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Finanzas Personales

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Para darle un propósito al ahorro

OpiniónEl Economista

¿Cómo será el estilo de vida de las personas dentro de 20 o 30 años? Cuando se piensa en el futuro, se puede  imaginar dónde vivir, qué se estará haciendo, los lugares por conocer e incluso cuándo y qué se hará cuando llegue la jubilación. Sin embargo, pocas veces se piensa en los recursos que se necesitarán para hacer posible esa vida.

Hoy, esa pregunta cobra especial relevancia, ya que para millones de trabajadores en México el retiro se construye bajo un sistema de cuentas individuales, donde las decisiones que tomen durante su vida laboral tendrán un impacto en los recursos disponibles para su porvenir.

El futuro de una persona no comienza a los 65 años. Puede ser una emergencia a los 35, una maestría a los 40, una casa a los 45 o la posibilidad de emprender a los 50. Y cuando llegue el retiro, no significa que el camino termine ahí. Una mayor longevidad implica que esta etapa puede extenderse cerca de dos décadas.

En finanzas, el dinero tiene un valor distinto dependiendo del momento en que se recibe o utiliza. La inflación puede reducir su poder adquisitivo con el paso del tiempo, pero el tiempo también puede convertirse en un aliado cuando el ahorro se invierte, genera rendimientos y estos, a su vez, nuevas ganancias.

Pensar en el futuro en valor presente es mucho más que hacer un cálculo financiero: es preguntarse qué decisiones pueden tomarse hoy para acercarse a la vida que se desea tener mañana.

Si el futuro requiere recursos, el ahorro es una de las herramientas que permite comenzar a construirlos desde hoy. Pero, ¿qué tan presente está el ahorro en las decisiones financieras actuales?

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, seis de cada 10 personas entre 18 a 70 años reportó alguna forma de ahorro durante el último año. Sin embargo, tres de cada 10, lo hicieron exclusivamente a través de mecanismos informales, como guardar dinero en casa o participar en tandas.

Aunque estas alternativas permiten reservar recursos para el futuro, carecen de algunas ventajas del ahorro formal, como la protección de los depósitos y, dependiendo del producto, la posibilidad de generar rendimientos. Si el horizonte es de 10, 20 o 30 años, no solo importa ahorrar: también importa hacer que el tiempo juegue a favor de quien ahorra.

Hacer que el tiempo juegue a favor también implica darle un propósito al ahorro. Identificar qué se quiere construir y en cuánto tiempo permite darle dirección. Una emergencia, una maestría, una vivienda, un emprendimiento o incluso el retiro tienen horizontes distintos y, por lo tanto, pueden requerir estrategias diferentes. Lo importante es comenzar, mantener la constancia y buscar alternativas acordes con los objetivos y plazos de cada persona.

Construir el mañana no significa dejar de disfrutar el presente, sino encontrar un equilibrio entre las necesidades actuales y las posibilidades que se desean tener próximamente. Ahorrar no es quitar dinero al presente; es dar opciones al futuro.

*Banquero Patrimonial | Inxignia, BBVA Global Wealth México

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