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Opinión

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¿Ernesto Cordero tuvo la culpa?

Hace unos días, un amigo me cuestionó sobre las modificaciones realizadas por los legisladores a la Iniciativa de la Ley de Ingresos de la Federación (ILIF) 2012, la cual presentó el Ejecutivo al Congreso el pasado 8 de septiembre.

Todas las preguntas de Carlos, quien estudia derecho en una universidad privada, iban en torno a conceptos básicos de la ILIF. Sin ser un experto en el tema, respondí lo más claro que pude a cada una de sus inquietudes. Sin embargo, llegó un punto en el que, reconozco, no supe qué decir. Mi silencio obedeció, tal como se lo comenté minutos después, a que la respuesta era, desde mi punto de vista, subjetiva y dependía, en gran medida, de la simpatía o rechazo con el personaje en cuestión.

Lo que Charlie, como le dicen comúnmente, quería saber es si las aspiraciones presidenciales de Ernesto Cordero, ex secretario de Hacienda, afectaron la elaboración de la Ley de Ingresos, ya que él estaba al frente de la dependencia durante su elaboración.

El señor estaba a días de abandonar el barco para ir en busca de la Presidencia. ¿Eso lo orilló a plantear un escenario económico alentador y poco real? , me cuestionó.

Mi primera reacción fue sonreír a su pregunta. Francamente nunca me lo había preguntado. Minutos después, tras pensarlo un poco, le respondí que por ética profesional no tendría por qué ser así. Tal como Cordero lo destacó en diversas intervenciones públicas, el panorama económico y financiero era, y de hecho aún lo es, tan volátil que era complicado hacer previsiones económicas con exactitud. Seguramente, continúe, él y todo su equipo de asesores buscaron ser lo más responsable en la elaboración del paquete económico.

No obstante, insisto, las respuestas son tan variables como el número de personas que habitan en el país, Quizás para algunos su propuesta pecaba de optimismo y para otros era una iniciativa coherente con la situación actual.

Lo cierto, le comenté, es que a los legisladores no les gustó del todo la situación. Por ello, tal como se esperaba, la ILIF del Ejecutivo sufrió modificaciones.

La volatilidad e incertidumbre que afecta a la economía mundial fue razón suficiente para que la Cámara Baja ejecutara una cirugía en algunos Criterios Generales de Política Económica trazados por Ernesto Cordero en su propuesta del paquete económico, cambios que los senadores avalaron días después.

Con 328 votos a favor, 68 en contra y nueve abstenciones, la Cámara de Diputados avaló el pasado 20 de octubre los cambios propuestos en la LIF en una sesión fast track, que duró no más de dos horas. La bolsa aprobada fue de 3 billones 706,922 millones de pesos.

Las principales modificaciones fueron: Un ajuste en la expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2012, de 3.5 a 3.3%; un deslizamiento en el tipo de cambio, de 12.20 a 12.80 pesos por dólar; un incremento del déficit -como porcentaje del PIB- de 0.2 a 0.4%; y un aumento en la producción de petróleo, de 2 millones 550,000 a 2 millones 560,000 barriles diarios.

No obstante, el precio de exportación de la mezcla mexicana se mantuvo sin cambios, en 84.9 dólares por barril, al igual que la inflación esperada, en 3 por ciento.

Dichos ajustes dotarán a la Federación de 59,000 millones de pesos adicionales a lo propuesto por el gobierno federal que, sumado a los 25 mil millones que dejará la continuidad del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles, dan una suma superior a los 84,000 millones de pesos mesa está puesta.

A partir de esta semana los diputados comenzarán a analizar el reparto del gasto. Para el subsecretario de Egresos de Hacienda, Carlos Montaño, será una discusión sin contratiempos y sin tintes políticos, tal como se llevó el proceso de la LIF. Esperemos que así sea.

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