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Precio único a medicinas, el trasfondo
Marco A. Mares
Contra viento y marea el laboratorio anglo-sueco AstraZeneca -que preside y dirige en México Ricardo Álvarez Tostado- está decidido a establecer un precio único para sus medicamentos.
A pesar de que ya chocó de frente con la poderosísima cadena de autoservicios Wal-Mart, encabezada por Eduardo Solórzano, que formalmente ya rechazó el precio único. Y no obstante que Farmacias Guadalajara de Javier Arroyo y Farmacias San Pablo de Arturo Ransanz, también ya lo rechazaron.
Tal repudio al precio único se lo informé oportunamente en este espacio el pasado 29 de abril del año en curso.
Y es que desde el punto de vista de la cadena de autoservicio y de las dos cadenas de farmacias, lo que en realidad pretende AstraZeneca es imponer un esquema oligopólico de distribución, al dividir entre cuatro actores la distribución de sus productos.
Es la guerra de precios, entre el laboratorio, aliado con cuatro poderosos canales de distribución, contra la más importante cadena de autoservicio y dos de las cadenas farmacéuticas más reconocidas.
Nadro, de Pablo Escandón Cusi, distribuiría a las tiendas de autoservicio, entre ellas a Wal-Mart; mientras que Casa Saba, de Manuel Saba, distribuiría a farmacias independientes; Fármacos Especializados, de Antonio Pérez, distribuiría a las grandes cadenas farmacéuticas y Marzam a las pequeñas farmacias.
Asegura el poderoso laboratorio que lo hace en favor de los consumidores y presenta al precio único como una reducción permanente de 20% al precio de sus medicinas que requieren receta médica y de 30% para aquellas de venta libre sobre el precio máximo al público.
Tales precios serían válidos, dice el laboratorio anglo-sueco, en todas las farmacias a nivel nacional, con lo que se asegura la disponibilidad de los medicamentos a un mismo precio para toda la población.
Si es cierto, como lo afirma AstraZéneca, el precio de sus medicamentos podría bajar en farmacias independientes que aplican el precio máximo al público.
En cambio -dicen en la esquina contraria- el precio de los medicamentos subiría en los autoservicios que pueden ofrecer mejores precios y dan servicio a un mayor número de clientes.
En otras palabras, con el precio único de AstraZéneca, el precio de sus medicamentos en pequeñas farmacias podría bajar, pero el consumidor de medicamentos en autoservicios pagaría más.
O sea que en realidad lo que busca unilateralmente el laboratorio es imponer condiciones que impidan que las farmacias puedan ofrecer descuentos especiales en beneficio de sus clientes.
Todas las farmacias tendrían que comprar a un solo mayorista con las condiciones que determine el laboratorio y tendrían que ofrecer al público en general precios establecidos por el propio laboratorio. De lo contrario, AstraZéneca dejaría de vender a las farmacias.
En un desplegado que publicó la semana pasada, AstraZéneca afirma que es una empresa de investigación y desarrollo de medicamentos, cuya misión es mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Recuerda que a lo largo de su historia ha contado con la participación de destacados investigadores entre los que sobresalen 10 laureados con el Premio Nobel.
En el bando contrario al precio único, dicen que tal vez lo que necesitan es un buen economista que aunque no tenga el Premio Nobel conozca las leyes de competencia.
Desde su punto de vista, el precio único va en contra de la libre competencia y sobre el tema seguramente tendrá que pronunciarse el zar antimonopolios, Eduardo Pérez Motta.
Habrá que ver cuál de las dos partes tiene la razón. Al tiempo.
Cuentos veras
Que en aproximadamente una semana la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que encabeza Juan Molinar Horcasitas, podría resolver si es ilegal o no el servicio de televisión restringida Hi-TV Azteca, de Ricardo Salinas Pliego.
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De cualquier forma, los procesos administrativos que encontraron presuntas irregularidades en el servicio están en marcha y podrían llevar a una sanción, en cuyo peor escenario se encuentra la revocación del título de concesión. A ver.
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Casi a brincos festejó el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, la decisión de eliminar las advertencias de viajar a México por parte de los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Bélgica, Suiza, Argentina y Perú. Ahora trabajan a marchas forzadas en esa dependencia para recuperar lo más que se pueda de los mercados turísticos. El reto es mayúsculo. Ojalá que la coordinación y los recursos económicos rindan frutos.
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