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Opinión

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¿Es por el camino de Marcelo?

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Tenemos un serio problema de inversión y la economía crece muy poco; los buenos salarios son escasos. Los actores de la política nacional e internacional nos están cobrando muy cara esta factura.

¿Qué hacen los demás, aquellos que carecen de una fortuna y no tienen partido político?

¿Vale la pena prestar atención al evento del viernes convocado por la Secretaría de Economía, a cargo de Marcelo Ebrard?

No sé si sea el único, pero al menos ha sido el funcionario que visibiliza el intento nacional por participar en la revolución tecnológica, siguiendo el mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien al inicio de su gestión prometió hacer de México “una potencia científica”. Desafortunadamente, no es algo comprensible para la mayoría. En este país solemos pensar solamente en negocios relacionados con lo que podemos tocar o percibir a simple vista.

Pero explorar más allá de esa frontera no es “un camino más”: podría ofrecer una llave para el crecimiento económico. Me pregunto si, en este momento, México tiene otra opción.

Hoy las potencias económicas se cuestionan todo y están empezando de cero. Un ejemplo:

¿Estamos haciendo los coches, los aparatos, las medicinas y las ventanas con los materiales correctos? Siempre pueden mejorar, pero probar cosas nuevas es un dolor de muelas.

Crear nuevos materiales o formulaciones para medicamentos líquidos, pinturas o baterías solía tardar de 4 a 10 años y todavía consume casi dos billones de dólares anuales en experimentos fallidos. ¿Quién podría saberlo?

Monte Caldera se llama la empresa mexicana de Héctor Medina y Luis Elizondo que ofrece corregir parte del problema.

Sustituye el costoso y lento método de “prueba y error” en laboratorios por un simulador virtual que predice formulaciones en minutos con 99.95% de precisión.

Como sucede hoy en laboratorios de Estados Unidos, trabaja con moléculas, con productos “amorfos” —desordenados a nivel molecular, como los geles—.

Hasta ahora, la ciencia dependía de mezclar ingredientes a ciegas en un laboratorio físico.

¿Su solución? Caldera Engine funciona como un simulador que entrega mapas de estabilidad en 25 minutos en vez de meses. Sus creadores aseguran que reduce los tiempos de desarrollo y los costos operativos en más de 90%. Lo consigue con ciencia: NESCGLE, para los expertos.

Es uno de los proyectos seleccionados por el programa “Mentes en Acción” de la Secretaría de Economía, iniciado en este sexenio. El viernes, esta y otras cuatro empresas fueron destacadas durante el Innova Fest, en Querétaro, una feria recurrente e itinerante en la que el Gobierno reparte recursos económicos y vincula capital con emprendimiento.

Lo que me parece relevante es que Ebrard está encauzando el proyecto hacia la tecnología profunda o deep tech, una lógica que siguen las principales estrategias de instituciones como el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y el propio Gobierno de Estados Unidos, mediante la Misión Génesis lanzada en noviembre.

No es popular porque casi nadie entiende este tipo de emprendimientos, pero es la actividad que dará prosperidad real a las naciones, gracias al avance acelerado que permite la inteligencia artificial.

Caldera ya levantó casi un millón de dólares en inversión. Aspira a generar ingresos anuales por 2 mil millones en los mercados químico, biofarmacéutico y energético.

Junto con esta fueron presentadas Va Nano, que transforma residuos de plátano en sustratos de alto rendimiento para invernaderos; Harthad, que actúa como un “sistema nervioso digital” para fábricas e industrias tradicionales, conectando sensores no invasivos para saber qué hace cada quien y mejorar así el negocio; Radii, que digitaliza y centraliza la compra de piezas mecánicas de alta precisión para fábricas, e Isla Urbana, dedicada a la captación de agua de lluvia.

Son cinco proyectos que ahora enfrentan la guerra que encara cualquier emprendimiento, pero al menos cuentan con apoyo y seguimiento gubernamental.

Es lo más parecido al sistema de 278 proyectos seleccionados en julio por la administración del presidente Donald Trump para encontrar soluciones de IA, energía y nuevos materiales.

Esta es la apuesta de México que pone a prueba Ebrard. Modesta, sí, pero al menos existe.

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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