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Opinión

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Confusiones y oportunismo político

Ningún partido político tiene la claridad de hacia dónde dirigirse, porque eso significaría asumir confrontaciones con los poderes reales.

En principio, todos los partidos políticos que exiten en nuestro país viven con un enorme caos ideológico, debido sobre todo a que al interior de ellos prevalecen tanto el personalismo como la falta de lealtad institucional.

Parece que se trata simplemente de tener el poder por el poder mismo. Y cuando nuestros personajes políticos lo obtienen, ya sea por inexperiencia o por ausencias ideológicas, repiten todo lo que se supone deberían cambiar.

Esto mantiene al sistema político del país en una situación de estancamiento, lo que al mismo tiempo explica el crecimiento económico mediocre que observamos hoy en día. Ningún partido político tiene la claridad que le permite saber hacia dónde dirigirse, puesto que eso significaría inevitablemente asumir compromisos y confrontaciones con los poderes reales. Y eso queda muy claro que no es lo que desean.

En vez de ello se dedican a permanecer en silencio y a asumir una actitud meramente reactiva a los ataques que les llegan desde las otras fuerzas políticas. Todas estas indefiniciones no ayudan al fortalecimiento de la democracia mexicana al tiempo que explican la razón de ser de las alianzas entre partidos que supuestamente manejan políticas incompatibles entre sí.

Tampoco se entiende que al interior del PRI, que según entendemos proviene de una Revolución cuyos objetivos fueron igualitarios y laicos, se manifiesten en contra del aborto y los matrimonios entre personas homosexuales, con la idea simplemente de sumar votos en su búsqueda de recuperar la Presidencia en el 2012.

Asi las cosas, hay terreno húmedo para los caudillismos, los extremismos de derecha y el populismo. Es el ejemplo del gobierno de Vicente Fox, quien sorprendió a todos con su triunfo, pues de inicio ni al interior de su partido lo veían con posibilidades reales de alcanzar la victoria.

Y él siguió haciendo lo mismo que el PRI, sólo que mal, además de caracterizarse por una enorme frivolidad.

Tampoco ayuda la ignorancia de la población, producto de una pésima educación y de que está narcotizada por la televisión comercial que privilegia lo anodino, que manipula y reprime, que inmoviliza a individuos aislados y que desarrolla una conducta pasiva en el consumidor promedio.

Hace 40 años, durante su visita a México, Marshall McLuhan, un experto en temas de la comunicación de masas, dijo que la televisión mexicana hacía un grave daño porque ofrecía a una población pobre y atrasada los modelos, conductas y formas de vida de los países ricos.

Paradógicamente, el contexto internacional de nuestros días es favorable para los países emergentes que se han modernizado. Y es que éstos tienen mayores potencialidades que los países ricos por varias razones:

1) El capital fluye hacia los mercados donde puede obtener mayores rendimientos, además de que los que ofrecen los países ricos son bajos mientras que en los países emergentes son altos; 2) La mano de obra es barata y si se le agrega tecnología útil, aumenta la productividad, y 3) El proceso de liberalización comercial significó engarzarse a la globalización.

Por todo el contexto descrito anteriormente, urge que los partidos políticos mexicanos se ubiquen.

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