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Cruces fronterizos: el futuro de los viajes y los pasaportes digitales
El pasaporte digital y la biometría prometen agilizar aeropuertos y controles migratorios, pero en el WTTC de Malta advirtieron que faltan acuerdos, interoperabilidad y confianza entre países.
Durante la Cumbre Global del WTTC en Malta, especialistas debatieron cómo la biometría y la identidad digital transformarán los cruces fronterizos.
La Valeta, Malta. El pasaporte digital y la identificación biométrica centraron el debate del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) sobre los cruces fronterizos. Ejecutivos aeroportuarios y autoridades migratorias analizaron cómo reducir filas y controles repetidos sin comprometer la seguridad ni los datos personales.
Paul Griffiths, dir ector ejecutivo de Dubai Airports y vicepresidente de Tecnología del WTTC, sostuvo que esa experiencia ya se ensaya en Dubái. A su juicio, el reto principal no consiste en desarrollar más herramientas, sino en lograr que aerolíneas, aeropuertos, autoridades y operadores compartan procesos compatibles.
Pasaporte digital: un viaje sin fricciones
En el modelo expuesto por Griffiths, el reconocimiento facial permitiría confirmar dos cuestiones: si una persona es quien afirma ser y si tiene autorización para realizar determinada acción. La respuesta podría utilizarse para embarcar, recoger un automóvil o acceder a otros servicios, sin repetir la identificación en cada mostrador.
La propuesta, sin embargo, no equivale a la desaparición inmediata del pasaporte físico. Los documentos de viaje y las normas de cada país siguen vigentes. La identidad digital plantea que parte de las comprobaciones se realice mediante credenciales verificables, mientras las autoridades conservan la facultad de efectuar revisiones adicionales.
Diane J. Sabatino, comisionada ejecutiva adjunta de la Oficina de Operaciones de Campo de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), expuso los avances de Global Entry. Su esquema utiliza tecnología de reconocimiento facial para agilizar la llegada de viajeros previamente aprobados, sin eliminar la obligación de portar documentos.
La biometría transforma los controles migratorios en aeropuertos, donde la industria busca viajes más ágiles sin comprometer seguridad y privacidad.
Europa acelera los controles biométricos
Europa aporta un ejemplo concreto. El Sistema de Entradas y Salidas (EES) comenzó su implementación en octubre de 2025 y opera plenamente desde el 10 de abril de 2026. Sustituye el sellado manual por registros digitales de ingreso y salida de viajeros no comunitarios en estancias cortas, con excepciones específicas.
Para los turistas mexicanos que ingresan a los países participantes, el registro puede incluir información del pasaporte, fotografía facial y huellas dactilares. En visitas posteriores se verifica la identidad con los datos almacenados. Esto no significa que puedan viajar sin pasaporte, ni que desaparezcan las condiciones habituales de admisión.
La implantación también dejó lecciones. Durante el panel se mencionaron retrasos vinculados con el estreno del EES y dificultades para pasajeros en conexión. Andrea Alori, socio de Bain & Company especializado en aviación y turismo, subrayó que una solución tecnológica necesita coordinación, pruebas y una ejecución capaz de responder a grandes flujos.
Los cruceros presentan otro desafío: miles de pasajeros pueden visitar distintos países durante un mismo itinerario. Los manifiestos enviados antes de la llegada permiten adelantar verificaciones, pero los sistemas de las autoridades portuarias deben entenderse entre sí. Sin esa interoperabilidad, el turista termina proporcionando nuevamente información que ya entregó.
Privacidad y colaboración, los desafíos
La posibilidad de circular con menos documentos visibles plantea una pregunta inevitable: ¿quién controla la información biométrica? Sabatino distinguió la verificación de identidad con fines de seguridad del aprovechamiento comercial de los datos. Para fortalecer la confianza, pidió explicar con claridad qué información se recopila, para qué se utiliza y cómo se protege.
Alori añadió que la identidad digital podría conectar aeropuertos con hoteles, alquiler de vehículos y programas de lealtad. Pero la personalización únicamente será viable si los actores comparten estándares y responsabilidades. La fragmentación actual obliga a inscribirse en distintos sistemas y repetir trámites a lo largo de un mismo viaje.
Otro asunto es la atención humana. Los participantes coincidieron en que agilizar procesos no supone prescindir del personal aeroportuario o migratorio. La tecnología puede detectar casos que requieren una revisión y permitir que los trabajadores concentren sus esfuerzos donde aportan mayor valor, desde la seguridad hasta la asistencia al viajero.
La conclusión en Malta fue menos futurista de lo que parece: ya existen herramientas para facilitar los cruces de fronteras, pero su extensión depende de acuerdos entre gobiernos y empresas. Para el viajero, el avance se medirá de una manera sencilla: menos filas, instrucciones claras y una travesía segura, sin verificaciones innecesarias.