Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

‘2027: el año en que termina el mercado alcista’

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

¿Qué tanto dependen del valor del dólar? Atención: ‘2027: El año en que termina el mercado alcista’. ¿Puede ser? La frase es de Bret Jensen, líder del grupo de inversión de Seeking Alpha.

En teoría, después de cuatro años se detendrá el ascenso en el valor de las empresas y sus acciones, y los inversionistas podrían sacar su dinero de éstas y elegir opciones típicas, como el dólar, quedarse ‘líquidos’ incluso, en espera de oportunidades.

Sus argumentos suenan lógicos y, de ser el caso, lo que tendríamos es un peso potencialmente amenazado.

¿Qué es eso del ‘mercado alcista’? Viene de la abundancia de dólares y euros repartidos por los bancos centrales de Estados Unidos y de la Unión Europea para dar a sus ciudadanos mayor poder de compra o la sensación de que podrían comprar más, durante esos días de pandemia en los que muchos se quedaron en casa viendo tele.

Esos dólares terminaron en grandes cuentas bancarias de millonarios o de administradores de millonarios que los invirtieron en empresas en gestación o en firmas consolidadas.

Recuerden que en 2021 nacieron los primeros y prácticamente únicos unicornios de México, con Kavak a la cabeza. El mundo nadaba en billetes que no tenían lugar.

La clave para los fundadores de startups fue aumentar la valoración de la compañía cuando fue posible, inflar la cifra con o sin sustento, mientras del otro lado los ‘family offices’ —esos despachos contratados para administrar fortunas familiares— firmaban cheques respaldados por el dinero de inversionistas que pasaban semanas en sus casas de Vail o de Valle de Bravo.

Desde entonces y hasta ahora, mucho dinero, que incluye una parte de sus Afores, fue también al mercado de valores. Y con tanta gente poniendo dinero, el Dow Jones se duplicó en cinco años y las empresas más relevantes del Nasdaq casi triplicaron su valor.

Acá en México, ese combo de acciones de empresas longevas que llamamos Índice de Precios y Cotizaciones tuvo un alza de alrededor del 40%.

Todo eso ocurrió en un lustro contado hasta este mes de octubre que huele a pan de muerto.

Pero todo lo que empieza en algún momento se tiene que acabar.

En México, la fiesta parece haber terminado un poco antes.

Los bancos de Estados Unidos están empezando a ofrecer mejores intereses y eso llama la atención de inversionistas que prefieren vender sus pesos e ir a ese mercado. Eso incluye la venta de acciones que cotizan en pesos.

Pero allá también las acciones parecen llegar a un tope por al menos cuatro razones:

Uno: Energía e inflación. El conflicto con Irán encarece combustibles y materias primas. El traslado de esos aumentos a otros precios mantendría la presión inflacionaria y presionaría a la Fed a subir las tasas.

Dos: Deterioro inmobiliario. Las hipotecas caras alejan a los compradores y aumentan los desalojos de personas que no pueden pagar. En inmuebles comerciales, los vencimientos de deuda obligarán a refinanciar a tasas mayores, elevando el riesgo de impago.

Tres: Tensión política. Hay elecciones el próximo mes en Estados Unidos. Los vecinos cambian legisladores.

Un cambio de control del Congreso podría frenar nombramientos, intensificar las disputas sobre regulación y presupuesto, y provocar otro cierre del gobierno y volatilidad bursátil.

Cuatro: Fragilidad del mercado alcista. El ciclo iniciado en 2022 enfrenta valuaciones elevadas. La lista de compañías que valen billones (trillions) ya es relevante y eso se combina con rendimientos del Tesoro al alza.

¿Y a nosotros qué? Bajo la lógica de una combinación de esos elementos, es poco probable que el dólar regrese por debajo de los 18 pesos.

El riesgo más amplio podría ser que se combinen financiamiento más caro, presión cambiaria y menor demanda estadounidense. Todo, cuando las calificadoras tienen el ojo puesto sobre la fragilidad financiera del país.

El FMI identifica precisamente el endurecimiento de las condiciones financieras y una mayor desaceleración de Estados Unidos entre las amenazas para la economía mexicana.

Urge que el Plan México funcione, que las inversiones fluyan y que estas generen empleo.

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

Noticias Recomendadas