay un cambio importante: Claudia Sheinbaum ya puede fijar la línea, alinear al partido y disciplinar a uno de sus gobernadores sin recurrir a la autoridad de AMLO. Ya no es solamente su sucesora en la Presidencia: está convirtiéndose también en la jefa política efectiva de Morena.
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