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El impacto letal de la pandemia de Covid-19 puede ser tres veces mayor que los registros oficiales
El 11 de marzo de 2020, el director General de la OMS anunció tardíamente que la nueva enfermedad por Covid-19 podía caracterizarse como una pandemia. Quien se iba a imaginar que dos años después que se declaraba “oficialmente la pandemia”, se iban a acumular 454 millones de casos positivos y 6 millones de muertes notificadas debidas a SARS-CoV-2. Hace unos días, la revista The Lancet publicó en línea, el primer estudio revisado por pares que emplea el exceso de mortalidad para analizar el impacto letal de la pandemia de Covid-19 entre 2020–2021 https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)02796-3 y seguramente nadie pudo anticipar, que el mismo día del segundo aniversario nos enteraríamos que el número de fallecimientos asociados a Covid-19 asciende a 18.2 millones, 3 veces más que los notificados por los países, según las estimaciones de @IHME_UW. Llama la atención que a la fecha la OMS no se haya expresado al respecto y se desconozca cuál es la cifra de muertes totales por Covid-19 que este organismo está estimando. Posiblemente no sean muy diferentes a nivel mundial, pues lo publicado por @IHME-UW y el periódico The Economist https://www.economist.com/graphic-detail/coronavirus-excess-deaths-tracker son similares para el mismo periodo, con la salvedad de que hay diferencias importantes en algunos países y que la metodología que sigue el periódico no ha sido revisada por pares.
El exceso de muertes por una crisis, ya sea un desastre, una pandemia o una guerra es una medida clave para conocer el impacto letal y social de la emergencia. Los sistemas de registro de los países captan una parte, pero este procedimiento, utilizado desde la epidemia de hace un siglo, permite ver el nivel del subregistro del evento estudiado y con ello manejar cifras cercanas a la realidad. El exceso de muertes se calcula a partir de la diferencia entre la cantidad de muertes registradas por todas las causas y la cantidad esperada según las tendencias de años anteriores. Aunque durante los dos años de pandemia hubo intentos de estimar el exceso de muertes relacionadas con el Covid-19, su alcance geográfico fue limitado por la disponibilidad de datos. Este estudio, a decir de los autores, es posible gracias a que en dos años 74 países y 266 estados o provincias publicaron datos semanales o mensuales sobre muertes por todas las causas y también los tenían hasta 11 años anteriores. Además, 36 países publicaron las estadísticas individuales para todas las causas de muerte en 2020. En dos años de pandemia, menos de la mitad de los países del mundo, generan datos útiles para conocer el efecto letal de la pandemia. Este es un aspecto a mejorar en epidemias a futuro.
Según los resultados, a nivel de país, el mayor número de muertes en exceso estimadas ocurrió en India (4.1 millones), Estados Unidos (1.1 millones), Rusia (1.1 millones), México (798,000), Brasil (792,000), Indonesia (736,000) y Pakistán (664,000). Estos siete países pueden haber representado más de la mitad del exceso global de muertes causadas por la pandemia durante el periodo de 24 meses. Tan solo la India, debido a su gran población, por sí sola representó aproximadamente 22% del total mundial de muertes.
Las tasas de exceso de muertes fueron más altas en Bolivia (734.9 muertes por 100,000), Bulgaria (647.3) y Esuatini (634.9); solo 21 países presentan una tasa en exceso mayor a 300 y México con 325 muertes por 100,000, ocupa el lugar número 20. Cabe mencionar que al combinar estados o provincias con países y organizarlos de mayor según la tasa de exceso de muertes en 2020 y 2021 (Ver cuadro 1) México como país ocuparía el lugar 33, pues seis estados quedarían dentro de los primeros 20 lugares con la tasa de mortalidad en exceso más alta del mundo, destacando la CDMX que ocupa el quinto lugar.
La diferencia entre el exceso de mortalidad y las muertes por Covid-19 notificadas podría deberse a un mal diagnóstico debido a pruebas insuficientes; a problemas de notificación; a una mortalidad superior a la esperada por otras enfermedades debido a cambios en los comportamientos relacionados con la pandemia o al acceso reducido a la atención médica u otros servicios esenciales. En contraste, el desarrollo y despliegue de las vacunas contra SARS-CoV-2 han reducido considerablemente las tasas de mortalidad entre las personas que contraen el virus y entre la población en general.
Es posible que con esta comparación se esté midiendo la capacidad de respuesta de los sistemas de salud locales y su resiliencia ante la embestida de la pandemia, lo cual deja en muy mala posición algunos de ellos. Sin embargo, como bien apuntan los autores “….La magnitud de la carga de la enfermedad podría haber cambiado para muchas causas de muerte durante el periodo de la pandemia debido tanto a los efectos directos de los cierres como a la crisis económica resultante. Para dividir correctamente el exceso de muertes entre las que se deben directamente a la infección por SARS-CoV-2 y las asociadas con cambios en otras enfermedades y lesiones, es necesario considerar múltiples impulsores del cambio en la mortalidad desde el inicio de la pandemia…”.
Para esto, se deberían tratar de utilizar informes digitales de los datos de la causa de muerte y la rápida divulgación de los datos a la comunidad de salud pública. Si más países invirtieran en informes oportunos, no solo seríamos capaces de rastrear los efectos de esta pandemia y futuras pandemias, sino que podríamos evaluar más rápidamente el efecto de los cambios de comportamiento, como el distanciamiento social, en las tasas de mortalidad de otras enfermedades y lesiones.
Las diferencias que se muestran entre la mortalidad por Covid-19 informada y el exceso de mortalidad relacionado con Covid-19 resaltan la importancia del uso de estimaciones de exceso de mortalidad en políticas y en esfuerzos de monitoreo y evaluación. Pero sobre todo dan constancia de que al fortalecer los sistemas de notificación de muertes y mitigar las barreras políticas para la notificación precisa será posible rastrear y monitorear mejor la continuación de la pandemia de Covid-19 existente y las pandemias del futuro.
*El autor es profesor de la Universidad de Washington del Departamento de Ciencias de la Medición en Salud y del Instituto para la Métrica y Evaluación en Salud y coautor del articulo analizado.
https://www.healthdata.org/about/rafael-lozano
Twitter: @DrRafaelLozano