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Reflexiones en torno a la situación financiera de Pemex: mitos y realidades: Segunda parte “Acerca de la destrucción financiera neoliberal de Pemex”
En la primera parte de este ensayo, demostramos que el Gobierno federal no ha subsidiado a Pemex. Los ingresos aportados por la empresa productiva del Estado al Gobierno federal para el periodo 2019-2023 fueron superiores a las transferencias efectuadas por la SHCP a Pemex. En la primera parte del ensayo, se consideró como hecho significativo lo siguiente: Como programa de política pública energética, la actual administración ofertó a la población en la campaña política de 2018 cien compromisos. Fue una oferta política atractiva, que indiscutiblemente coadyuvó a obtener la presidencia de la República al Lic. Andrés Manuel López Obrador. De los citados cien compromisos que, tienen pertinencia para este ensayo se destacan para nuestro propósito los siguientes: (a) Compromiso No. 20. Consistente en un programa de entrega o suministro de fertilizantes, el cual debería cuidar que no se dañen los suelos aplicados a las comunidades campesinas pobres del país, (b) Compromiso No. 28. Establece que no aumentará el precio de las gasolinas, el gas, el diésel y la luz, y solo se le aplicará el componente de inflación. Este programa representó un esfuerzo fiscal que afectó adversamente a los ingresos petroleros del Gobierno federal, (c) Compromiso No. 57. Se propone la prohibición y convertir en delito grave, sin derecho a fianza, la corrupción, el robo de combustible, la portación ilegal de armas de fuego, la falsificación de facturas para la evasión fiscal, el fraude electoral, y la compra de votos y el uso de presupuesto para favorecer a candidatos y partidos, (d) Compromiso No. 69. Con esta oferta, se propone la creación de un corredor económico y comercial en el Istmo de Tehuantepec que, comunicará con Asia y la costa este de EU. Se construirá una vía ferroviaria para contenedores; se ampliará la carretera; se rehabilitarán los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos; se aprovecharán petróleo, gas, agua, viento y electricidad de la región; se instalarán plantas de ensamblaje y manufactureras, y habrá subsidios fiscales para promover la inversión y crear empleos, (e) Compromiso No. 70. Tiene como objetivo destinar mayor inversión pública para producir con urgencia más petróleo, gas y energía eléctrica y así enfrentar la crisis que dejaron los políticos neoliberales y los responsables de la llamada reforma energética. Se llamará a los técnicos y obreros petroleros, en activo o jubilados, para actuar con patriotismo como se hizo en los tiempos del general Lázaro Cárdenas, a efecto de que se rescate a la industria petrolera nacional. (f) Compromiso No. 71. Consistente en rehabilitar las seis refinerías existentes y se iniciará, la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, para lograr que en tres años se produzca en México toda la gasolina que se consume en el país.
Al respecto, el ahora jefe del ejecutivo señaló enfáticamente que, los proyectos vinculados al programa de fertilizantes, la rehabilitación del Sistema Nacional de Refinación, y la construcción de la refinería Olmeca en 2 Bocas Tabasco (compromisos número 20, 70 y 71), son proyectos emblemáticos y no serían financiados con recursos generados por la operación de Pemex, sino con recursos del Gobierno federal a fondo perdido. En el transcurso de esta administración se agregó un proyecto adicional, la compra del 50% de la refinería de Deer Park (ubicada en Texas) la parte que no pertenecía a Pemex (lo que le convirtió en el único accionista de la refinería); compra que, no sería financiada tampoco con los ingresos propios de Pemex.
