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Gavilán o paloma: la Junta de Gobierno de Banxico
Aranxa Sánchez | Economista principal Bankaool
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La eficacia de la política monetaria depende en gran medida de una comunicación clara y transparente por parte de las autoridades. Para conmemorar sus 101 años, Banxico podría continuar con sus esfuerzos de mejora sustancial en comunicación y liderar en el uso de herramientas que hagan su guía prospectiva más accesible y seguir en la ruta de las mejores prácticas internacionales.
Banxico comunica más y con mayor consistencia que hace una década. La comunicación no suprime la incertidumbre, pero la organiza y nos permite conocer los perfiles de cada persona que integra a la Junta de Gobierno (incluyendo sus sesgos).
El esquema de Objetivos de inflación basado en pronósticos, que aplica Banxico, exige una comunicación exhaustiva sobre la información y los criterios que sustentan sus decisiones. Esto facilita que sus participantes del mercado comprendamos las razones y acciones del banco central.
En la decisión de marzo quedó en evidencia que aún hay debate entre si se debió privilegiar ser coherente a la guía prospectiva del anterior anuncio de política monetaria o a los recientes datos de inflación, que estuvieron por encima del rango objetivo y a los potenciales riegos al alza debido al conflicto en Medio Oriente.
La opinión se repartía 50/50 entre una pausa y un recorte de la tasa objetivo. Esa división refleja no solo la complejidad de la coyuntura, sino también la necesidad de un diálogo mayor entre los pronósticos de inflación desde la propia Junta y los de analistas en encuestas de expectativas.
Hoy disponemos de informes trimestrales, reportes regionales, calendarios y programas de política monetaria, minutas que explican votos disidentes y comunicados con votación y cambios relevantes en la guía prospectiva. Aun así, contar con espacios donde se discutan los supuestos de las proyecciones elevaría la transparencia y reduciría la especulación o divergencia entre analistas. En particular, es un buen momento para valorar si se implementan algunas de las siguientes medidas:
- Conferencia de prensa inmediata a decisión de política monetaria, en la que la Gobernadora presente el comunicado de política monetaria y responda preguntas de los medios de comunicación especializados, como hacen la FED y el BCE (y el mismo banco ya la realiza para sus informes trimestrales).
- Actualizaciones trimestrales que comparen las expectativas del sector privado con las de la propia Junta de Gobierno; en particular, la trayectoria de la tasa de referencia de política monetaria.
- Transcripciones públicas de entrevistas y discursos de los integrantes de la Junta, como hace la FED, para evitar interpretaciones imprecisas o que dicha información sólo llegue a algunas personas.
- Minutas más detalladas que permitan identificar claramente los argumentos, variables y supuestos de cada integrante de la Junta, para identificar si hay una mayoría dovish, hawkish o balanceado.
Esto no debiera ser una discusión sobre lo que se va a decidir (ya que la guía no es una obligación) y lo que se debería decidir (conforme a los datos). Si los datos muestran una trayectoria de inflación distinta a la prevista, la postura monetaria debe ajustarse en consecuencia; no basta sólo con actualizar el pronóstico. El sabio puede cambiar de opinión, el necio nunca.
Con una política monetaria transparente y eficaz, agentes económicos y mercados reaccionan a los datos más que a las declaraciones individuales de las personas responsables de la política. Por eso es esencial que los pronósticos oficiales y sus supuestos sean realistas, verificables y abiertos a discusión.
En otras palabras, la Junta de Gobierno enfrenta la encrucijada de aquel clásico de José José: a veces convierte a quien decide en gavilán, otras en paloma.