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Opinión

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Tres pájaros de un tiro

Muerto de la envidia, leí lo anterioren El Universal del día 22 del mes pasado. ¿Cómo es posible que apenas a 290 días de su toma de posesión, un gobernador ya se tome vacaciones? Si su antecesor, Eduardo Bours, combinó la política con la venta de huevo, Padrés la combina con la tirada de hueva.

Lo cierto es que la noticia me hizo recordar que llevo casi 16 meses escribiendo dos colaboraciones semanales para este benemérito periódico y no he tomado vacaciones. En eso pensaba cuando me llegó un libro escrito por mi amigo, el caricaturista, diseñador gráfico y escritor -artista multiindisciplinario- Antonio Garci, titulado: Pendejadas Célebres en la Historia de México. Bien escrito, pletórico de humor, respaldado por amplia bibliografía y aderezado por geniales caricaturas lo hacen un libro muy recomendable.

En este libro he realizado una breve antología de pendejadas nacionales. Son hechos que por su inusual necedad y atropello al sentido común deben estar puestos en el salón de la fama de las estupideces. Por lo tanto, ésta es una compilación de hechos verídicos orgullosamente mexicanos, con la cual espero hacer mi modesta contribución a los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución (...) Si bien es cierto que en todos los países se cometen pendejadas, no en todos terminan convertidas en días de fiesta nacional , dice Garci en el introito por delante.

El último Rey azteca

Escribe el autor un pasaje -viaje redondo por Mexicana- de La Conquista: ¿Y acaso estoy en un lecho de rosas? Frase atribuida a Cuauhtémoc, cuando los españoles le quemaban los pies para que confesara dónde estaba el tesoro de Moctezuma, y que demuestra que los aztecas eran un pueblo más preparado y globalizado que las bárbaras hordas españolas que lo conquistaron, pues Cuauhtémoc conocía las rosas, que llegaron a México de España (...) y también sabía que podía estar de lo más cómodo y cachondo en un lecho de rosas, como la güerita que salía encuerada en American Beauty. Sin embargo, los escépticos de siempre sostienen la teoría de que el último tlatoani padeció uno de esos típicos errores de traducción, y no dijo lo que se dice que se supone que dijo; esto conlleva a especular que mientras lo torturaban en realidad pudo haber dicho: En mi juanete no o ¿no me pueden llevar mejor a una clínica del Dr. Scholl? o el que no brinque es puto , o cualquier cosa no tan digna de aparecer en los libros de texto .

El Grito de Dolores

Escribe Garci sobre el Grito de Independencia: No sabemos exactamente qué fue lo que gritó Hidalgo el 16 de septiembre de 1810; lo que sí sabemos es que pronunció fuertes ‘vivas’ a la Virgen de Guadalupe, a la religión católica y al rey Fernando VII y, eso sí, algunos ‘mueras’ al mal gobierno y el controvertido grito de: A coger gachupines. Es curioso que en la ceremonia del grito que se hace en la actualidad, ninguna de las frases que sabemos con seguridad dijo el cura Hidalgo se pronuncien jamás por ninguna autoridad, aunque sería extraordinario ver al presidente en turno gritar con entusiasmo ‘Muera el mal gobierno’ (...)

Porfirio Díaz fue quien diseñó la ceremonia del grito y el guión que nos dejó permanece intacto hasta la fecha . (...) Claro que, en los 124 años que han pasado desde que se hizo la primera ceremonia del grito, alguno que otro presidente le ha metido reformas que no han prosperado. Por ejemplo, Luis Echeverría le endosó además el: ¡Vivan los pueblos del tercer mundo! ; Vicente Fox, el primer presidente no priísta de la historia le agregó: ‘¡Viva la democracia!’ y dicen que estuvo a punto de añadirle: ¡Viva Marta Sahagún! ya para el final de su sexenio. Felipe Calderón, nuestro actual presidente, no ha dicho nada nuevo, aunque es probable que en el siguiente grito diga: ¡Viva, ya sólo me quedan dos años de gobierno! , y entonces sea aclamado por la multitud.

Consejo para Banxico

Entre las numerosas y sabrosas teorías que Garci elabora a partir de los hechos históricos que aborda hay una que Agustín Carstens debería hacer suya: La contienda revolucionaria de 1910-1917 alteró profundamente la emisión y la circulación monetaria; dada la importante escasez de dinero (como hasta la fecha) las fuerzas beligerantes se vieron obligadas a emitir sus propias monedas –generalmente de burda factura- billetes, vales, pagarés, cartones y señales, que el pueblo acabó por denominar bilimbiques, y como tlacos, a las piezas de cobre. Dentro de este bufet de dinero que se hizo en la Revolución hay una moneda que es mi favorita. Se trata de un peso que tenía la leyenda ‘MUERA HUERTA’ en una de sus caras, y que fue acuñada por Pancho Villa, en Cuencamé, Durango . (...)

Esta moneda siempre me ha hecho pensar que el dinero sería una maravillosa forma de propaganda. Por eso propongo que con el fin de obtener recursos el gobierno venda el espacio publicitario de una de las caras de cada peso que acuña el Banco de México, y así sacar una buena lana, con lo cual podríamos tener las monedas de 2 pesos de Tome Coca- Cola, o las de 5 pesos de Todo México es territorio Telcel, y las de 10 pesos de M force no es para el que no puede sino para el que quiere más . (...)

Es en serio, el Banco de México debería vender espacio publicitario en el dinero que emite, claro, entiendo que por motivos de seguridad nacional no podrá andar anunciando cualquier cosa, no queremos que después en el reverso del billete de 50 pesos diga: Compra euros, porque esto que traes se va a devaluar, un consejo de tu casa de cambio Lanamex. (...)

Con esto se lograría darle un gran valor a nuestras monedas pues los numismáticos de todo el mundo se volverían locos coleccionando monedas de cinco pesos de la edición de la campaña para ver la nueva película del Hombre Araña, o el billete de 20 pesos con Juárez de un lado y la nueva televisión extra plana HD de Samsung, por el otro . (...)

Seamos honestos, el valor de nuestra moneda en la actualidad es nominal, esto es ‘que lo que dice que vale es por el número que se le pone no por lo que es’, como ocurría con las monedas de plata, y la verdad poner de un lado de los billetes a Ninel Conde en ropa interior anunciando una marca de acumuladores y un calendario del año, lejos de bajarle el valor a nuestra moneda se lo aumentaría .

Oí por ahí

Por los años 50 hubo en México un periodista que cuando andaba desganado o no se le ocurría que escribir, recurría a lo escrito por otros y lo trascribía entrecomillado. Por este motivo lo apodaron El Marqués de Comillas .

Este textoservidor, hoy convertido en Marqués de Comillas , recomienda a sus lectores la lectura del libro de Antonio Garci; asimismo hago un reconocimiento al inagotable y fértil ingenio del autor; y con la transcripción de sus textos adelanto, de manera fácil -no es lo mismo transcribir que crear-, mi trabajo para tomarme unos días de vacaciones. Éstos son los tres pájaros que estoy matando de un tiro y que justifican el título de la columna que usted acaba de leer mientras yo veo los huevos y me rasco el mar.

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