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Bonos son un puente entre el ahorro urbano y el campo: FIRA
Los bonos sociales de género son un instrumento financiero que demuestran que el sistema puede ser un puente efectivo de desarrollo, logrando que el ahorro de los inversionistas llegue directamente a proyectos como el de una mujer apicultora en Yucatán o una productora con un nuevo tractor en Colima, aseguró Alan Elizondo Flores.
Los bonos sociales de género son un instrumento financiero que demuestran que el sistema puede ser un puente efectivo de desarrollo, logrando que el ahorro de los inversionistas llegue directamente a proyectos como el de una mujer apicultora en Yucatán o una productora con un nuevo tractor en Colima, aseguró Alan Elizondo Flores, director general de Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA).
Durante la quinta edición del Bono Social de Género de FIRA, organizada en la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), el funcionario público aseveró que este instrumento financiero es una prueba de que el mercado de valores mexicano puede funcionar como una herramienta real de desarrollo.
“Este puente no solo moviliza recursos, sino que, gracias a la alta demanda del mercado, que alcanzó los 121,000 millones de pesos, se logra una compresión de costos”, declaró.
Añadió que dicha eficiencia financiera se traduce en beneficios directos para las productoras. “El subsidio del programa ´Cosechando Soberanía´ actúa como un mecanismo de reducción directa sobre el costo del financiamiento para las productoras rurales”.
El directivo dijo que este esquema permite que la tasa final que paga la productora disminuya significativamente. “Mientras que el costo de fondeo para FIRA se ubicó en 10.4%, el subsidio permite ofrecer una tasa final del 8.5 por ciento”.
Aseveró que este ajuste busca que el crédito sea mucho más asequible para las mujeres, permitiéndoles romper barreras económicas y adquirir activos productivos. “El beneficio es posible gracias al diseño del "puente" financiero entre los recursos captados en el mercado de valores y la política pública de la Secretaría de Agricultura”, declaró.
Persiste una brecha
La gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, respaldó estos avances señalando que, aunque el 73% de las mujeres cuenta con algún producto financiero, persiste una brecha respecto al 81% de los hombres, brecha que se agudiza en el sector rural donde la tasa de participación laboral femenina es de apenas el 35 por ciento.
Identificó diversos obstáculos que enfrentan las emprendedoras rurales, como la escasa educación financiera, la falta de garantías para créditos, el tiempo excesivo dedicado a labores domésticas no remuneradas y la limitada capacitación empresarial.
Rodríguez explicó que “estos instrumentos cuentan con reglas precisas que exigen que un alto porcentaje de los fondos se destine a nuevas beneficiarias de crédito. Esto obliga a los intermediarios a buscar acreditadas fuera de sus carteras actuales, combatiendo el sesgo de selección del sistema financiero tradicional”.
María Ariza, directora general de BIVA, destacó la importancia de FIRA como una de las raíces del sistema financiero mexicano que ha movilizado recursos hacia sectores prioritarios por más de siete décadas en apoyos, capacitación y recursos a diversos sectores del campo mexicano.