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La Cultura de la Paz, AMLO en la ONU
Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos.
Martin Luther King Jr.
No se entiende la ausencia del Presidente López Obrador en reuniones del mayor peso internacional a las que acuden jefes de estado y de gobierno, como las recién celebradas en Roma del G20 y en Glasgow la COP26, en cambio propició su participación en una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU celebrada el pasado martes 9, para hablar ante representantes de los miembros de ese órgano sobre temas de los que no es competente tan importante órgano.
En la Carta de las Naciones Unidas se estipula que las funciones y poderes del Consejo de Seguridad son mantener la paz y la seguridad internacionales de conformidad con los propósitos y principios de las Naciones Unidas; investigar toda controversia o situación que pueda crear fricción internacional; recomendar métodos de ajuste de tales controversias, o condiciones de arreglo; elaborar planes para el establecimiento de un sistema que reglamente los armamentos; determinar si existe una amenaza a la paz o un acto de agresión y recomendar qué medidas se deben adoptar; instar a los miembros a que apliquen sanciones económicas y otras medidas que no entrañan el uso de la fuerza, con el fin de impedir o detener la agresión y emprender acción militar contra un agresor, principalmente.
El Presidente demostró desconocer la naturaleza funciones y poderes del Consejo de Seguridad, al utilizarlo como tribuna para exponer su visión del mundo y de las relaciones internacionales en un inocente y seguramente bien intencionado mensaje que, en mucho, demostró la fe ciega en los programas emprendidos por su gobierno tales como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro que distan de demostrar su efectividad y que están contaminados por la corrupción. Tema, el de la corrupción, que describió desde su perspectiva sin tener en cuenta que México ha descendido en la actual administración en la lista de los países con menor corrupción, al pasar del sitio 117 al 121 de 135 países.
Otro tema que abordó es el relativo a la distribución de vacunas contra el Covid-19, particularmente respecto del mecanismo Covax, creado por la ONU, del que se atrevió a afirmar que ha sido un doloroso y rotundo fracaso. Ello sin tomar en cuenta lo que impulsa su gobierno en México, que es litigar contra la aplicación de vacunas anti Covid-19 a menores de 18 años.
En torno al criterio de que, por el bien de todos, primero los pobres, prefirió omitir los datos duros de nuestro país, que revelan que la pobreza aumentó durante 2020 en 3.8 millones de personas en comparación con 2018. Situación que, teniendo en cuenta el supuesto que describió en su discurso, nos pone en riesgo de inviabilidad si persisten y se incrementa la marginación y la miseria.
Planteó algo muy cierto el Presidente: “la solución de fondo para vivir libres de temores, riesgos y violencia es acabar con el desempleo”. Sin embargo, durante su mandato, en México se han perdido miles de fuentes de empleo, sólo en el 2020 desaparecieron un millón de pequeñas y medianas empresas y, en lo que va de este año, 750 mil más.
Otro tema que expuso en su intervención fue el relativo a la descomposición social y la pérdida de valores culturales y morales. Ello es sin duda muy preocupante, tristemente en México la recuperación de la cordialidad y de la cultura de la paz es un reto que sigue pendiente en nuestra sociedad y que requiere de atención urgente. El papel del primer Mandatario es, en este tema, de la mayor trascendencia para ello, pues desde su campaña ha propiciado la polarización de la sociedad, que ha aumentado durante su gestión. Es importante y deseable un cambio de conducta.
Esta situación amerita una atención prioritaria en México, ya que la degradación, la descalificación, el insulto, la agresión y la amenaza, que ya forman parte de nuestra normalidad, agitan la paz social. No debe soslayarse que eso es un alto riesgo para la sociedad toda y para nuestro tejido social.
Respecto de la violencia, expuso el Mandatario, que en México podríamos llevarnos tiempo para pacificar el país, pero la fórmula más segura -dijo- es atender el fondo, como lo estamos haciendo. Los otros datos, los datos duros, revelan un desbordado crecimiento de la violencia en México, sobre todo la generada por el crimen organizado que es una de las vertientes más violentas y destructivas del tejido social y que se expresa en amenazas, cobros de derecho de piso, despojos, secuestros, asesinatos, masacres, tráfico de personas y desplazamientos forzados. Todo lo contrario a un proceso de pacificación.
En otra parte de su discurso, el Presidente hizo una afirmación acorde a su estilo de hablar que descansa en la descalificación, la denostación y la ofensa al declarar que “es necesario que el más relevante organismo de la comunidad internacional despierte de su letargo y salga de la rutina, …” agregó que “Nunca en la historia de esta organización se ha hecho algo realmente sustancial en beneficio de los pobres, …”
Es evidente el desconocimiento de nuestro Mandatario respecto de las acciones que realizan el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que desempeñan papeles fundamentales a la hora de prestar asistencia humanitaria en beneficio de los más pobres del planeta.
Otra idea que mencionó el Mandatario mexicano y que propondrá a la Asamblea General de la ONU, consiste en establecer el estado mundial de fraternidad y bienestar que requeriría de la creación de un fondo multimillonario internacional para dar transferencias directas de dinero a 750 millones de pobres. Resulta curioso que se proponga la creación de ese fondo cuando en México ordenó la cancelación de 109 fideicomisos, en perjuicio de apoyos a la ciencia, la tecnología, la innovación, la cultura, el medio ambiente, el campo, el deporte y para superar desastres naturales, entre otros.
Sin duda, las ideas expuestas son bien intencionadas pero carentes de visión de estadista, de tal suerte que los representantes de China y de Rusia ante la ONU expresaron que el Consejo de Seguridad no es la instancia de la ONU para las ideas que planteó el inquilino de Palacio Nacional.
Es posible que el Presidente haya decidido hablar desde esa importante tribuna para dirigirse, no a los integrantes del Consejo de Seguridad, sino al público de sus conferencias matutinas para dar la impresión de que cuenta con un liderazgo internacional, particularmente ahora que impulsa la consulta popular para revocación de mandato.
*El autor es abogado y mediador profesional
Twitter: @Phmergoldd