En esta segunda parte del Ensayo, abordaremos dos temas cruciales internos de Pemex como antecedentes necesarios para ubicar en un contexto adecuado la grave problemática financiera de la empresa productiva del Estado; antecedentes ahora muy olvidados por quienes los aplicaron y, que se vinculan al origen de la fragilidad financiera actual de Pemex. En primer lugar, examinaremos el desarrollo de proyectos productivos del sector energético que, combinaron la participación del sector público con el sector privado denominados proyectos PIDIREGAS, los cuales como veremos no lograron la meta propuesta en materia de productividad (aumentar las reservas de petróleo e incrementar la producción), pero en cambio generaron una cuantiosa deuda financiera para Pemex. En segundo lugar, como elemento contributivo poderoso a la actual fragilidad financiera de Pemex, revelaremos el terrible dispendio financiero y económico del Gobierno federal de los recursos petroleros que, ingresaron a sus arcas a través de la SHCP, quien recibió en el periodo 2002-2014 por concepto de transferencias monetarias de Pemex, cuantiosos excedentes de ingresos por el alza de los precios del petróleo imperantes en ese periodo que, aproximadamente representaron anualmente en promedio ¡Cinco puntos porcentuales del PIB!, recursos que se dilapidaron en su gran mayoría. En tercer lugar, como un factor externo que potenció la fragilidad financiera de Pemex, tenemos el efecto financiero adverso de la guerra de precios emprendida por la OPEP entre 2014 y 2016 en el mercado petrolero internacional que, condujo a una significativa reducción de los precios del petróleo que, de tener niveles de más de 100 dólares el barril se ubicó en sólo 33 dólares. Se trató de un choque económico externo, que no solo desnudó, sino acentuó drásticamente la fragilidad financiera de Pemex. Estos tres factores, se convirtieron en una herencia financiera de pesadilla de parte de las administraciones anteriores al gobierno actual de la 4T.
Es un hecho indubitable, que el pasado configura el futuro. El futuro dice Silvio Rodríguez se hace con fuelles viejos (“Tríptico” volumen 1, 1984). Por su parte, Marx, señaló que, el pasado influye de manera determinante en los eventos actuales y futuros. En el magistral texto “El 18 Brumario de Luis Bonaparte” (1851-1852), que constituye una de las primeras aplicaciones de su teoría materialista de la historia, Marx afirmó con especial agudeza lo siguiente: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”.
Para el caso concreto que estamos analizando, la herencia del pasado tiene que ver de manera fundamental y crucial con el legacy de deuda financiera trasmitida a la administración actual de Pemex, por los fallidos proyectos PIDIREGAS, por la dilapidación de los recursos de los excedentes financieros petroleros de Pemex entregados a la SHCP, por los gobiernos neoliberales en el periodo 2002 a 2014 y, por el desencadenamiento de la guerra de precios en el mercado petrolero internacional por la OPEP para intentar acabar (vanamente) con la producción de fracking en EUA, ocurrida entre 2014 y 2016; guerra que, tuvo un efecto poderoso internacional y en lo particular para México, al magnificar la endeble situación financiera de Pemex. El legado (legacy) de deuda financiera de corto, mediano y largo plazo de la empresa productiva del Estado, más la deuda productiva con los proveedores de servicios de Pemex, que alcanza 2.057 billones de pesos al 31 de marzo de 2024, está integrada como sigue: la deuda financiera de corto plazo ascendió a 402 mil 624 millones de pesos (0.402 billones); la deuda financiera de largo plazo ascendió a 1.29 billones de pesos, totalizando la deuda financiera global 1.69 billones de pesos; y la deuda productiva con proveedores vigente a la fecha en comento contratada por Pemex por 364 mil 814 millones de pesos (0.364 billones). Cabe señalar, que en mi opinión la deuda que tiene con proveedores de servicios la empresa productiva del Estado es en realidad una deuda financiera por ser de corto plazo y es esencial por ser muy productiva ya que contribuye notablemente a los ingresos de Pemex, por provenir de la subsidiaria Pemex-PEP (Informe “Resultados al primer trimestre, 2024”, Pemex página 35). Esta gigantesca deuda es un legado ominoso de las políticas públicas que, se aplicaron de 2002 a 2018, descansando dichas políticas públicas en variantes de Asociación Público Privado (APP) en las que el riesgo total de los proyectos generados los absorbió en última instancia el Estado y en lo particular Pemex. Se trató de un legado gestado en las cuatro administraciones presidenciales anteriores al advenimiento del Gobierno de la llamada 4T. Un matiz relevante para señalar: la administración de la deuda con proveedores de la Subsidiaria PEP (deuda fundamentalmente productiva como se señaló anteriormente) es compartida corresponsablemente entre la anterior administración y la administración actual.
Un antecedente financiero necesario como factor principal coadyuvante en el origen del catastrófico endeudamiento financiero de Pemex: los proyectos PIDIREGAS.
