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Candidatos: Peña Nieto
Cuando el PRI vivía un gran conflicto interno en el 2005, mientras el dirigente y la burocracia del partido se enfrentaban a una rebelión de gobernadores para disputarle a Roberto Madrazo la candidatura por la Presidencia de la República, cuando masivamente veíamos en anuncios y en noticieros el enfrentamiento del Presidente de ese partido con el llamado grupo Tucom (Todos Unidos Contra Madrazo), en ese momento se gestaba el nacimiento como figura nacional de Enrique Peña Nieto. En julio del 2005 ganó por un impensable amplio margen la gubernatura del Estado de México, viniendo de atrás tanto en la contienda interna como en la constitucional; su comunicación era emotiva y sorprendió a los observadores de campaña con su disciplina y orden. Su triunfo se vio opacado porque, días después, la candidatura priísta a la Presidencia se definió con la declinación de su antecesor en el gobierno mexiquense con acusaciones a su alrededor. Madrazo era prácticamente el candidato y las divisiones de partido precipitarían su debacle en las elecciones.
Después del resultado del 2006, con un PRI por primera vez relegado a tercera fuerza, empezó a surgir la presencia de gobernadores jóvenes que se aglutinaban alrededor del más visible de ellos; la primera elección del sexenio en Yucatán y el triunfo del PRI marcaron mucho de lo que después vimos. Ahí se gestó una unión que los mantiene ganando elecciones y en todas destaca la presencia de Peña Nieto como la figura de apoyo a la mercadotecnia del candidato y a la construcción de su imagen y su red de trabajo. Mientras el PAN y el PRD mantuvieron un enfrentamiento durante años, el PRI hacía política, ganaba elecciones, apoyaba a veces al presidente Calderón sin pagar los costos de gobierno, entendió lo que es ser oposición y pasó de ser el partido más rechazado al más aceptado, contando además con Peña Nieto, un político joven y alejado de conflictos que en sólo dos años había consolidado una popularidad nacional. En diciembre del 2008 mas de 40% tenía buena opinión de él y sólo 3%, una mala.
Peña Nieto necesitaba cruzar varias aduanas, la primera fue la elección intermedia del 2009 en su estado. El resultado sorprendió. Le arrebató al PAN y al PRD municipios que desde hace años el PRI no tenía y al final gobernaría 98% del territorio mexiquense. Cumplió el primer desafío: mostró eficiencia electoral y liderazgo en su estado. El foco ahora estaba en su sucesión en el Edomex, los éxitos de la alianza PAN-PRD para enfrentar al PRI en tres estados en el 2010 abrieron esa posibilidad para el 2011; el discurso de esos dos partidos ayudó al entonces Gobernador en la construcción de su imagen, al plantear la necesidad de esa coalición para detener a Peña Nieto ; al hacerlo, lo nombraban favorito e incluso se declaraban débiles ante él. Finalmente, la selección del candidato priísta fue exitosa, no hubo rompimiento, tampoco se consolidó la alianza en su contra y el resultado fue un amplio margen de victoria para el PRI y su candidato, aun más amplio que en el 2005. Así pasó la segunda aduana
La siguiente etapa parecía de trámite, pero en su partido parece que nada se mueve así. Se requería ser candidato; para mediados del 2011 sólo había dos aspirantes, Beltrones y él. Las encuestas dejaban pocas dudas de quién debía ser pero faltaban el momento y el método, y todo se decidió con la declinación de Beltrones y la inscripción en solitario de Peña Nieto; la tercera etapa se cumplió sin desgaste público, no se repitió el pleito del 2005 y su partido está en posición de enfrentar la campaña en mucha mejor posición.
Hay quien dice que la contienda del 2012 se parece a la del 2006, porque hay un favorito adelantado. No es así, si se trata de equiparar una, sería la del 2000, cuando el PRI inició arriba, con los otros dos partidos peleando por ver quién sería la competencia: ese año, el PRI llegaba gobernando 19 entidades, hoy lo hará con 20 (54% del padrón). El PRI de hoy tiene algunas ventajas sobre el anterior: aprendió de sus derrotas y ha demostrado que sabe ganar, está mas unido, es oposición (que también es desventaja) y 12 años fuera de Los Pinos son suficientes para que no se le acuse de ser responsable de alguna crisis, la imagen de su partido es no sólo mejor a la del 2000, sino muy superior a la de sus adversarios y, la más importante de las ventajas, tiene de candidato al político más popular (40% opiniones positivas y 8% negativas), con antecedentes de ser disciplinado y eficiente en campaña y en gobierno. Es, según todas las mediciones, públicas y privadas, quien tiene más preferencias.
Difícil adivinar lo que pasará en las precampañas que inician el 18 de diciembre ni en los 90 días de campaña que iniciarán el 30 de marzo; es posible adelantar que sus adversarios intentarán debilitar al líder así como lo hicieron en el 2006, pero ante las encuestas que se conocen es imposible no ver hoy a Peña Nieto como quien más probabilidad tiene de ser el próximo Presidente; en 1999 y el 2005 Labastida y López Obrador tenían esa etiqueta y no fueron presidentes, pero las reglas han cambiado. En el caso de la izquierda ya consigné el camino que ha seguido su candidato y para el PAN apenas inicia su proceso interno.