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Opinión

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Continental y las alianzas

Continental Airlines, que preside Larry Kellner y en México encabeza Carlos Hernández, se convirtió hace días en la más reciente aerolínea en unirse a la fusión de rutas como estrategia para optimizar costos y factores de ocupación.

El Departamento de Transporte en Washington aprobó la integración de Continental al pacto global de transporte aéreo Star Alliance, que une los esfuerzos de varias aerolíneas de bandera para optimizar itinerarios y por supuesto maximizar la rentabilidad de rutas.

Lo relevante de dicha aprobación preliminar es que refleja la intención del gobierno de Barack Obama de rechazar diversos esfuerzos en el Congreso por poner un límite a dichas alianzas aéreas, bajo el pretexto de que constituyen monopolios y por tanto son adversas al interés del viajero.

La integración de Continental significa que podrá compartir rutas y todos los servicios y resultados operativos que ello implica con socios de la Star Alliance como United, Air Canada, Lufthansa y otros como la japonesa ANA (All-Nippon Aiways), Air China, TAP de Portugal y otras.

La aprobación a Continental otorga a la Star Alliance inmunidad antimonopolios, lo que en esencia significa que los socios pueden operar como una sola aerolínea en rutas internacionales.

En la actualidad no hay integrantes mexicanos de la Star Alliance. Mexicana, al ser adquirida por Posadas de Gastón Azcárraga, decidió abandonar la alianza por no convenir a sus intereses los códigos compartidos con United, y el año pasado el equipo de Manuel Chico optó por irse a la alianza rival OneWorld, donde milita American Airlines.

Aeroméxico, que dirige Andrés Conesa, está en la tercera gran alianza, Sky Team, donde hasta hace poco estuvo Continental y donde destacan Delta y el trabuco transatlántico Air France-KLM.

En el Congreso en Washington, James Oberstar, demócrata de Minnesota, quien preside el Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara Baja, es el principal proponente de límites operativos a las alianzas aéreas, pues afirma que la inmunidad antimonopolios que hoy gozan limita la competencia.

Mientras eso ocurre, en México los legisladores, quienes nunca se han distinguido por un conocimiento a fondo de los temas a analizar, decidieron dar marcha atrás a un proyecto de ley que buscaba ampliar los derechos de los usuarios de la aviación comercial.

Justo cuando nuestras atribuladas líneas áreas se encaminan hacia otro ejercicio de números rojos por la crisis global, la Comisión del Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados, que preside Tomás del Toro del Villar, rechazó el proyecto de decreto que intentaba expedir la Ley Federal de Protección a los Derechos de los Pasajeros del Transporte Aéreo.

Según varios legisladores, el argumento fue que el susodicho proyecto de ley amenazaba con afectar la viabilidad de la aviación comercial, precisamente cuando los factores de ocupación se están desplomando -incluyendo periodos pico como Semana Santa- a causa de la menor actividad económica, aunque se reconoce que debería mejorar el servicio que prestan las líneas aéreas.

Cabe destacar tan sólo un ejemplo de la incompetencia legislativa. De las ocho fracciones que incluye el artículo 2 del proyecto de decreto, es innecesario añadir o modificar siete fracciones, pues ya están plasmadas en la Ley de Aviación Civil, además de que contradicen las normas internacionales de aviación, son ambiguas y carecen de conocimientos técnico-aeronáuticos y de técnica legislativa.

Para el diputado Del Toro, se busca crear otra legislación que intenta regular lo que ya existe en el marco jurídico nacional e internacional, además de agregar derechos adicionales para los pasajeros que no tienen sustento legal, incluyendo a los paseantes internacionales que viajan a México, lo que ocasionaría un conflicto de leyes, porque no se respetarían los convenios binacionales en materia de aviación .

Hay otros errores de entrada en la iniciativa, como el que define equipaje que incluye tanto el documentado como el de mano, contrario a normas internacionales, pues propone indemnizaciones desorbitadas por maltrato, retraso y extravío, que provocaría un impacto de 16% en los costos fijos de las líneas aéreas.

rmena@eleconomista.com.mx

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