Cuando estalló la crisis financiera de 1994 (el error de diciembre en el que el peso se devaluó más del 100% respecto al dólar), y las tasas de interés se dispararon también a más del 100% (en marzo de 1995 se ubicaron en el mercado secundario en 115%), el Gobierno de México decidió rescatar al sistema bancario y financiero del país con la erogación de cuantiosos recursos públicos, que dejaron mermada de manera considerable la capacidad financiera del Estado al ver reducidos drásticamente sus presupuestos, que se canalizaron primordialmente al salvataje del sistema financiero de México. El impacto presupuestario para Pemex fue fulminante.
Para afrontar esta aguda escasez de recursos presupuestarios públicos, se creó un nuevo mecanismo financiero de APP denominado PIDIREGAS, a través del cual se desarrollaron proyectos de inversión en el sector energético. Se modificó la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH), se modificó también la Ley General de Deuda Pública (LGDP), para permitir la participación del sector privado en la construcción de infraestructura productiva del sector petrolero (y también del eléctrico). El novedoso y altamente riesgoso esquema financiero PIDIREGAS como así se le denominó en principio permitiría la construcción de infraestructura productiva en el sector energético con el concurso del sector privado sin generar deuda en virtud de que los recursos monetarios que se canalizaron a esos proyectos se asumieron serían “pasivos contingentes transitorios” debido a que los proyectos seleccionados serían autofinanciables. Los proyectos (convertidos en contratos de inversión productiva) se licitaban. Una vez obtenido el contrato, el empresario que lo ganaba, procedía a construir la infraestructura (digamos la construcción de plataformas petroleras). Para ello, el empresario, se financió en los mercados financieros y, al término de la entrega de la plataforma petrolera (o de la infraestructura productiva respectiva), y solo hasta entonces el Estado procedía a pagar la inversión, los intereses y el capital. El propósito claro que se perseguía, con la nueva infraestructura era incrementar las reservas petroleras de Pemex, y también aumentar la producción y extracción de petróleo y gas y, con la nueva infraestructura productiva en marcha se pagarían tanto el pasivo como los intereses generados. Había gran confianza en los diseñadores de los PIDIREGAS de que los proyectos eran autofinanciables. La SHCP y Pemex valuaban los proyectos PIDIREGAS y sólo eran aceptables los que tuvieran Valor Presente Neto (VPN) Positivo y una Tasa Interna de Retorno (TIR) también positiva. No habría deuda pública, sólo pasivos contingentes, que se irían repagando con las nuevas reservas y con la mayor producción petrolera, generada por la infraestructura creada por los PIDIREGAS.
Una vez que dichos proyectos entraban en acción (por ejemplo, la terminación de la construcción de las plataformas petroleras y su entrega a Pemex) comenzaría a liquidarse el pasivo contingente generado, con los nuevos flujos de ingresos. Sin embargo, la no transparencia de los contratos PIDIREGAS impidió evaluar correctamente los riesgos de dichos proyectos, de esta manera, los VPN y las TIR eran calculados con premisas falsas a efecto de obtener indicadores muy positivos. ¿Por qué fueron positivos los VPN y las TIR? Por qué se incluyó en las evaluaciones, fundamentalmente el aumento del precio del petróleo (asociado al rally de precios de esa época), y los ingresos imputados a esta variable, y no se centraron dichos indicadores en los objetivos cuantitativos de aumentar la producción y la creación de reservas petroleras. Conforme transcurría el tiempo era claro que no se estaban logrando ni se lograrían dichos objetivos. El boom de precios del petróleo de esa época ocultó el fracaso productivo de los proyectos. La valuación financiera practicada por la SHCP con técnicos de Pemex desdeñó profundamente evaluar la calidad de los proyectos, solo tomó en cuenta la existencia de cuantiosos excedentes de ingresos de Pemex por el alza de precios del petróleo que ocurrió, durante el auge de esos contratos. En realidad, sucedió lo siguiente, una situación muy negativa que es necesario enfatizar -para que se registre en la memoria histórica de la industria petrolera y de la historia económica del país-que los nuevos flujos de ingresos petroleros asociados al alza de precios del crudo ocultaron el hecho de que las reservas petroleras de Pemex estaban declinando en forma alarmante, y que la producción a partir de 2004 comenzó un largo y pronunciado declive, que no terminó hasta marzo de 2019, tendencias que en un principio no generaron alarma, sino hasta que estalló la crisis financiera internacional de 2008, misma que implicó una severa recesión económica en México en 2009 y que obligó a tomar medidas financieras que, debilitaron enormemente el balance financiero de Pemex, medidas desesperadas, que se instrumentaron para que no se revelara la delicada fragilidad del balance financiero del Gobierno federal.
