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Arranca asamblea OMS sin EUA; impasse del acuerdo pandémico y oportunidad para AL
Maribel Ramírez Coronel | Salud y Negocios
Hoy arranca en Ginebra la 79ª Asamblea Mundial de la Salud (AMS79), la primera sin Estados Unidos. Al ya no tener su contribuyente histórico principal, la Organización Mundial de la Salud (OMS) vive una reconfiguración de presupuestos, prioridades y alianzas. Y en ese tenor no se da prioridad al acuerdo mundial ante una nueva pandemia inminente.
Tras la experiencia de Covid19, el mundo en desarrollo sufrió la inequidad mundial: en plena emergencia los países ricos acapararon vacunas e insumos llevándolos a precios estratosféricos. Por eso hoy los países en desarrollo buscan un acuerdo bajo una posición inamovible: en la próxima pandemia no compartirán información genómica y muestras de patógenos emergentes (virus, bacterias, hongos) para que se desarrollen vacunas y tratamientos, si el mundo desarrollado no otorga a cambio beneficios concretos: acceso oportuno a contramedidas, transferencia de tecnología y producción regional.
Jorge Saavedra, director del Instituto de Salud Pública Global de AIDS Healthcare Foundation (AHF), resume la paradoja: “El mundo vive al revés. El 80% de la población vive en países en desarrollo, pero los ricos solo ofrecen compartir el 20% de la producción: 10% donado y 10% a precios ‘accesibles’. El resto, al precio que ellos decidan”. AHF —organización no lucrativa que atiende a más de 2.8 millones de personas con VIH en 50 países y que inició las pruebas rápidas de VIH en México— participa como actor técnico en las negociaciones de Ginebra. Junto a Médicos Sin Fronteras y otros, impulsa la campaña “No hay equidad, no hay acuerdo”.
En esta Asamblea de OMS solo se pedirá más tiempo, hasta 2027 o quizá haya sesión extraordinaria. Por lo pronto quedan prorrogadas las negociaciones del Anexo de Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios (PABS, por sus siglas en inglés) cuya esencia es sencilla: si no hay equidad no hay acuerdo viable.
Prefieren un buen pacto tardío a uno malo apresurado. Los puntos en disputa no son técnicos: son de poder. Los países ricos (sede de las grandes farmacéuticas) resisten la transferencia de tecnología para producción local en Brasil, México, India o Sudáfrica. Rechazan activar los beneficios desde la declaración de Emergencia de Salud Pública de Interés Internacional (no solo cuando se declara pandemia). Y se oponen al registro obligatorio de quien use los datos genómicos, lo que permitiría anonimato y patente sin contrapartida. El costo económico de este impasse es gigantesco. Cada pandemia futura sin reglas equitativas implica disrupciones en cadenas de suministro, caídas de la producción (la Covid19 costó a América Latina más del 7% del PIB regional en 2020-2021), sobrecarga de sistemas de salud y dependencia crónica de importaciones.
En México y la región, el dengue 2024-2025 dejó récords de casos sin que existiera una respuesta regional coordinada. Brasil acaparó vacunas; otros países buscaron por su cuenta. Sin mecanismos ágiles, la vulnerabilidad se traduce en menor productividad, mayor gasto público y menor inversión extranjera en sectores sensibles. Aquí radica la oportunidad histórica para América Latina. La ausencia de Estados Unidos —que ahora privilegia acuerdos bilaterales— obliga a repensar la arquitectura de salud global.
El equipo de AHF propone crear un mecanismo regional operativo de emergencias sanitarias, similar al Africa CDC o al centro del Sudeste Asiático. No para sustituir a la OPS (en la cual tampoco se confía como organismo latinoamericano empezando porque su sede está en Washington), sino para complementarla: detección temprana, respuesta rápida, coordinación real de fronteras y producción de contramedidas. Ya dialogan con autoridades y academia: el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) mexicano, el ministro de Salud de Brasil, la Universidad Cayetano Heredia de Perú. La idea es técnica, no política: sentar a los expertos de salud pública, no a los cancilleres. México tiene credenciales para impulsar este centro.
La AMS79 no resolverá el PABS esta semana. Pero puede mandar una señal potente: la equidad no es caridad, es inversión en estabilidad global. La salud, al final, no es solo un derecho: es el mayor activo económico que poseemos.
Si los países en desarrollo —unidos como lo hace África— exigen un acuerdo que realmente equilibre el 80% contra el 20%, estarán defendiendo no solo vidas, sino el desarrollo económico del futuro. De lo contrario, seguiremos pagando la factura de la dependencia eterna respecto del otrora llamado primer mundo.
Cofepris ya consiguió los $60 millones para digitalizarse
Resulta que el doctor Victor Hugo Borja, titular del regulador Cofepris, al final consiguió por otro lado los 60 millones de pesos para avanzar en el proceso de digitalización pendiente del organismo, y ya no será necesario la cooperación de la industria regulada. Así se los avisó el lunes 11 pasado a las cámaras industriales; que ya no se preocupen, que ya no tendrán que aportar los recursos que ellas mismas habían ofertado pero que luego sintieron como ´pase de charola´. Nos dicen que el regulador decidió evitar cualquier malentendido y cancelar la opción. Si había presentado la propuesta, apuntan, fue porque los mismos representantes del sector industrial fueron los que lo habían ofrecido, pero cuando les tomaron la palabra tal parece que no gustó nada.
Jueces extienden 10 años protección a Ozempic de Novonordisk
La semana pasada seguro hubo brincos de gusto en las oficinas de la farmacéutica danesa Novo Nordisk en Polanco, ciudad de México, pues el primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del primer circuito decidió concederle 10 años de protección de datos a sus fármacos GLP1 Ozempic y Wegovy (indicados para diabetes y obesidad), es decir que aún tardará para que dichos fármacos bajen precios y sean accesibles. Lo que sorprende a abogados del sector es que la decisión quedó extrañamente sustentada en un artículo del T-MEC que nunca entró en vigor, porque fue eliminado mediante el protocolo modificatorio al T-MEC. Nos comentan que falta que la Sala Especializada en Materia de Propiedad Intelectual (SEPI) emita la nueva sentencia ordenando a la Cofepris que reconozca la protección. Si es así, en principio, Ozempic vencería el 13 de junio de 2029 y Wegovy el 13 de enero de 2033.
Requisitos políticos a proveedores de medicamentos
Siguen las sorpresas en la compra consolidada que trabajan las autoridades para 2027-2028. La última es que imponen requisitos de la época priísta: leyendas como “medicamento gratuito”, “la salud es un derecho”, “uso exclusivo del sector salud”, “prohibida su venta”; y además, la inclusión del emblema del actual gobierno: la joven mexicana ondeando una bandera. A las empresas les preocupa que estos detalles eleven los costos, cuando el precio es factor principal para elegir al proveedor, pero ante todo que muchas están en crisis de liquidez por las deudas sin pagar del IMSS Bienestar que sobretodo debe a la industria nacional de genéricos.