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Opinión

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Carta a Santa Claus

uerido Santa Claus, este año no te pido cosas para mí. Estoy contento con lo que tengo y me considero una persona muy afortunada. Sin embargo, sí quiero muchísimas cosas para mi país que tanto quiero. Y como pedir no empobrece he aquí mi lista para esta Navidad:

1. Quiero un país seguro, en el que los mexicanos puedan desenvolverse en paz, con plena libertad y sin temor, en todos y cada uno de los rincones del territorio. La seguridad es un bien público indispensable al que todos tenemos derecho. Vivir sin seguridad no es opción.

2. Quiero que mi país recupere la senda del crecimiento con equidad. Debe generar más riqueza y al mismo tiempo distribuirla mucho mejor, sin comprometer a las generaciones futuras: ése es el verdadero desarrollo. Los históricos y alarmantes índices de pobreza y desigualdad son un cáncer económico y social que debe, erradicarse.

3. Quiero un país de instituciones, es decir, de reglas. Reglas claras que respondan al interés público y que se cumplan a cabalidad por todos, gobierno y ciudadanos por igual. Debemos luchar contra esa terrible noción de que las reglas están para romperse; muy por el contrario, las reglas existen para que todos vivamos mejor y por lo mismo es de interés común cumplirlas. En caso de que una regla no genere bienestar hay que eliminarla o cambiarla.

4. Quiero un país sin monopolios y con más competencia. Me preocupa que una empresa tenga casi todo el mercado de la telefonía fija así como del segmento móvil, aunado a un gran margen de rentabilidad. Igualmente, que tan sólo dos empresas de televisión abierta concentren prácticamente toda la infraestructura, audiencia y publicidad. Los niveles de concentración aplican no únicamente para el sector de servicios, sino también para bienes de consumo como pollo, huevo, leche, harina de maíz, refresco, cerveza, etcétera. Todo esto encarece y afecta la calidad de la oferta en detrimento del consumidor.

5. La televisión tiene una función social incuestionable. Considerando que somos uno de los países cuya población dedica más tiempo a ver televisión y que casi 95% de los hogares mexicanos tiene acceso a ésta; quisiera también, si no es mucho pedir, pluralidad y riqueza en contenidos.

6. Quiero un Congreso capaz de concretar reformas estructurales. El cálculo político, la mezquindad partidista y a veces simplemente la falta de trabajo e imaginación han dejado a un país sin llantas. Mientras que otros países en vías de desarrollo avanzan a pasos agigantados, nosotros nos rezagamos por no tener leyes apropiadas a las circunstancias. Quisiera también que la toma de decisiones legislativas esté guiada por la racionalidad y conveniencia y no por ideologías o dogmatismos.

7. Quiero ver el próximo año una campaña presidencial de calidad, con un debate de altura, que despierte interés, no apatía ni frustración. Que los candidatos verdaderamente se preocupen por México, pongan sobre la mesa propuestas concretas y le hablen de frente al ciudadano, sin tapujos, rodeos o discursos vacíos.

8. Quiero que las entidades federativas dejen de funcionar como feudos y sean un motor de crecimiento regional dentro del marco de un federalismo funcional y corresponsable que fortalezca la unidad nacional. Asimismo me gustaría ver algo de transparencia, controles y rendición de cuentas en el ejercicio del gasto estatal; hemos visto demasiado como para que las cosas sigan igual.

9. Quiero que las economías europeas se restablezcan y no generen una nueva crisis global de proporciones mayores. Si la zona euro quiebra, las consecuencias serían devastadoras. Quisiera ver medidas urgentes y extraordinarias que dejen de lado el fundamentalismo económico por un momento.

En particular, que el Banco Central Europeo adquiera y respalde masivamente la deuda soberana de los países más emproblemados. Aunque esto implicaría que Alemania financie gran parte de la limpieza, cabe recordar que este país ha sido uno de los principales beneficiarios de la pertenencia a la Unión Europea. En el mediano plazo, quiero que estos países corrijan los problemas de fondo, empezando por las estructuras fiscales insostenibles. Y ya que estamos en el ámbito internacional, quisiera también que las pugnas entre demócratas y republicanos en Estados Unidos no se lleven entre las patas a ese país, con la afectación que eso implicaría para nosotros.

10. Por último, quiero que renazca el ánimo y orgullo de ser mexicano; tenemos razones de sobra para ello. Al mismo tiempo, que la ciudadanía se preocupe por el país, se informe y exija los cambios y transformaciones que sean necesarias.

Que conste que es una lista meramente ilustrativa y no exhaustiva. ¡Feliz Navidad y Año Nuevo a todos los lectores de esta columna!

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