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Opinión

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Publicidad engañosa

Bien haría el activo Alfredo Castillo Cervantes, director de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en revisar y sancionar al gobierno federal por la publicidad engañosa en torno a la reforma energética.

Basta ver los contenidos que se difunden en la propaganda del gobierno de Enrique Peña Nieto sobre dicha reforma para darse cuenta de lo engañosa que está resultando. Con la reforma energética habrá más empleos y bien pagados para los mexicanos ; con la reforma energética pagaremos menos en la cuenta de gas ; el petróleo seguirá siendo de los mexicanos .

Además se ha vendido a esta reforma como benéfica del medio ambientalmente cuando la realidad es que el uso de nuevas tecnologías que están implicadas, como el fracking, anuncian un riesgo grande para el ambiente del país.

Además de la intensa campaña en medios impresos (planas completas en diarios de todo el país), medios electrónicos, internet, el discurso del propio presidente Peña Nieto y de funcionarios de su gabinete han tratado de vender esta reforma como panacea de los males del país.

El viernes 20 de diciembre, durante la promulgación de la reforma, Peña Nieto dijo que los cambios constitucionales a los artículos 25, 27 y 28, son una nueva historia para nuestro país. Hemos abierto las puertas de un futuro mejor para todos , dijo ante la clase política en pleno citada para atestiguar la promulgación de esta reforma. El mandatario mexicano ha sostenido, además, que con la citada reforma la economía del país podría crecer a tasas de entre 4 y 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

En conjunto, la publicidad y los discursos de Peña Nieto, de sus funcionarios y de quienes están a favor de estos cambios están conformando una narrativa que sostienen que habrá un parte aguas en la historia de México ( la energética es una de las reformas más trascendentes de las últimas cinco décadas ), y que al concretarse se ofrece un futuro promisorio a los mexicanos.

Pareciera que problemas complejos y añejos que tiene la sociedad mexicana, como la falta de empleos y salarios bien pagados, se resolverán con los cambios constitucionales que permitirán la participación de la iniciativa privada en el sector energético.

Pero los mexicanos tenemos derecho a dudar de toda esta publicidad, estos recursos y esta narrativa. Porque ya la hemos escuchado en otras ocasiones y porque los cambios ofrecidos entonces no se concretaron.

Véase como ejemplo el discurso de Carlos Salinas de Gortari al concluir las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) el 12 de agosto de 1992: El Tratado significa más empleo y mejor pagado para los mexicanos ( ) y es así, porque vendrán más capitales, más inversión, que quiere decir más oportunidades de empleo aquí, en nuestro país, para nuestros compatriotas. En palabras sencillas, podremos crecer más rápido y entonces concentrar mejor nuestra atención para beneficiar a quienes menos tienen .

Ahora sabemos que el TLC no fue la panacea que vendió Salinas y por esa misma experiencia tenemos derecho a dudar ahora de la publicidad engañosa que Peña Nieto está ofreciendo con la reforma energética.

rubenmartinmartin@gmail.com

Twitter: @rmartinmar

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