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Gigantes automotrices de Detroit temen que la revisión del T-MEC les cueste caro

Los fabricantes de automóviles de Detroit tienen previsto argumentar al Gobierno federal que sus propuestas para un acuerdo comercial revisado en América del Norte podrían suponer un costo de miles de millones de dólares para las empresas y mermar la competitividad frente a rivales extranjeros.

Foto: AFPGetty Images via AFP

Los fabricantes de automóviles de Detroit tienen previsto argumentar al Gobierno de Donald Trump que sus propuestas para un acuerdo comercial revisado en América del Norte podrían suponer un costo de miles de millones de dólares para las empresas y mermar la competitividad frente a rivales extranjeros.

Las automotrices locales siguen teniendo dificultades para absorber la gran cantidad de aranceles impuesta por el Gobierno el año pasado, incluidos los que gravan el acero y el aluminio, las autopartes y los vehículos importados de México y Canadá, y afirman que sus competidores de Japón, Corea del Sur y Europa se enfrentan a una menor carga arancelaria.

Los directivos de estas compañías temen ahora que las propuestas planteadas por Washington de cara a las negociaciones previstas con los responsables de comercio mexicanos el próximo mes puedan disparar aún más los costos.

Uno de los puntos más polémicos para ellos es la exigencia de Washington de que los vehículos contengan al menos un 50% de componentes fabricados en Estados Unidos para poder acogerse a gravámenes más bajos, tal y como informó Reuters en mayo.

Ese requisito, así como una propuesta para aumentar el contenido norteamericano total de los vehículos desde el nivel actual del 75%, supondría un costo anual adicional de al menos 2.000 millones de dólares para cada fabricante de Detroit, según las estimaciones de dos de ellos.

Esos gastos se sumarían a los costos en que han estado incurriendo las automotrices debido a los diversos aranceles vigentes desde el año pasado.

La oficina del Representante de Comercio no respondió a una solicitud de comentarios. Funcionarios gubernamentales afirman que sus medidas tienen como objetivo impulsar la inversión en fábricas y la creación de empleo en Estados Unidos.

General Motors GM.Nprevé que los gastos brutos relacionados con los aranceles le supondrán entre 2,500 y 3,500 millones de dólares este año, lo que podría representar más del 20% de su beneficio operativo. Ford Motor F.Ncalcula que el impacto neto de los aranceles ascenderá a unos 1,000 millones de dólares este año.

Ford apuesta por relocalización

En lo que parece una señal a la Casa Blanca de su compromiso de fabricar más autos en el país, Ford anunció el miércoles que trasladará de China a Estados Unidos la producción de los modelos Lincoln destinados al mercado estadounidense, citando los aranceles como factor determinante.

El presidente ejecutivo de Ford, Jim Farley, dijo a Reuters que es probable que la empresa no estuviera preparada al principio para el compromiso de aumentar la producción en Estados Unidos, pero captó el mensaje más tarde y ya fabrica en el país un porcentaje mayor de los vehículos que vende a nivel doméstico que sus rivales de Detroit.

"Nos dimos cuenta con rapidez de que teníamos que hacer algunos cambios", afirmó.

En una entrevista conjunta, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, dijo que tiene la esperanza de que más fabricantes de automóviles sigan el ejemplo de Ford y GM trasladando la producción a Estados Unidos. "Hemos trabajado juntos para hacerlo bien", comentó.

Las autoridades estadounidenses y mexicanas tienen previsto celebrar una cuarta ronda de negociaciones comerciales el próximo mes. Los responsables de comercio canadienses se han reunido esta semana con sus pares estadounidenses en un intento por evitar otra ronda de aranceles que entrará en vigor la próxima semana.

El American Automotive Policy Council, que representa a Ford, GM y Stellantis (fabricante de Jeep), remitió a Reuters a un comunicado del 30 de junio que indicó que las firmas estadounidenses están en desventaja con las japonesas, surcoreanas y europeas que exportan a Estados Unidos y se enfrentan a un arancel fijo del 15%.

La presidenta ejecutiva de GM, Mary Barra, afirmó en una conferencia sobre resultados en julio que la empresa se centra en "asegurarse que los fabricantes estadounidenses puedan competir y salir airosos cuando observamos cuáles son las tasas arancelarias que se aplican a los europeos, los japoneses y los coreanos".

Las firmas estadounidenses se enfrentan a un arancel cercano al 25% sobre las importaciones procedentes de México y Canadá, pero los vehículos con un mayor contenido fabricado en Estados Unidos están sujetos a gravámenes más bajos.

GM dijo a Reuters que los vehículos con un contenido significativo de origen estadounidense y norteamericano "deberían recibir un trato más favorable que los que no lo tienen", y añadió que la empresa se siente animada por los avances del Gobierno en las negociaciones.

Stellantis dijo estar animada por las conversaciones y señaló que está colaborando con los tres gobiernos "para garantizar que podamos fabricar y vender vehículos asequibles en toda la región".

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