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Opinión

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El cártamo, negocio a la vista

En México, la producción de oleaginosas para la elaboración de aceite comestible está representada por la soya, cártamo y canola.

En el 2009 se reportaron siembras de estos cultivos en 186,800 hectáreas, donde se obtuvo una producción de 200,900 toneladas. Este volumen cubre sólo 4% de la demanda por la industria aceitera nacional, que se estima en 5.0 millones de toneladas.

Las entidades que se han distinguido en la producción de cártamo y que puede fomentarse el cultivo son Sonora (50%), Sinaloa (17%), Tamaulipas (13.1%), Michoacán (6.2%), Baja California Sur (5.6%), Coahuila (3.2%), Jalisco (3.1%), San Luis Potosí (1.3%) y empiezan a figurar Baja California, Veracruz, Nuevo León y Chihuahua.

El cultivo de cártamo participa con 48% de la producción de las tres oleaginosas antes mencionadas. Sin embargo, existen grandes posibilidades de incrementarse la superficie por las virtudes que tiene este cultivo.

En primer lugar, porque se adapta a condiciones climatológicas del ciclo otoño-invierno en varias regiones del país, asimismo, debido a que tolera sequías dada su eficiencia en el aprovechamiento del agua al contar con raíces que llegan a más de 2 metros de profundidad. Es decir, requiere poca humedad para su desarrollo y producción.

Por otra parte, su costo de producción es menor con respecto a otros cultivos. Además, el grano tiene demanda en Estados Unidos, Alemania y Japón por su calidad alimenticia.

Por ejemplo, el aceite tiene elevados niveles de ácidos grasos buenos como es el linoleico y el oleico, mismos que prefieren los consumidores en frituras, ensaladas y en la elaboración de margarinas livianas.

No obstante las bondades que ofrece el cultivo de cártamo, su siembra debe realizarse con una buena planeación respecto de las fechas de siembra y con la aplicación correcta del paquete tecnológico recomendado.

Esto es, con énfasis en la utilización de semilla de calidad y seleccionar variedades recomendadas que sean tolerantes o resistentes a plagas y enfermedades. De esta forma, se aseguraría el superar los rendimientos actuales que oscilan entre 0.5 a 1.0 toneladas por hectárea en temporal y de 1.5 a 2.0 toneladas por hectárea en riego.

Por todo lo anterior, es importante que los productores se anticipen en el abastecimiento de semilla, insumos y gestionar la contratación de sus créditos, el seguro agrícola.

Asimismo, procurar agricultura por contrato con los compradores y gestionar coberturas de precios para asegurar la comercialización y el precio de venta desde la siembra del cultivo. Es una buena oportunidad de negocio sin duda alguna.

*Marcos Reyes García es especialista de la Dirección de Agronegocios en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. mreyesa@correo.fira.gob.mx

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