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Tragedias inocuas
El trágico accidente en que perdió la vida el Secretario de Gobernación no colabora a que los mexicanos encontremos un mejor estado de ánimo.
El trágico accidente en que perdió la vida el Secretario de Gobernación no colabora a que los mexicanos encontremos un mejor estado de ánimo.
Es natural que se desaten especulaciones con respecto a las causas del mismo y no falta quien añada su versión a la lista innumerable de hipótesis conspiratorias. En el campo que nos ocupa, a muchos les llama la atención que los mercados financieros hayan tenido una reacción marginal. Sin embargo esto no es nuevo.
En la última década, en México han existido eventos tristes y adversos. Además de los eventos trágicos como la muerte de tres secretarios de importancia para el gobierno en un espacio reducido de tiempo; en el terreno político se vivió una crisis notoria en el 2006 y de sobra esta mencionar lo lamentable que ha resultado en muchos aspectos la guerra contra el narco.
A pesar de ello, las variables financieras en México han demostrado una importante estabilidad.
Como ejemplo podemos decir que en los tres accidentes aéreos en que han perecido ministros, el alza inmediata del tipo de cambio ha sido de 2.8 por ciento.
Asimismo, la duración en la presión al alza de dicha variable se resume a cuestión de días. En septiembre del 2005, tras la muerte del Secretario de Seguridad Pública, Ramón Martin Huerta, el tipo de cambio retornó al nivel previo en 20 días.
En noviembre del 2008, sólo cuatro días tardo la cotización en ser la misma que el día previo al accidente en que murió Juan Camilo Mouriño. El viernes pasado, el tipo de cambio cerró la jornada en un nivel inferior al del cierre previo.
En la primavera del 2006, cuando el candidato López Obrador apuntaba a ganar las elecciones, el tipo de cambio aumentó cerca de 9%; no obstante, después de la fecha de la elección, cuando dicho candidato se negó a reconocer el resultado de la elección y tomó la principal calle de la ciudad, amenazando con poner en entredicho el cambio de gobierno, el valor del dólar ¡se redujo! Y más aún, visto en retrospectiva, nunca abandonó la trayectoria de baja que registraba en aquel entonces.
Estos eventos han generado poca inestabilidad en las variables financieras por varias razones. La principal es que en México desde hace varios años existe un arreglo institucional que, de alguna manera es el garante de dicha condición; me refiero a la autonomía del Banco de México, a la rígida regulación fiscal, a la estructura de ahorro interno, al esquema de tipo de cambio flexible, entre otros.
Debido a la existencia de una estructura independiente y de mecanismos de ajuste adecuados, los lamentables eventos relacionados con la inseguridad o con la efervescencia política han resultado inocuos para la determinación del tipo de cambio, la inflación y las tasas de interés.
Sólo que las instituciones que ahora han logrado manejar la estabilidad sean enviadas al demonio , algo que proponía el flamante candidato único de la izquierda unida hace seis años, veríamos una descomposición de las estructuras que generan estabilidad, al menos en los mercados financieros.
Al decir al menos no le pretendo restar importancia. Una variación abrupta del tipo de cambio o de la inflación por causas exógenas tendría una repercusión en todo el espectro económico, provocando el empobrecimiento de la población y otras consecuencias ya experimentadas a finales del siglo pasado.
México está muy lejos de estar exento de problemas. Nuestra economía no es inmune a la realidad tanto local como global pero ésta se refleja en un crecimiento limitado y claramente insuficiente; no en la inestabilidad excesiva de las variables financieras.
*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com