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Camino a la debacle, se repite el esquema
Miguel González Compeán | Columna invitada
No es extraño que el CCE, diversas organizaciones privadas y actores públicos estén pidiendo un INE transparente e imparcial. Para la mayoría de la población y, en especial de la clase media baja y de ahí para arriba, le importa menos que hagan los que llegan al poder, mientras puedan seguir con su vida de manera razonable. Lo que si importa para la mayoría, es si esos que ejercen el poder llegan de manera espuria o de forma creíble y razonablemente verificable.
Como ya han señalado otros conocedores y expertos, la mayor perdida del INE, no es descubrir una red de corrupción alimentada por los cambios legales que eliminaron la colegiación en la toma de decisiones y con ellos la concentración del poder. La verdadera perdida es la de la confianza que se construyó a lo largo de casi 30 años.
El Consejo General del INE se ha dado cuenta de ello. No es extraño por eso lo que reporta la prensa nacional: “Son trece. Sobreviven, pero están en fase terminal. La Junta General Ejecutiva del INE sigue repleta de perfiles impuestos por Guadalupe Taddei que saben que tienen los días contados, su lealtad ciega a una persona que rompió la colegialidad vuelve casi imposible su permanencia en las áreas directivas y técnicas de mayor decisión en el instituto. Entre perfiles que llegaron por ser asesores de los consejeros cercanos a Taddei, que ni siquiera cumplen los requisitos legales para el cargo, otros que su lealtad bastó para asumir cargos directivos pese a su rechazo previo en el Consejo General por no tener experiencia y un bloque de mujeres que no estaban consideradas pero fueron impuestas para evadir un juicio por incumplimiento de paridad. Todos están bajo revisión”.
A las acciones dentro del INE, se suma que alguien o “alguienes” siguen filtrando videos de los arreglos de la señora Taddei. En ellos se puede observar como se ponen de acuerdo en el reparto de las ganancias por los contratos que ella ha conseguido para su exproveedor, exnovio y examigo. “De este negocio yo tuve que poner tanto y el que lo va a hacer cobra tanto y a ti te toca el 60% y a mi el 40% de lo que quede, después de gastos”. En total al preferido se le otorgaron contratos por 1,300 millones de pesos, así que con que haya habido un 30% de ganancia entre los dos, se repartieron casi 400 millones de pesos entre los dos.
Tanta virulencia contra el INE me preocupa. Lo peor es que derivado de este escandalo surgiera la excusa para volver a legislar en la materia y convertirlo de manera explicita en un apéndice del gobierno.
La consecuencia de todo esto, sin embargo, es igual de condenatoria para el régimen actual. En todas las instituciones públicas el esquema Taddei, se está aplicando de manera centralizada y consuetudinaria. La población empieza a sospecharlo y en algunos casos a comprobarlo. Las consecuencias como en el INE son la perdida de confianza y después será la decepción absoluta. No alcanzan las ayudas sociales para sostener un régimen, siempre acaban considerándose derechos adquiridos y pronto se olvida quien es el que los ha procurado y entregado.
La victoria electoral y política que generan las dadivas en un inicio, se desgasta, se acaba y la gente lo que quiere es comida, trabajo, educación, salud y vivienda asequible, lo que la 4t no puede dar. Nada más, pero nada menos, también.