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Microbiota y prevención: por qué cuidar el intestino es cuidar todo el cuerpo

La salud intestinal influye en la inmunidad, energía y equilibrio diario. Prevenir enfermedades comienza por cuidar la microbiota, especialmente tras periodos de exceso y cambios en los hábitos.

MicrobiotaFreepik

Durante años, la prevención en salud se concentró en órganos específicos. Hoy, la evidencia científica señala al intestino como un eje central del bienestar. En él habita la microbiota intestinal, un ecosistema de billones de microorganismos que impacta la digestión, el sistema inmune, el metabolismo y la salud mental.

Esta visión fue uno de los ejes de la experiencia wellness "Healthy Reset by Lifeway", un encuentro enfocado en el reinicio de hábitos post-fiestas, con énfasis en bienestar digestivo, recuperación de energía y balance diario. En este espacio, Liz Memun, especialista en nutrición funcional y vocera de Lifeway, explicó por qué el cuidado intestinal es una de las estrategias preventivas más efectivas a largo plazo.

El intestino no solo procesa lo que comemos; es un centro de regulación que se comunica con el cerebro, las hormonas y el sistema inmunológico", dijo Liz Memun.

Insistió, en que cuando la microbiota se encuentra en equilibrio, el cuerpo responde mejor frente a inflamación crónica, infecciones y desequilibrios metabólicos.

Explicó que el reto aparece después de períodos de exceso, como las fiestas decembrinas o vacaciones, donde aumentan los ultraprocesados, el alcohol, el azúcar y se alteran los horarios de sueño. Estas prácticas favorecen la disbiosis intestinal, una condición asociada con inflamación, fatiga, distensión abdominal y disminución de la energía diaria.

Liz Memun, especialista en nutrición funcional y vocera de LifewayFoto: Patricia Ortega

Prevención

En entrevista con El Economista, la especialista explicó que desde un enfoque preventivo, la salud intestinal comienza con pequeños ajustes sostenidos. Una alimentación rica en fibra —frutas, verduras, leguminosas y granos enteros— promueve la diversidad bacteriana. "A ello se suman alimentos fermentados como el kéfir, el yogur natural o el chucrut, que aportan probióticos y apoyan la recuperación del equilibrio digestivo".

El bienestar digestivo también depende del estilo de vida. El estrés crónico y el descanso insuficiente afectan directamente al intestino a través del eje intestino-cerebro. "Reiniciar hábitos no es sólo cambiar lo que comes, sino cómo vives tu día a día", dijo Memun.

Consideró que la prevención efectiva implica:

  • Escuchar al cuerpo
  • Identificar señales tempranas como inflamación recurrente o cansancio persistente
  • Actuar antes de que el desequilibrio se convierta en enfermedad 

Cuidar la microbiota es una inversión diaria en energía, claridad mental y salud futura".

"La prevención comienza en el intestino: cuando la microbiota está en equilibrio, mejora la digestión, la energía diaria y la capacidad del cuerpo para adaptarse después de periodos de exceso", concluyó Memun.

Coordinadora de Operación Editorial de Suplementos y Ediciones Especiales de El Economista. Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudió una especialización en Periodismo Económico en la Universidad de Miami, auspiciada por la Fundación Reuters. Ganadora del premio por la "destacada cobertura en finanzas verdes", entregado por la BMV y el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes. Ha sido analista de mercados, editora de finanzas y creadora de ranking de negocios, responsabilidad social y mercados, y ha trabajado en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Reforma, Excélsior, Mundo Ejecutivo, Expansión, Fortuna, Infosel y Economática.

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