En síntesis, sólo con la caída persistente a partir de 2005 de la producción, y con la caída aún más dramática de las reservas petroleras, y con el impulso de la crisis financiera mundial del 2008, se evidenció el fracaso de los proyectos PIDIREGAS. Sólo entonces se comprendió tardíamente que, el esquema financiero asociado a los PIDIREGAS estaba creando un pasivo temporal contingente muy explosivo y de elevadísimo riesgo económico y financiero para Pemex, y para las finanzas del país. En síntesis, se ignoró por mucho tiempo este riesgo, porqué se pensó que cuando se entregaran las plataformas de producción de los proyectos PIDIREGAS, y la infraestructura productiva correspondiente, aumentarían las reservas petroleras (se crearía valor agregado para Pemex) y con ello se incrementaría también la producción de petróleo y, entonces el pasivo contingente se liquidaría en pocos años, porque supuestamente los proyectos eran autofinanciables. Todos los creadores y diseñadores en este esquema financiero participaron en este engaño (o más bien todos sabían bajo el espíritu depredador del corto plazo de esos momentos), que los proyectos PIDIREGAS no eran sólidos. Se trató de un gigantesco engaño consciente (conducido por los involucrados en estos proyectos), un engaño de lo que el existencialismo psicológico se denomina “mala fe sartreana” «mauvaise foi» (Jean Paul Sartre “El ser y la nada”, 1943), un engaño que, ocultaba muy sutilmente un saqueo colosal de la renta petrolera, un saqueo financiero a Pemex, muy parecido al relatado con maestría literaria y con una minuciosidad soberbia por Thomas Mann en su novela de 879 páginas “Los Buddenbrooks: decadencia de una familia” (1901), que le valió el premio Nobel de literatura en 1929.
Uno de los esquemas del ocultamiento de los riesgos financieros de los proyectos PIDIREGAS se integró de la siguiente manera: Cuando los activos productivos asociados con los PIDIREGAS eran entregados por los inversionistas privados se generaba una contraprestación que en realidad se convertiría en un pasivo de largo plazo por la “mala calidad del activo entregado”. El proceso de la mala calidad de los activos productivos entregados a Pemex bajo el esquema PIDIREGAS se ocultaba contablemente, porque el pago de las amortizaciones de los proyectos se consideraba que, formaban parte de la inversión pública presupuestaria, pero al entregarse activos de mala calidad, los proyectos no eran en la realidad autosustentables. Eran activos productivos ficticios en el sentido claro y contundente de que no incrementaban ni las reservas ni la producción petrolera de Pemex. Al respecto, se desarrollaron más de 40 proyectos PIDIREGAS, que se tradujeron en 235 contratos por un valor de 252 mil 612 millones de pesos.
¿Qué aportaron los proyectos PIDIREGAS?
