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Mipymes generan 60% del empleo, pero apenas aportan 2.9% de la inversión: ¿qué las frena?
Las micro y pequeñas empresas concentran 60.4% del personal ocupado y generan 44% de las remuneraciones, pero su participación en la formación bruta de capital es de apenas 2.9%, de acuerdo con un especialista de la UNAM.
Rezago tecnológico también deja atrás a pequeños negocios
Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) tienen un peso determinante en la generación de empleo en México, pero enfrentan obstáculos que limitan su capacidad para invertir y crecer, entre ellos el alto costo del crédito, el rezago tecnológico y digital y la dependencia del efectivo.
César Alejandro López Bolaños, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, advirtió que 99% de las iniciativas empresariales corresponden a micro y pequeñas empresas, las cuales concentran 60.4% del personal ocupado y generan 44% de las remuneraciones totales de la economía.
Sin embargo, su importancia en el mercado laboral contrasta con su participación en la inversión: únicamente aportan 2.9% de la formación bruta de capital, indicador relacionado con la adquisición y generación de activos que permiten ampliar la capacidad productiva.
Crédito caro limita el crecimiento de las mipymes
Uno de los principales obstáculos es el acceso al financiamiento. López Bolaños señaló que las mipymes enfrentan un alto costo del crédito, lo que dificulta que puedan obtener recursos para invertir, modernizarse o incrementar su capacidad productiva.
El investigador sostuvo que este problema está relacionado con el modelo de financiarización de la economía, en el que, desde su perspectiva, la búsqueda de ganancias financieras de corto plazo se ha colocado por encima del financiamiento de las actividades productivas.
Durante su participación en la décima tercera mesa de trabajo del Seminario de Avances de Investigación del IIEc, “Industria y financiamiento”, el especialista consideró que esta dinámica también dificulta alcanzar los objetivos internacionales que buscan ampliar el acceso de las pequeñas empresas a servicios financieros y créditos asequibles.
En particular, se refirió a las metas 9.3 y 8.10 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. La primera plantea facilitar el acceso de las pequeñas industrias y otras empresas a servicios financieros, incluido crédito asequible, mientras que la segunda busca fortalecer la capacidad de las instituciones financieras para ampliar el acceso a los servicios bancarios.
Para López Bolaños, estos objetivos entran en contradicción con las condiciones bajo las que opera actualmente el sistema financiero, pues consideró que la dinámica de generación de ganancias financieras no necesariamente se traduce en recursos para financiar la producción de las empresas.
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Rezago tecnológico también deja atrás a pequeños negocios
El acceso al crédito no es el único desafío ya que el investigador de la UNAM señaló que una parte de las mipymes tampoco dispone de herramientas de innovación tecnológica o digital que les permitan mejorar sus operaciones y competir en mejores condiciones.
Incluso, algunos de estos negocios continúan operando principalmente mediante flujos de efectivo y tienen una incorporación limitada de transferencias electrónicas y otros medios digitales, situación que, según López Bolaños, contribuye a su marginación dentro de la economía.
La situación adquiere relevancia debido a que las empresas de menor tamaño constituyen el grueso de las unidades económicas del país y funcionan, en muchos casos, como una alternativa para familias que buscan generar ingresos ante la falta de un empleo formal.
De esta manera, las mipymes se encuentran ante una paradoja: tienen un peso considerable en la generación de puestos de trabajo, pero cuentan con menor capacidad para invertir y acumular capital, una brecha que dificulta su crecimiento y su integración a actividades de mayor valor agregado.
Los datos históricos de los Censos Económicos también muestran esta concentración de la actividad empresarial en los establecimientos pequeños. En los resultados correspondientes a 2018, el Inegi reportó que las unidades con hasta 10 personas ocupadas representaban 94.9% del total de unidades económicas del país, mientras que los micronegocios concentraban 37.2% del personal ocupado.
Para López Bolaños, mejorar la integración de las mipymes al desarrollo económico requiere atender precisamente las barreras que hoy restringen su financiamiento, inversión e incorporación tecnológica, particularmente en un escenario en el que estas empresas mantienen un papel central como fuente de empleo en México.