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Apostando contra el euro
En menos de tres meses la cotización del euro frente al dólar ha caído de su cierre máximo de 1.51 a niveles cercanos a 1.35. La depreciación del euro se aceleró drásticamente desde la segunda mitad de enero, cuando su cotización frente al dólar se situaba en 1.45.
A pesar de que el euro parece haber encontrado un piso temporal en niveles cercanos a 1.35, hay quienes vaticinan que su paridad contra el dólar podría regresar a un nivel de uno a uno, lo cual no se ha visto desde principios de este siglo. Esto ha llevado a un aumento muy importante en las posiciones especulativas en contra del euro en los mercados de contratos de futuros.
Desde el punto de vista de mercado, la razón principal detrás de la depreciación del euro se debe a los problemas fiscales de algunos países de la zona euro, principalmente Grecia, y en menor medida España, Portugal, Irlanda e Italia.
Aunque ninguno de estos países enfrenta una crisis de solvencia inmediata, algunos como Grecia enfrentan un problema de liquidez importante. Lo más probable es que una crisis de incumplimiento o una reestructuración obligada por parte de Grecia se evite mediante un apoyo de emergencia por parte de los países más ricos de la Unión Europea (como Alemania).
No obstante, la situación actual ha provocado una oleada de cuestionamientos y especulaciones sobre el futuro del euro como moneda común para un bloque de países cuyas diferencias en niveles de desarrollo económico, situación fiscal y régimen laboral son tan marcadas.
Esto ha llevado a varios grupos de grandes y prestigiados inversionistas, conocidos a nivel global por sus apuestas audaces en favor o en contra de alguna clase de activos, a anticipar una mayor debilidad del euro. Uno de ellos, George Soros argumenta que la situación de Grecia en sí no es un gran problema, pero pone en evidencia una serie de problemas más profundos que hacen vulnerable al euro. Para Soros, la adopción de una moneda común requiere de un banco central único (como es el caso del Banco Central de Europa), que tome decisiones de política monetaria para toda la zona euro, pero también de una Tesorería única que tome las decisiones de política fiscal.
Esto último no ocurre, ya que a pesar de compartir la misma política monetaria, los países europeos aún manejan sus propias finanzas públicas. Aunque los países de la Unión Europea en teoría deben sujetarse a ciertos parámetros y reglas en el manejo de sus finanzas públicas, la realidad es que algunos gobiernos, como Grecia, han incumplido estas medidas de manera flagrante y constante.
Soros atinadamente argumenta que en tiempos de crisis sería mucho más eficiente tener una Tesorería única que pudiera tener un mayor control de las finanzas públicas e implementar medidas de emergencia tal como se ha hecho por el lado de la política monetaria.
Para Soros, la vulnerabilidad de la zona euro y su moneda es un problema estructural y no coyuntural. Es claro que países como Grecia, España, Irlanda, Portugal e Italia necesitarán apoyo por parte de la Unión Europea para enfrentar sus necesidades de refinanciamiento en los mercados mientras aplican medidas de ajuste fiscal para hacer que su situación de finanzas públicas sea sostenible.
Si bien las economías más grandes de la zona euro, como Alemania y Francia podrían implementar apoyos de emergencia para Grecia, no están en posición de instrumentar apoyos adicionales si la situación se vuelve más crítica en otros de los países mencionados.
Desde el punto de vista fundamental, el deterioro de las finanzas públicas en varios países de la zona euro provocará un ajuste fiscal muy importante. Dicho ajuste tendrá un considerable impacto negativo sobre las estimaciones de crecimiento económico para la zona euro, ya que ocurre cuando la recuperación económica es aún incipiente y dependiente de los apoyos gubernamentales y monetarios.
Esto debe traducirse en una creciente brecha de crecimiento entre la zona euro y el resto del mundo, lo cual aunado a la debilidad en finanzas públicas y bajas tasas de interés debería traducirse en mayor debilidad para el euro.
Aunque este columnista considera que un escenario en el que la paridad del euro contra el dólar regresa a los niveles de principios de este siglo es poco probable, la tendencia de largo plazo en el euro debe ser de debilidad contra el dólar y sobre todo contra monedas de mercados emergentes, aunque podríamos ver un rebote en el corto plazo conforme se anuncien medidas definitivas para apoyar a Grecia.