La respuesta es categóricamente negativa, sólo aportaron los PIDIREGAS activos ficticios y en contraste generaron una deuda financiera para Pemex muy considerable. Cuando se iniciaron los proyectos PIDIREGAS en 1997, las reservas de petróleo de Pemex eran de 64 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente, un alto porcentaje de estas reservas eran P1 reservas muy confiables para su extracción casi inmediata. Sin embargo, las reservas petroleras de Pemex fueron cayendo de manera sistemática. En 2018 cuando asumió la presidencia el Lic. Andrés Manuel López Obrador, las reservas rondaban sólo los 7-8 mil millones de petróleo crudo equivalente, y disminuyeron hasta alcanzar en 2023 poco más de 7 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente. Una contracción brutal que osciló entre 50% y 89%. En el año en que se aprobaron los primeros proyectos PIDIREGAS Pemex producía poco menos de 2.5 millones de barriles diarios. En 2004, año en que se aprobaron la mayoría de los proyectos PIDIREGAS, la producción de petróleo fue de 3.4 millones de barriles diarios. Cabe señalar con alto grado de certeza, que la alta producción de ese año pico, no se debió a los activos creados por los proyectos PIDIREGAS, activos de mala calidad, sino a una sobreexplotación del campo más productivo de Pemex, el mega campo Cantarell (que rivalizó en su momento de auge con los mega campos petroleros: Ghawar Field y Shaybah de Arabia Saudita; Campo Costero Bolivar, y Perla de Venezuela; Burgan Field, y Cuenca Somera del campo Faja de Zagros de Kuwait; Romashkino, y Samotlor de Rusia; Daquing de China; Kashagon, y Tengiz Field de Kazajstan; Upper Zakum de Abú Dhabi y por lo tanto de los Emiratos Árabes Unidos; Rumailia Field, West Qurna, Eridu y Majnoon de Irak; y Nir Kabbir de Irán; Gullfaks de Noruega; Prudhoe Bay de Alaska; Vaca Muerta de Argentina; Corentyne y Stabroek en Guyana). Nunca en la historia de los mega campos petroleros del mundo se ha registrado un declive productivo de carácter tan catastrófico como el de Cantarell. Como consecuencia inevitable de la caída de este campo en 2018 la producción petrolera de Pemex tendía a ubicarse en sólo 1.5 millones de barriles diarios hacia noviembre de 2018. En marzo de 2019, se logró estabilizar la producción en 1.7 millones de barriles diarios. En 2023, la producción de petróleo de Pemex al agotarse Cantarell ascendió a sólo 1.8 millones de barriles diarios. ¿Por qué afirmamos que se trató de una sustracción implacable de renta petrolera asociada con los PIDIREGAS?
Solo para examinar a profundidad sobre este particular, expresamos la siguiente reflexión analítica: Los proyectos de creación de infraestructura productiva son proyectos de mediano y largo plazo, que van de 5 a 7 años. Por ejemplo, evaluando un proyecto actual de Pemex de construcción de almacenamiento de gas, si se licita este año, el proceso de resolución tardará meses y, la asignación de este proyecto al licitante ganador, se efectuaría a principios de 2025, en virtud de la característica lentitud del proceso licitatorio, se corre el riesgo entonces de terminar la infraestructura y su puesta en marcha a finales de la administración (año 2030) o quizá se termine un año después de la finalización de la administración entrante. Por otro lado, la construcción de una plataforma puede terminarse entre 3 y 5 años. Los barcos petroleros de última generación pueden tardarse también entre 3 y 5 años. El gran fracaso de los proyectos de infraestructura petrolera bajo los PIDIREGAS se debe en parte a la premura de los contratos. De los 235 contratos identificados bajo este esquema, expertos en esos contratos me señalaron en su momento (cuando era yo el Auditor Interno de Pemex), que aproximadamente el 65% de los contratos PIDIREGAS se pactaron a muy corto plazo entre uno y dos años. Asimismo, menos del 20% de los contratos PIDIREGAS se vincularon a la extracción de hidrocarburos. Estos datos dan una idea de porque afirmamos que los proyectos PIDIREGAS aportaron en su gran mayoría activos ficticios, y muy pocos fueron verdaderamente productivos. Lo real es que fueron proyectos tan defectuosos que, lógicamente no impidieron la caída de las reservas petroleras ni la caída de la producción. Lo que, si aportaron los proyectos PIDIREGAS, fue una decisiva contribución al explosivo crecimiento de la deuda en el balance financiero de Pemex proveniente de los pasivos contingentes asociados con esos proyectos. En el cuadro 19 del Informe anual de Banxico del año 2009, que consigna la Deuda Neta del Sector Público Consolidado con Banxico (DNSPCB) como saldo de fin del periodo, se constata que, la deuda PIDIREGAS en directo ascendió en 2008, a un monto de 926.8 miles de millones de pesos (casi un billón de pesos) en 2009. Los pasivos PIDIREGAS de Pemex se eliminaron de esta DNSPCB y sólo quedaron los pasivos PIDIREGAS de la CFE por 90.3 miles de millones de pesos. Se redujo el saldo de la deuda PIDIREGA dentro del DNSPCB en ¡Casi 7 puntos porcentuales del PIB! (página 84 del Informe Anual Banxico 2009). Esto ocurrió porque ese saldo de pasivo contingente se pasó al balance de Pemex por propuesta del presidente Felipe Calderón y con la anuencia legal del Congreso una deuda equivalente a los citados 7 puntos porcentuales del PIB. En síntesis, esta descomunal deuda se transfirió al balance financiero de Pemex. Dicha deuda, más la acumulada (intereses, más otros endeudamientos de ese periodo) sumó al cierre de 2018, la friolera cantidad de los poco más de 2 billones de pesos señalados más arriba. Tal es la deuda heredada del pasado a este gobierno. Concluimos que, desde un punto de vista financiero, se trata de una verdadera tragedia financiera casi comparable a la del rescate por el FOBAPROA al sistema financiero nacional que, tanto afectó a la deuda pública del Gobierno.
