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Gestión de datos ESG busca fortalecer estrategia empresarial

Empresas enfrentan retos para homologar indicadores, medir emisiones y orientar inversiones estratégicas.

Los marcos de reporte y las metodologías sectoriales pueden facilitar una evaluación más consistente. foto: shutterstock

Los datos de sostenibilidad empiezan a ocupar un lugar más directo en las decisiones financieras y operativas de las empresas. El desafío está en organizar la información y traducirla a términos que puedan utilizar las distintas áreas del negocio. Así lo planteó Sofía Alarcón Díaz, líder de Consultoría en Sostenibilidad para las Américas de SE Advisory Services, la división global de consultoría de Schneider Electric.

A su juicio, las compañías mexicanas presentan distintos niveles de madurez: mientras algunas ya reúnen grandes volúmenes de información, otras apenas comienzan a construir sus sistemas de medición. “Los datos representan una parte esencial de su operación y de su toma de decisiones”, señaló Alarcón.

El trabajo, explicó, no debe detenerse en recolectarlos; también requiere gestionarlos para que respalden decisiones de áreas como finanzas, compras, proveeduría, ventas y los consejos de administración.

Uno de los principales obstáculos es la dispersión de la información. Los indicadores suelen originarse en departamentos distintos y expresarse en unidades que no siempre coinciden, lo que dificulta consolidarlos y compararlos. Para Alarcón, la disponibilidad y homologación de los datos siguen entre los retos más relevantes, junto con la capacidad de comunicar sus implicaciones al nivel directivo.

“Tenemos que traducir esta información ambiental en información financiera”, afirmó. La conexión resulta importante porque las decisiones de inversión suelen considerar retornos, costos y riesgos de largo plazo.

Vincular los indicadores ambientales con esas variables puede ayudar a identificar interrupciones operativas, exposición climática, cambios regulatorios y gastos asociados con energía y recursos, además de aportar elementos para acceder a capital y mercados.

La comparabilidad, no obstante, requiere considerar las particularidades de cada actividad. Alarcón advirtió que no es adecuado contrastar directamente indicadores de sectores con procesos y prioridades diferentes. Los marcos de reporte y las metodologías sectoriales pueden facilitar una evaluación más consistente, siempre que las organizaciones documenten cómo obtienen y calculan sus cifras.

Las emisiones de alcance 1 y 2 —asociadas a operaciones propias y energía adquirida— han avanzado en su medición, según la entrevistada. El alcance 3 continúa siendo más complejo porque incorpora información de proveedores y otros actores de la cadena de valor, que la empresa no controla directamente y que con frecuencia depende de estimaciones.

La especialista también pidió evitar que la búsqueda de datos perfectos paralice las decisiones. “No va a haber datos perfectos, pero sí va a haber un progreso en la recolección de los datos”, expresó la líder de Consultoría en Sostenibilidad para las Américas de SE Advisory Services.

La información disponible puede servir para priorizar acciones, mientras las compañías mejoran sus metodologías y actualizan sus registros.

Otro reto consiste en reconocer que los indicadores no son estáticos. Las emisiones, los riesgos climáticos y los consumos energéticos cambian, por lo que las empresas necesitan revisar sus datos con regularidad y decidir con base en la información disponible en cada momento.

La tecnología puede agilizar esa labor, aunque su aplicación depende del tamaño de la empresa, sus prioridades y los riesgos materiales que enfrenta. Alarcón consideró que la inteligencia artificial puede ayudar a ordenar grandes volúmenes de datos, detectar focos de emisiones e identificar tendencias. Para algunas pequeñas y medianas empresas, herramientas más sencillas pueden ser suficientes; en organizaciones con operaciones complejas, la automatización puede facilitar el análisis y seguimiento.

Para Alarcón, el siguiente paso para las empresas mexicanas es dejar de tratar la información ESG como un requisito aislado. Convertirla en una herramienta de gestión exige integrar a distintas áreas, mejorar la calidad de los registros y relacionar los resultados ambientales con decisiones de negocio. Así, los datos pueden servir no solo para reportar avances, sino para anticipar riesgos y orientar recursos.

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