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Aptitud climática y la agricultura protegida
Los productores mexicanos, por sus ventajas comparativas, han sacado provecho colocándose como importantes proveedores de varias frutas y hortalizas de invernaderos para los mercados de América del Norte y aún existe potencial para ampliar la participación.
Una ventaja comparativa importante es la aptitud climática para la instalación rentable de invernaderos, la cual se define como el potencial agroclimático de una región o sitio y se determina para conciliar las variables climáticas y del suelo con los requerimientos de los cultivos por desarrollar.
Los factores del clima mayormente considerados por su impacto en los costos de producción son la temperatura del aire y la radiación solar.
Estos dos parámetros influyen en los costos de combustibles y electricidad requeridos para enfriar, ventilar y calentar los invernaderos. También están estrechamente relacionados con el manejo de la humedad relativa y su asociación con la presencia de plagas y enfermedades.
La mayoría de las plantas cultivadas se adaptan favorablemente a un rango de radiación solar, temperatura promedio y humedad relativa en el cual alcanzan su óptimo fotosintético y de ahí sus rendimientos. Mientras más cercanas sean las condiciones climáticas del lugar a las requeridas por el cultivo, se necesitarán menos inversiones y menos costos de producción; por lo tanto, las ventajas comparativas que brinda un buen sitio y su clima, se pueden transformar en ventajas competitivas para acceder a los mercados globales.
Así, por ejemplo, en Almería, España, donde existen 38,500 hectáreas con agricultura protegida, tiene rangos favorables de radiación solar y temperatura media mensual durante buena parte del año, por lo cual resultan mínimas las instalaciones para adecuar estos factores del clima en los meses en los cuales salen del óptimo requerido por cada cultivo.
En México, tenemos el caso de Zacatecas, donde existe excelente aptitud climática para la instalación de invernaderos; pero cada sitio debe evaluarse tomando en cuenta la posibilidad de adoptar un sistema de manejo o nivel tecnológico, en razón de la situación técnica y socioeconómica de cada productor que le permita prever su inserción rentable en el mercado objetivo.
*Mario Alberto Lamas Nolasco es especialista de la Dirección de Agronegocios en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.
malamas@correo.fira.gob.mx