¿Qué estructuras financieras modelaron los proyectos financieros petroleros PIDIREGAS?
Es un hecho reconocido que la Gran crisis financiera internacional de 2008, la segunda más grande de la historia del capitalismo, generada por el mercado subprime de Estados Unidos, y potenciada por las estructuras financieras derivadas (La bursatilización de los activos hipotecarios y la máquina de los MBS; la bursatilización de otros activos verbigracia los ABS; la terrible máquina de apalancamiento de los CDOs; la actuación decisiva de los fondos especulativos de cobertura los llamados hedge funds; la emisión de los Credit Default Swaps -CDS emitidos por la multinacional AIG- en forma de Swaps Over The Counter desregulados, etcétera), instrumentos de especulación más que de cobertura, que se extendieron por todo el mundo, se efectuaron a través de vehículos financieros de propósito especial (literalmente una variante de los fideicomisos creados en nuestro sistema financiero), instrumentos opacos, no transparentes y desregulados, con consecuencias financieras trágicas, que significaron un crecimiento descomunal de la deuda pública para la mayoría de los países desarrollados, con impactos significativos mundiales. Para poner dos ejemplos; La deuda/PIB de Estados Unidos se duplicó de un año a otro hasta alcanzar un nivel de 80%, y la deuda/PIB de Irlanda, que en 2007 era de 7% del PIB, se elevó en 2009 con el salvataje financiero del gobierno a 107% del PIB (Ver el informe de 545 páginas “The Financial Crisis Inquiry Report” de 2011 efectuado por una Comisión Especial del Congreso de EUA, dirigida por el congresista Phil Angelides. Para examinar el papel en la crisis de los CDS emitidos de forma especulativa por la multinacional AIG, ver el gran trabajo de Roody Boyd “Fatal Risk: A Cautionary Tale of AIG's Corporate Suicide”, Wiley, 2011).
Similarmente en el caso de la deuda financiera generada por los proyectos PIDIREGAS que pasó de 33 mil 928.4 millones de pesos en 1997, a 896,600 millones de pesos en 2008, cuyo monto éste último fue traspasado al balance de Pemex, transitó a través de cuatro Vehículos Financieros, los que se vincularon a los PIDIREGAS, estos fueron señalados en los informes de auditoría de la ASF de la siguiente manera: 1. Fideicomiso F/163. Creado en 2003, con la participación de ING México, Casa de Bolsa BBVA Bancomer y Banco de Boston. Se realizaron con este vehículo colocaciones financieras vía certificados bursátiles. 2. Vehículo RepCon Lux. Este vehículo fue creado por Stiching Pemex Lux una filial de Pemex y TMF Corporate Services radicada en Luxemburgo. Se generó, una intrincada estructura financiera a través de varias de las más de 100 empresas de este singular corporativo económico. Con este instrumento Pemex realizó muchas operaciones de swaps de activos, destacando operaciones de monetización de activos de Repsol poseídos por Pemex, operaciones de alto riesgo financiero por su apalancamiento 3. Vehículo Pemex Master Trust. Fundado en 1998 en Delaware. Con este Vehículo financiero, Pemex capturó recursos entre 2003 y 2006 en distintos paraísos fiscales como Luxemburgo, Suiza, Mónaco, Bélgica por un monto aproximado de 50 mil millones de dólares, proceso de captación que continuó totalizando más de 30 operaciones de financiamiento relevantes, que la ASF en sus informes de auditoría constató 4. Vehículo Pemex Finance Ltd, creado en 1998 y radicado en Islas Caimán. Este instrumento bursatilizó cuentas por cobrar de Pemex para financiar proyectos PIDIREGAS. Es importante señalar, que estos vehículos financieros fueron auditados por la ASF en sus informes de auditoría, los cuales son públicos y se pueden ver en la página de Internet de la ASF. Comentario final sobre los vehículos financieros de Pemex. Realizaron operaciones de alto riesgo financiero y fueron un factor determinante y principal del incremento de la deuda de Pemex.
