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Relación con EU: simular y sólo simular
La realidad es guiada por la mentira para generar falsas interpretaciones entre la población que transfiere credibilidad a su guía cada 24 horas.
Lo sabemos, si la manipulación de las redes sociales permite la elección democrática de líderes autoritarios, ¿qué no podrá hacer un líder iliberal para desmantelar la democracia?
En época de la globalización el líder etnocentrista tiene que ir sorteando obstáculos del exterior. Para hacerlo, lo mejor es apelar a la soberanía y a la emoción de la bandera.
El presidente López Obrador es experto en abonar en terreno fértil los mensajes críticos que llegan del exterior.
Haití cabe 70 veces en México y su población es 11 veces menor, pero la percepción de inseguridad es similar a la de muchas ciudades mexicanas, sin embargo, lo que no tiene Haití es un líder experto en estrategias de comunicación.
El asesinato de dos estadounidenses en Matamoros es un intruso que se cuela en el modelo de comunicación del presidente AMLO.
“Fue confusión, fue confusión”, dicen las autoridades. Como si la responsabilidad del Gobierno de AMLO quedara exenta. Su arquitectura del modelo de comunicación excluye la gravedad de la crisis de inseguridad siempre y cuando las pérdidas humanas sean vinculadas a batallas entre cárteles del narcotráfico.
La cadena CNN informó que los dos afroamericanos asesinados habrían sido confundidos con narcotraficantes haitianos.
Dan Crenshaw y Michael Waltz, ambos congresistas republicanos, transmiten su inquietud al Procurador General de Justicia de Estados Unidos sobre lo que ya le habían comentado una semana atrás: ¿Coopera el Gobierno del presidente López Obrador en la lucha contra el narcotráfico cuyas externalidades negativas impactan de lleno a Estados Unidos?
Merrick Garland duda que así sea, pero el tema lo tiene que acordar directamente con el presidente Joe Biden.
México es la excepción. No es Bagdad, Damasco o Teherán. Tampoco es Puerto Príncipe, la Habana o Managua. México, a diferencia de las anteriores capitales, forma parte de la política doméstica de Washington. Lo que ocurra en Puerto Príncipe no tiene injerencia directa en Washington; lo que ocurra en Villahermosa sí la tiene.
El senador republicano Lindsey Graham comentó a CNN el martes que es necesario “que nombremos a los cárteles (mexicanos) como organizaciones terroristas extranjeras y usemos la fuerza militar si es necesario para detener el envenenamiento de Estados Unidos y haces explotar sus laboratorios”.
Crenshaw le envió un mensaje a AMLO: “Es hora que autoricemos la fuerza militar contra ellos”, en referencia a los cárteles.
AMLO respondió con su modelo de comunicación: no injerencia y soberanía. Detrás de sus palabras está la realidad: México y Haití caminan juntos por la geografía donde la inseguridad empuja a sus respectivas demografías a la ruleta rusa.
Simulemos que aquí lo que no pasa en la mañanera, no existe.
@faustopretelin