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La presión laboral y el estrés hacen que menos empleados quieran ser jefes
Más responsabilidades, disponibilidad fuera del horario laboral y expectativas que no siempre están definidas en el puesto influyen en que cada vez más trabajadores no quieran llegar a puestos de liderazgo.
El 62% de los colaboradores mexicanos reporta tener niveles moderados o severos de agotamiento laboral,
Las organizaciones suelen considerar que llegar a un puesto directivo es una recompensa al buen desempeño; sin embargo, los colaboradores no comparten esa percepción, pues asocian estos cargos con mayores exigencias, responsabilidades y presión laboral.
“Muchas organizaciones siguen tratando los puestos directivos como una recompensa por un buen desempeño, cuando en realidad se han convertido en algunos de los puestos más exigentes del entorno laboral actual”, señala Allison Howell, directora ejecutiva de Hogan Assessments.
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La directiva denomina a este fenómeno "la era después del ascenso", en la que la ambición profesional se separa cada vez más del deseo de asumir responsabilidades relacionadas con la gestión de personas.
El desgaste laboral hace que se cuestionen si el puesto vale la pena
Además, los colaboradores ven cómo los jefes enfrentan una presión creciente por cumplir objetivos, gestionar equipos y adaptarse a los cambios organizacionales, exigencias que afecta su bienestar emocional.
De acuerdo con AXA Mind Health Report 2026, el 62% de los colaboradores mexicanos reporta tener niveles moderados o severos de agotamiento laboral, y cual se suele intensificar a nivel gerencial, puesto que reportan tener niveles más altos de estrés, agotamiento y desgaste emocional.
Y es que los mandos medios, es decir los gerentes, se han convertido en una pieza clave para mantener a las organizaciones en funcionamiento, al tiempo que absorben presiones desde todos los frentes. Se espera que impulsen el desempeño, implementen cambios organizacionales, promuevan el bienestar de sus equipos, gestionen entornos de trabajo híbridos y ayuden a los empleados a adaptarse a la transformación impulsada por la Inteligencia Artificial.
Estas exigencias, que continúan en aumento, podrían explicar por qué cada vez más trabajadores se preguntan si un ascenso realmente vale la pena, considera Allison Howell.
El liderazgo pierde atractivo
A medida que disminuye el vínculo de los trabajadores con sus empleos, los puestos directivos pierden atractivo como una meta profesional. En este contexto, las funciones de gestión se perciben cada vez más como una fuente de presión y responsabilidad que como una oportunidad de crecimiento.
Una encuesta de HINT refuerza esta tendencia, 58% de los trabajadores a nivel mundial rechazaría un ascenso si este implicara tener que estar disponible fuera del horario laboral, mientras que el 64% afirmó que los ascensos conllevan “expectativas implícitas” que no figuran en la descripción formal del puesto.
A esta situación se suma el deterioro del compromiso de quienes ya ocupan posiciones de liderazgo. Gallup reporta que el nivel de compromiso de los directivos a nivel mundial disminuyó de 27 a 22%, con algunas de las caídas más pronunciadas entre los directivos jóvenes y las mujeres en puestos de liderazgo.
“Hoy, muchos empleados ven los puestos directivos como roles que implican cambios constantes, prioridades en competencia y una mayor responsabilidad, sin que necesariamente ofrezcan una mayor satisfacción profesional. Las organizaciones necesitan entender por qué los puestos de liderazgo están perdiendo atractivo y qué significa esto para el desarrollo de sus futuros líderes”.
Una crisis de confianza en el liderazgo
Además de cuestionar el costo que implica ascender, los colaboradores se preguntan quién debe liderar y qué significa ser un buen líder. Hogan Assessments advierte que existe una desconexión entre las características que suelen mostrar los altos ejecutivos y las cualidades que los empleados más valoran en quienes los dirigen.
Nueve de cada 10 trabajadores consideran fundamentales la comunicación eficaz, la confianza, la integridad, la rendición de cuentas y la capacidad de tomar buenas decisiones en sus líderes.
Al mismo tiempo, el 72 % afirma que la inestabilidad emocional perjudica la eficacia de los líderes, y casi la mitad considera que estos deberían dar mayor importancia al trabajo en equipo, las relaciones interpersonales y el sentido de pertenencia.
“Las características que ayudan a una persona a ascender no siempre son las mismas que necesita para convertirse en un líder eficaz. En lugar de recompensar únicamente la seguridad en sí mismos y la visibilidad, los empleados están pidiendo otro tipo de liderazgo: uno basado en la comunicación, la confianza, la responsabilidad y el buen juicio”, puntualiza Allison Howell.