Otro antecedente financiero necesario como factor coadyuvante en el origen del catastrófico endeudamiento financiero de la empresa productiva del Estado: las contribuciones financieras históricas de Pemex al Gobierno de 2002-2018.
Los ingresos totales petroleros transferidos por Pemex al Gobierno federal llegaron a financiar el 40% de los ingresos del gobierno y a menudo el EBIDTA de Pemex fue menor que los ingresos transferidos por la tasa DUC, lo que indica que llegó a financiar la empresa productiva del Estado en determinados años el déficit fiscal del Gobierno. Los ingresos transferidos por Pemex al Gobierno Federal de 2002 cuando comienza el boom de precios del petróleo al 2014 antes de la guerra de precios de la OPEP (generando una sobreoferta petrolera), fueron en promedio anual de cinco puntos porcentuales del PIB. Estos ingresos se desperdiciaron por completo. Los ingresos totales como proporción del PIB del Gobierno federal en el citado periodo fueron en promedio anual de ocho puntos porcentuales del PIB. La guerra de precios de la OPEP de 2014-2016 que redujo el precio del petróleo de más de cien dólares el barril a 33 dólares implicó que, las transferencias de Pemex al Gobierno federal promedio 2015 y 2016 fueron de sólo 1.75% del PIB, y la contribución de los ingresos petroleros se cayera a sólo 3.9% del PIB.
Similarmente de 2002 a 2014, los ingresos petroleros del Gobierno federal representaron 34.3% de los ingresos totales del Sector Público Presupuestario (ITSPP). En el periodo de la guerra de precios, el promedio del ITSPP del Gobierno significó apenas 18% del PIB. Un colapso dramático de ingresos públicos provenientes del petróleo. Este colapso acentuó notablemente la fragilidad financiera heredada del fracaso de los proyectos PIDIREGAS y del dispendio atroz de la renta petrolera que, Pemex transfirió al Gobierno federal y que administró terriblemente mal dando lugar a la llamada enfermedad holandesa (Sobre este particular y fascinante tema remitimos los textos de Christine Ebrahim Zadeh “Dutch Disease: Too much Wealth Managed Unwisely”. Finance and Development, March 2003, Vol. 40, No.1, FMI; Ver también WM Corden "Boom Sector and Dutch Disease Economics: Survey and Consolidation", Oxford Economic Papers.36, 1984; y, en especial es de sumo interés el texto de WM Corden-JP Neary “Boom Sector and De-Industrialisation in a Small Open Economy”. The Economic Journal, 1982).
¿Vale la pena el fortalecimiento financiero de Pemex?
Sin duda, hay que razonar que a los bancos y entidades financieras privadas el Gobierno los rescató sin pensarlo dos veces, a pesar de las muy numerosas voces de la oposición política del país, por lo que significaría de astringencia de recursos en salud, educación y para combatir la creciente pobreza económica de los mexicanos, y en especial lo que significaría de negativo para las futuras generaciones. Este rescate, se efectuó con recursos internacionales y generó un enorme endeudamiento público del Gobierno federal. Así, de 1995 a la fecha se han erogado más de un billón y medio de pesos de recursos públicos, de puros intereses de la deuda originada y, sin que se haya amortizado un solo peso del saldo del endeudamiento contratado. Al 22 de mayo de 2024, el saldo de los bonos IPAB, medido por el valor total monetario de los bonos IPAB en circulación (bonos provenientes de los pagarés FOBAPROA) ascendió a 1.03 billones de pesos (Sistema de Información Económica de Banxico, mayo 2024). Han transcurrido 30 años desde entonces, y la deuda del rescate bancario persiste en un monto considerable, se estima que transcurrirán otros 50 años para saldar la deuda del salvataje al Sistema Financiero de México que, se originó en diciembre de 1994. En su descargo, los representantes de los bancos señalan que las cuotas pagadas (ordinarias y extraordinarias) por los bancos al IPAB como seguro de depósito, han resarcido cuantiosos recursos al público, lo cual es falso en virtud de que dichas erogaciones se trasladan como costo al usuario de los recursos financieros. Los bancos que operan en México no han cumplido su misión de otorgar crédito al sector productivo. Prestan poco y a pocos. Al respecto, se estima que el valor monetario de los 300 créditos más importantes de la cartera comercial de los grandes bancos que operan en México representa más del 65% de la cartera total, y el valor de los 100 a 150 créditos otorgados por los bancos de nicho, representa con facilidad el 100% del valor de la cartera comercial de esos bancos. Asimismo, El 88% de las pymes no encuentra financiamiento bancario. Además, con el inconveniente de que los bancos que operan en México cosechan utilidades que, en el caso de los bancos extranjeros se fugan como dividendos pagados a su país de origen.
