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Opinión

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Gobernanza, indispensable en los grandes proyectos de infraestructura

Cinco aspectos integran la gobernanza: correcta planeación y ejecución, visión de largo plazo, atención a las partes y generar la percepción de transparencia.

Del 24 al 28 de octubre pasado, se desarrollaron en la capital de la República intensos trabajos de preparación para la Cumbre 2017 del Foro Internacional del Transporte (FIT), del cual México es presidente.

Ésta es la primera vez en la historia del FIT, organismo adscrito a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que un país latinoamericano preside el foro.

El gobierno de México, por conducto de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, ha asumido con toda responsabilidad y gran compromiso esa designación y, de acuerdo con sus atribuciones y obligaciones, prepara la Cumbre del FIT.

Durante la reunión de octubre, una de las sesiones en las que tuvimos oportunidad de participar se refirió a la gobernanza en el transporte, tema que será el central en la cumbre de Leipzig. Tuvimos ahí oportunidad de presentar la experiencia mexicana en ese ámbito.

Y es que, si bien en sus inicios el desarrollo del transporte se dio sin mayores impedimentos, hoy las cosas han cambiado de manera ostensible.

En épocas pasadas, la novedad que implicaba la construcción de una nueva carretera, el trazo de una nueva vía férrea, la edificación de un nuevo aeropuerto, llevaba consigo la evidencia de un beneficio para la sociedad o, al menos, para la comunidad en que se desarrollaba el proyecto. Pero ya no es así.

Hoy se hace necesario sortear dificultades y obstáculos que suelen surgir ante las grandes obras de infraestructura, y que es posible prevenir y resolver mediante una adecuada gobernanza.

Son cinco los principales aspectos que integran la gobernanza: una correcta planeación, una correcta ejecución, visión de largo plazo, atención a las partes involucradas y actuación abierta que genere una clara percepción de transparencia.

La planeación hace posible identificar los megaproyectos a desarrollar, para establecer prioridades para ejecutarlos de manera ordenada y eficiente. Mediante una buena planeación, también es posible hacer notar que los beneficios de una obra son mayores que los costos, lo que genera certidumbre en la ejecución.

Un ejemplo es el caso del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que se había diferido varias veces y que hoy hemos logrado atender después de vencer una serie de obstáculos y retos, incluida la modificación en la orientación de las pistas, que se determinó después de un estudio especializado, hecho por expertos internacionales.

El segundo aspecto a atender es la ejecución y dentro de ella destaca el financiamiento. Se requieren esquemas novedosos que incluyan la participación de capital privado mediante la adopción de modelos adecuados, mecanismos objetivos y transparentes de riesgos y costo-beneficio, así como nuevos modelos de participación público-privada.

Después, tenemos la necesidad de una visión de largo plazo en los proyectos; es decir, no se trata solamente de satisfacer una necesidad priorizada, de hacerlo con una buena planeación y garantizar su financiamiento, sino que además hace falta prever los efectos, las consecuencias y los beneficios no inmediatos de las obras y asumir adecuadamente el resultado de esa previsión.

El cuarto punto es la atención a todas las partes interesadas e involucradas en el proyecto. Ello implica capacidad para, por una parte, dialogar con los grupos y las personas para tomar en cuenta sus planteamientos y necesidades específicas y, por la otra, armonizar las posiciones de manera que el proyecto ofrezca los mejores beneficios para la comunidad.

Finalmente, es necesario actuar de cara a la sociedad en los procesos, de manera que la realidad genere una clara percepción de absoluta transparencia, que es una de las más sentidas demandas de la sociedad.

En conclusión, la gobernanza es un tema nuevo y diferente. Tan nuevo y diferente como el entorno social de nuestros días. México está inmerso en el tema y participa con todo entusiasmo en la preparación de la cumbre que lo estudiará el año venidero, en Leipzig, Alemania, para propiciar ahí desde la generación de mejores políticas públicas en la materia.

*La autora es subsecretaria de Transporte.

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