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Finanzas Personales

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No todos los seguros de vida son iguales (Parte 1- Introducción)

Joan Lanzagorta | Patrimonio

El seguro de vida es uno de los mecanismos de protección más importantes que puede tener una familia, porque garantiza estabilidad económica.

El concepto detrás de él es muy sencillo y fácil de entender: la aseguradora cubre un riesgo relacionado con la vida de una persona. Si ese riesgo ocurre, la aseguradora paga la suma asegurada a los beneficiarios.

El riesgo que se cubre normalmente es el fallecimiento, pero no siempre. El seguro de vida también puede cubrir lo contrario: el no fallecimiento, es decir, la supervivencia del asegurado en un periodo determinado. También se puede cubrir la invalidez total y permanente, que en México únicamente se vende como cobertura adicional.

La cobertura se puede contratar por un tiempo determinado (por ejemplo, sólo mientras nuestros hijos dependen económicamente de nosotros) o durante toda la vida. Depende de cada necesidad.

Aún cuando el seguro sea por muchos años, la prima se calcula de manera anual (aunque la puedas pagar fraccionada). En la gran mayoría de los casos esa prima es nivelada: cada año pagas lo mismo aún cuando el riesgo de fallecimiento aumenta con la edad.

En otras palabras, en los primeros años pagas un poco más de lo que realmente cuesta tu protección, pero en los últimos pagas bastante menos. El excedente de los primeros años se aparta en una reserva, que se va usando en los últimos años, cuando la prima que pagas no alcanza a cubrir el costo real de la protección.

Dado que hay seguros de vida que pueden cubrir fallecimiento durante toda la vida o sólo un tiempo determinado, y que se puede cubrir también la supervivencia, existen distintos tipos de productos que es muy importante conocer, porque responden a necesidades distintas. Entenderlos es sumamente importante, porque me he encontrado con muchas personas mal aseguradas, porque compraron los productos que les vendieron pero que muchas veces no correspondían a su necesidad real.

Pero no te preocupes: todos encajan en cuatro categorías principales:

Seguro ordinario de vida, también llamado de vida entera (o vitalicio)

Como su nombre lo indica, es un seguro que cubre durante toda la vida (técnicamente hasta los 99 años). Eso significa que la aseguradora sabe que en algún momento va a pagar la suma asegurada. Lo que no sabe es cuándo: a qué edad ocurrirá el riesgo cubierto. Esa es la incertidumbre.

Por eso, la aseguradora tiene que ir constituyendo una reserva a tu favor con la prima que tú pagas. Esta reserva va creciendo con los años y la puedes usar para distintas cosas, incluso como garantía para préstamos en condiciones preferenciales.

En su versión estándar, la prima se paga durante toda la vida. Pero también existe la versión de pagos limitados: la cobertura es idéntica pero el costo total se puede pagar en uno, cinco, diez, veinte años o hasta alcanzar cierta edad.

El dotal

Este seguro cubre tanto fallecimiento como supervivencia. Es decir: si el asegurado fallece antes del vencimiento, se paga la suma asegurada a los beneficiarios. Si esto no ocurre, se le entrega al propio asegurado (esto se conoce como “dote”, de ahí su nombre).

La prima anual se paga durante la vigencia del contrato, aunque también existen versiones de pagos limitados.

Muchos se venden como seguros de ahorro para el retiro o para garantizar la educación de los hijos. Este seguro específico suele tener una característica única: puede llegar a pagar en tres momentos distintos sobre la misma póliza.

El temporal

Como su nombre lo indica, cubre el riesgo de fallecimiento durante un tiempo determinado. Si éste no ocurre, no hay pago.

Este es el seguro más eficiente y más barato para proteger etapas específicas de la vida: los años en que los hijos dependen económicamente, el plazo de pago de una hipoteca, etc.

Existe un tipo de seguro temporal que sólo cubre muerte accidental, pero no por enfermedad. Es significativamente más barato pero en ocasiones la gente los confunde. He visto casos muy tristes de familias que pensaban que estaban protegidas y descubrieron demasiado tarde que su cobertura no era total.

Seguros de vida con inversión

Estos son productos de inversión que se venden empaquetados con un seguro, habitualmente temporal o de muerte accidental. La razón es que por Ley, para que un producto pueda ser comercializado por una aseguradora, tiene que haber un riesgo cubierto.

En las siguientes columnas vamos a analizar cada una de estas categorías a detalle: qué la distingue, para qué necesidad fue diseñada, cómo se vende habitualmente. Pero sobre todo: cuándo es la elección correcta y cuándo no.

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Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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