En contraste, Pemex durante 2002 al 2014 (fecha ésta última en que se aprobó la reforma energética), cada año aportó al Gobierno federal como transferencias de ingresos en promedio cinco puntos porcentuales del PIB. De esta manera, durante años, enormes flujos de efectivo fueron canalizados de la tesorería de Pemex al Gobierno federal. La cuantía monumental de estas transferencias efectuadas por Pemex merece además del argumento de la soberanía energética ser considerado el argumento principal para que se impulse por las autoridades de gobierno mexicano un robusto fortalecimiento financiero de Pemex, que necesariamente tendrá que efectuar el nuevo gobierno.
Otro argumento financiero robusto para el fortalecimiento financiero de Pemex tiene que ver con lo siguiente: Aunque el activo actual de Pemex es menor que el pasivo resultando en un patrimonio negativo en el 2024. Esta condición puede cambiar radicalmente fortaleciendo sagazmente la capacidad potencial y real de los activos de Pemex y de sus flujos, lo que permitirá eliminar o reducir los pasivos y sus flujos (hay pasivos que se están corrigiendo de manera estructural como el pasivo laboral). Así como Petrobras con medidas de robusta gobernanza y estableciendo estrategias financieras muy creativas le dio en pocos años la vuelta a la trágica situación financiera provocada por la corrupción de Odebrecht, que penetró profundamente las entrañas de la petrolera brasileña, y hoy tiene sólidas reservas y una producción petrolera envidiable. Así, con este ejemplo viviente en mente, pensamos que Pemex puede potenciar los activos de su robusta infraestructura construida en 86 años, incluyendo la del capital humano y su posición privilegiada como monopolio natural.
Respecto a Odebrecht y su negativa influencia en Petrobras y las enseñanzas que ello genera para una reestructura financiera recomendamos el fascinante libro de la escritora brasileña Malu Gaspar intitulado “A Organização: A Odebrecht e o Esquema de Corrupção que Chocou o Mundo”. Editorial Companhia das Letras; Edición 1st (2020). Desafortunadamente, no existe traducción en español, pero vale la pena leer en su idioma de origen las 987 páginas de esta electrizante crónica, de una autora de primer nivel, que se hizo famosa mundialmente por su relato del auge y derrumbe del imperio brasileño de Eike Batista (que muchos lectores sofisticados han comparado con el derrumbe de Lehman Brothers), y que para mí dicho texto, tiene tanto valor literario que, no se queda muy lejos de la monumental novela de Thomas Mann de 879 páginas “Los Buddenbrooks: decadencia de una familia” (1901). El texto sobre el derrumbe del imperio de Eike Batista de Malu Gaspar se intitula “Tudo ou Nada: Eike Batista e a Verdadeira História do Grupo X”, Editorial Companhia das Letras (2022). Concluimos esta segunda parte citando el artículo 15 de la Declaración de Lima, la carta magna de la fiscalización mundial, que señala que, el intercambio de experiencias internacionales es muy valioso para la buena gobernanza.
En la tercera parte de este ensayo aportaré elementos para el muy necesario fortalecimiento financiero y productivo de Pemex; bajo un enfoque integral considerando la geopolítica actual, la globalización, la formación de bloques comerciales y políticos, la reacción antiglobalizadora, la innovación tecnológica, el desarrollo sustentable, y la coordinación efectiva de proyectos en el marco del planteamiento de una robustísima gobernanza.