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La revocación del mandato
Mucho se ha escrito sobre el proceso en curso con respecto a la consulta de revocación del mando del Presidente de la República. Se trata de la activación de un proceso de participación ciudadana perfectamente establecido en la Constitución, que se activó debido a que se reunieron las firmas suficientes para convocarlo, lo cuál avaló la autoridad electoral. Es un proceso que se debe y se va a llevar a cabo, no existe mecanismo alguno legal para que se suspenda, por lo que los gastos del mismo ya están siendo erogados.
Un sector de la sociedad ha llamado a no participar en el proceso. Es, por supuesto, el derecho de las personas decidir o no participar, pero, en mi opinión, lo conveniente sería que el ejercicio fuera aprovechado para conocer la opinión ciudadana sobre el desempeño del presidente, discutir los resultados y el desarrollo de las políticas públicas de la administración, y afinar los mecanismos de democracia participativa que deben de existir, y que son comunes en los países democráticos.
Este tipo de ejercicios pueden ser muy útiles para que, en ocasiones pertinentes, sean los votos ciudadanos los que definan grandes decisiones públicas en él ámbito nacional, y muchas otras en el local. Eso ayuda a fortalecer a la democracia y a canalizar por la vía institucional las inquietudes ciudadanas por impulsar agendas legislativas y de política pública.
Los partidos de oposición y otros grupos críticos al gobierno han llamado a no participar en la consulta, lo que me parece poco coherente. Si de lo que se acusa al presidente es de acaparar la agenda nacional y los espacios de comunicación, no veo la razón de no aprovechar el foro para contrastar las políticas actuales con las que ellas y ellos proponen. Sería un buen momento para que ofrecieran la evaluación critica que, en su papel de oposición, realizan del gobierno. Sería también un buen momento para que quienes están en contra de las políticas del gobierno se organizaran, desde el punto de vista territorial, para participar en política en favor de otras alternativas de gobierno, lo normal es democracia.
Así como muchos ciudadanos se congregan, en el contexto de la votación de revocación, para apoyar al gobierno, lo cual es su derecho, otros podrían también haber aprovechado para cuestionarlo, como parte de un proceso democrático, con reglas, debates y mecanismos claros de participación. Una votación alta en contra del presidente, aunque no fuera mayoritaria, fortalecería a las opciones opositoras, por lo que aparentemente la decisiones de no participar puede más bien responder a que simplemente no existen condiciones para construir propuestas, con respaldo popular, que se opongan a lo que el actual gobierno sostiene.
Algo que estamos aprendiendo en la necesidad de reformar las reglas para que se facilite la participación en procesos de consulta, que no son de naturaleza electiva. Independientemente de la pertinencia temporal, y por tanto jurídica, tema del que determinarán las autoridades correspondientes, de acciones legislativas recientes, sí es necesario que en un proceso de consulta, como la revocación del mandato, permita a todos los actores, incluidos funcionarios y partidos, participar para que promuevan el ejercicio y den a conocer su opinión.
En en este tipo de procesos, en los que no se eligen ni gobernantes, ni legisladores, es necesario relajar las restricciones para la opinión de las personas, cuando el punto es justo generar un debate para que se conozcan las ideas y los argumentos en torno al tema en cuestión. Es también necesario pensar si son necesarios todos los mecanismos de control propios de los procesos electorales normales, de alto costo, por otros que permitan conocer la voluntad de los electores cuando se pone a votación algo más sencillo, una sola pregunta, no el cómputo de varias boletas para elegir autoridades de diferente nivel. Sería un buen momento para iniciar con el voto electrónico y otros mecanismos que abaraten y faciliten las elecciones.
Twitter: @vidallerenas