Buscar
Empresas

Lectura 4:00 min

Réquiem confronta al público con sus certezas en una experiencia de Club El Economista

Suscriptores disfrutaron una función especial y convivieron con los actores Bruno Bichir y Marimar Vega.

Experiencia M&G Réquiem. Suscriptores Club El Economista. Foto: Eric Lugo/El Economista.

Toda decisión tiene un precio y una consecuencia, pero ¿qué pasa cuando esa consecuencia es interpretada desde perspectivas irreconciliables?

Este es el dilema central que plantea Réquiem, una obra que sitúa al espectador en la víspera de un evento escalofriante: la ejecución de un niño de solo once años, condenado por un crimen atroz que conmocionó a la opinión pública global.

Experiencia M&G Réquiem. Suscriptores Club El Economista. Foto: Eric Lugo/El Economista.

En la cuenta regresiva hacia el desenlace, la fiscal a cargo del proceso, Emma, recibe en privado al Padre Banks, un clérigo empeñado en frenar la aplicación de la pena capital.

El encuentro deriva de inmediato en un tenso e intenso duelo de posturas éticas sobre la culpa, el miedo colectivo, la legitimidad del castigo y la pérdida de la empatía institucional.

Experiencia M&G Réquiem. Suscriptores Club El Economista. Foto: Eric Lugo/El Economista.

A través de esa confrontación íntima, la obra expone interrogantes incisivas: ¿es la violencia institucional la respuesta válida frente al delito?, ¿a partir de qué edad se invalida la redención de una persona? y ¿qué clase de sociedad se consolida al sacrificar a sus propios niños en nombre de una falsa sensación de seguridad?

Reynolds Robledo, dramaturgo y Productor de Réquiem, comentó que lo más importante fue darse cuenta de cómo el miedo que se tiene como sociedad muchas veces provoca este tipo de extremos.

Experiencia M&G Réquiem con Reynolds Robledo Dramaturgo y Productor. Foto: Eric Lugo/El Economista.

“Como los extremos en la vida, en la gente, en la sociedad, en las posturas que nos obligan a tomar muchas veces como sociedad, nos hacen sentir que tenemos que estar de un lado. Conforme me fui dando cuenta de que la obra tenía que hablar sobre la fe y la justicia, era darme cuenta de que había dos extremos que se parecían mucho”, agregó Robledo.

Más allá del debate ideológico, la puesta en escena actúa como un espejo incómodo para la audiencia, empujándola a revisar sus propios sesgos: ¿hasta qué punto buscamos la comodidad de rodearnos solo de quienes piensan igual y cuándo nos atrevemos a disentir frente a lo inaceptable? Réquiem no busca que el espectador tome bando ni dictamina quién tiene la razón.

En su lugar, orquesta un auténtico combate de boxeo verbal donde cada argumento es un golpe certero destinado para encontrar la fisura en las convicciones del rival, revelando cómo las personas defienden sus posturas hasta el límite, justo en el instante en que sostenerlas resulta inevitable.

Para Robledo, el verdadero valor de la puesta en escena radica en su capacidad para sacudir la indiferencia del espectador. “Me interesa que la gente no salga indemne del teatro, que se lleve las preguntas a casa y se las reflexione", señala sobre el impacto que busca generar.

Experiencia M&G Réquiem. Suscriptores Club El Economista. Foto: Eric Lugo/El Economista.

Verónica Chávez Gallegos, suscriptora de El Economista desde hace 3 años, mencionó que: “Me parece una excelente oportunidad el convivir con los actores y conocerlos fue muy bueno y la obra estuvo genial. 

Experiencia M&G Réquiem. Suscriptores Club El Economista. Foto: Eric Lugo/El Economista.

Por su parte, Josue Moises Rojas Vértiz Guevara, suscriptor de El Economista, agrego que conocer a los maestros Bruno Bichir y Marimar Vega fue un agrado y conocer ese lado humano fuera del escenario. 

Experiencia M&G Réquiem. Suscriptores Club El Economista. Foto: Eric Lugo/El Economista.

Finalmente, Juan Pablo Anaya Izquierdo, que ha sido suscriptor de El Economista desde hace 20 años, resaltó: “Conocer a los actores siempre es mejor, realmente saber qué es lo que piensan y creo que de alguna manera lo supimos”.

Los tres suscriptores de El Economista concluyeron que suscribirte da muchas ventajas y te lleva a vivir muchas experiencias de este tipo, “al ser parte de los suscriptores de El Economista te hace conocer cosas que comúnmente no conocemos”, puntualizó Josué Rojas.

Al final, más allá de la catarsis o el debate, el propósito fundamental de Réquiem es ofrecer un territorio donde la incomodidad nos obligue a cuestionar nuestras certezas y a mantener viva la conversación.

Si te suscribes a El Economista, no solo accedes a información clave para tus decisiones, sino también a un universo de vivencias exclusivas diseñadas para ti por Club El Economista. ¡Suscríbete hoy!

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros NewslettersREGÍSTRATE AQUÍ

Noticias Recomendadas