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Largas filas en gasolineras en Irán tras el anuncio de nuevas sanciones de EU
Estados Unidos busca presionar económicamente a Irán después de que, casi seis meses después del inicio de la guerra desencadenada por Washington, las negociaciones de paz se encuentren empantanadas sin que se vislumbre un final para el conflicto.
Vehículos en el tráfico de una calle de Bandar Abbas, Irán, el 25 de agosto de 2026. Foto: Reuters
Los iraníes amanecieron este martes preocupados por las consecuencias de las nuevas sanciones anunciadas la víspera por Estados Unidos, que prometió "asfixiar" económicamente al país, y en las estaciones de gasolina se formaron largas filas.
Estados Unidos busca presionar económicamente a Irán después de que, casi seis meses después del inicio de la guerra desencadenada por Washington, las negociaciones de paz se encuentren empantanadas sin que se vislumbre un final para el conflicto.
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En tanto, Irán mantiene cerrado el estratégico estrecho de Ormuz y Estados Unidos persiste en su bloqueo naval contra la república islámica.
El estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra circulaba un quinto de las exportaciones mundiales de hidrocarburos, es un tema central del conflicto ya que generó un alza de los precios del petróleo que presiona al presidente estadounidense, Donald Trump, de cara a las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
El canciller iraní Abás Araqchi y su homólogo omaní, Badr al Busaidi, se reunieron este martes en Teherán y abordaron el establecimiento de un corredor temporal de navegación en este paso y un acuerdo para poner en marcha un proceso de desminado, según un comunicado conjunto difundido por Omán.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó el lunes un plan para lograr la "asfixia económica" de Irán y advirtió sobre graves consecuencias para los países que se nieguen a sumarse a la campaña de Washington.
Los dirigentes iraníes minimizaron las consecuencias en un país que lleva décadas bajo sanciones, pero algunos residentes de la capital, Teherán, ya temen el impacto económico y se formaron largas filas en las estaciones de gasolina.
"Es lógico que las sanciones afecten a la vida de la gente. Hay personas que están sufriendo, tanto quienes tienen una buena situación económica como las personas con menos recursos", afirmó Mehdi Yazdian, un agente inmobiliario de 55 años, que instó a las autoridades a controlar los precios.
Para Yazdian, las restricciones están surtiendo efecto pero resaltó que la población iraní es "resiliente".
Taneen, una estudiante de arquitectura de 23 años, destacó que durante toda su vida su país ha estado bajo sanciones.
"Esta presión recae en toda la familia", afirmó y relató que su padre les dijo que tenían que salir a comprar comida ahora "porque se va a encarecer".
Irán sufría una inflación desorbitada antes de la guerra, uno de los factores que impulsaron la ola de protestas contra el gobierno que tuvo su punto culminante en enero.
El gobierno respondió a las manifestaciones con una represión que organizaciones de derechos humanos afirman que dejó miles de muertos. Para las autoridades iraníes, la violencia fue producto de "actos terroristas" instigados por Estados Unidos e Israel.
Irán llevó a cabo ejecuciones de personas procesadas por las manifestaciones y Trump expresó este martes su indignación y llamó a poner fin inmediatamente a lo que calificó como "una crisis humanitaria de proporciones épicas.
"Otra derrota"
Bessent afirmó el lunes que los países que no se sumen a las sanciones estadounidenses "compartirán el aislamiento" de Irán.
El Departamento del Tesoro detalló que adoptó sanciones secundarias, es decir que no sólo afectan al Estado sino también a quienes comercien con él, contra sectores críticos como el de los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo.
China, un importante comprador de crudo iraní, declaró este martes que se opone a las sanciones y que tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar sus derechos e intereses.
El secretario del Tesoro no descartó que los bancos chinos se vieran afectados y advirtió que "cualquier entidad que facilite el lavado de dinero en nombre de Irán será excluida del sistema del dólar estadounidense".
Irán respondió desafiante y el ministro de Economía, Ali Madanizadeh, afirmó en la televisión estatal poco después del anuncio de Bessent que el país estaba preparado desde hace tiempo.
Madanizadeh dijo que Estados Unidos "ha fracasado en todas las ocasiones" y parece que quiere sufrir "una nueva derrota".
Irán ha desarrollado un complejo sistema financiero para sortear las sanciones que afectan desde hace décadas a su economía.
Saeed Laylaz, un economista iraní que vive en Teherán, explicó a la AFP que las nuevas medidas estadounidenses forman parte de la estrategia de "máxima presión" que Trump defiende desde su primer mandato.
"Estados Unidos no tiene nada que pueda hacer que no haya hecho antes", afirmó Laylaz, quien sostuvo que, tras años de aislamiento, la economía iraní es en gran medida autosuficiente.
Para el experto, sí emergen dudas sobre si el Gobierno está preparado para hacer frente a los problemas internos, y citó la lucha contra la corrupción, los desequilibrios bancarios y la inflación, entre otros asuntos.