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¿Cómo elegir una tarjeta de crédito? (II)
Como demostramos en la primera parte, en México hay una oferta muy amplia de tarjetas de crédito e incluso aquellas del mismo segmento pueden tener diferencias muy significativas.
Como demostramos en la primera parte, en México hay una oferta muy amplia de tarjetas de crédito e incluso aquellas del mismo segmento pueden tener diferencias muy significativas. Por eso hay que comparar y saber elegir cuál es la mejor para nuestras necesidades particulares.
Afortunadamente hoy en día es fácil hacer esos comparativos sin salir de casa a través de internet. Uno puede acceder directamente a la página de cada banco para ver las distintas ofertas, pero también existen comparadores especializados. Además, en la página de Condusef hay toda una sección sobre tarjetas de crédito donde los usuarios pueden comparar variables como la tasa de interés, la cuota anual y los beneficios asociados a las distintas tarjetas. También está el Buró de Entidades Financieras donde uno puede evaluar la calidad del servicio y las quejas que tiene cada institución para tomar así una decisión informada.
Sin embargo, antes de empezar habrá, que tener claro lo siguiente:
1.- ¿A qué tipo de tarjeta puedo acceder por mis ingresos? Los requisitos para cada segmento cambian mucho dependiendo del banco. En algunos casos nuestro nivel de ingreso nos permitirá acceder a un nivel platino, mientras que en otra institución apenas cumpliremos con los requisitos para una tarjeta oro.
2.- ¿La utilizaré exclusivamente como medio de pago, liquidando la totalidad de mis compras antes de mi fecha límite, para no pagar intereses? O bien, ¿de vez en cuando utilizaré la tarjeta como medio de financiamiento? Esto último no es recomendable, pero en ocasiones la gente tiene que usarla de esta manera. Entonces es muy importante buscar una tarjeta con tasa de interés baja, inferior al promedio del mercado. Es sin duda la variable más importante.
Sin embargo, cuando uno es “totalero”, la tasa de interés es menos importante y pasa a segundo plano. La prioridad será entonces maximizar los beneficios que puedo obtener por hacer mis compras con esa tarjeta de crédito.
3.- ¿Qué tipo de beneficios son importantes para mí, dependiendo de mi actividad y de mi perfil como cliente? No todos somos iguales. Por ejemplo:
· Viajeros de negocios. Quienes viajan mucho por ciertas aerolíneas o se hospedan regularmente en una cadena de hoteles preferirán tarjetas de crédito asociadas a programas de viajero frecuente de estas empresas, para poder maximizar sus beneficios. Algunas tarjetas enfocadas a este tipo de clientes suelen también ofrecer un paquete de seguros diseñado para ofrecer protección durante viajes, como por ejemplo, seguros de demora o pérdida de equipaje, de accidentes en viaje e incluso para automóviles rentados, lo cual nos puede ahorrar mucho dinero ya que sustituyen a los carísimos seguros CDW que cobran las arrendadoras.
· Programas de puntos. Este tipo de programas a primera vista puede parecer muy similar, pero no lo es. Algunas tarjetas ofrecen más puntos por cada peso gastado, pero las recompensas requieren a su vez el canje de un mayor número de ellos, haciéndolos efectivamente menos rentables que otros. No hay que caer en esa trampa. Hay algunos catálogos amplios y otros muy limitados. En algunos casos pueden tener vencimiento, en otros no.
· Seguros asociados. Muchas personas los pierden de vista, pero pueden ahorrarnos mucho dinero y sacarnos de un buen apuro. Algunas tarjetas nos ofrecen una garantía extendida para los productos que compramos con ellas: de esta manera no tenemos que comprar los programas que nos ofrecen las cadenas departamentales con costo adicional. Otras incluyen también un seguro de compra protegida, que puede cubrir, por ejemplo, si nos roban la mercancía en el trayecto o sufre daños durante un periodo posterior a la fecha de compra. Hay una gran variedad y son sin duda un elemento a tomar muy en cuenta.
· Beneficios adicionales. Como, por ejemplo, acceso a preventas, convenios de descuentos, retiros de efectivo sin comisión, entre muchos otros que los bancos ofrecen a sus clientes como valor agregado.
Finalmente, habrá que recordar que muchos de estos beneficios conllevan un costo: la cuota anual de la tarjeta. Busquemos siempre la mejor relación costo-beneficio. Pero también pensemos que muchas veces se puede evitar este cobro, mediante la contratación de productos adicionales o a través de esquemas promocionales.
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