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La IA avanza en los trabajadores, pero las empresas no logran integrarla: ¿cómo cerrar la brecha?
Las empresas necesitan pasar del uso individual de IA a integrarla en sus procesos, con objetivos comunes, liderazgo, capacitación y reglas claras para su uso.
En México 85% de los colaboradores encuestados ya usa la IA como punto de partida y conserva la responsabilidad sobre el razonamiento y las decisiones.
La Inteligencia Artificial (IA) vive dos realidades en las organizaciones; por un lado, los empleados usan cada vez la herramienta y por otro las organizaciones aun no logran integrar las directrices para su implementación. Esta brecha podría estancar la adopción estratégica en la organización.
El estudio Índice de tendencias laborales 2026, de Microsoft, señala que 67% de los usuarios mexicanos de IA ya realiza el trabajo que hace un año no podía; sin embargo, sólo 28% percibe una alineación clara del liderazgo para traducir esas nuevas capacidades en formas distintas de operar.
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El escenario plantea un reto para las empresas, pues los trabajadores están experimentando y desarrollando nuevas capacidades a mayor velocidad que las organizaciones están adaptando sus procesos y modelos de trabajo.
Trabajadores ya experimentan con IA
Los colaboradores ya experimentan con IA para investigar, analizar y coordinar tareas, de hecho, en México 85% de los colaboradores encuestados ya usa la IA como punto de partida y conserva la responsabilidad sobre el razonamiento y las decisiones.
Esto muestra que los trabajadores no necesariamente delegan por completo sus actividades a la tecnología, sino que incorporan la herramienta como apoyo; sin embargo, necesitan contar con criterios y lineamientos claros para saber cómo utilizarla dentro de la organización.
Ezequiel Glinsky, Director de Tecnología para Microsoft Latinoamérica dice que, para implementar una verdadera transformación, las organizaciones necesitan pasar de permitir el uso de IA a establecer objetivos comunes, habilitar aprendizajes compartidos y revisar cómo colaboran las personas entre sí y con agentes de Inteligencia Artificial.
En este proceso, el liderazgo tiene un papel central para definir prioridades, gestionar riesgos y crear condiciones que permitan experimentar e innovar sin perder control ni responsabilidad.
“La transformación ya ocurre dentro de los equipos. Las personas están ampliando sus capacidades con IA; el siguiente paso es rediseñar procesos y formas de colaboración para que ese avance genere resultados a escala. La oportunidad está en alinear tecnología, liderazgo y criterio humano para crear valor de manera responsable y sostenida”, señala Ezequiel Glinsky.
Cuando la IA se integra al trabajo cotidiano
Microsoft también identifica a un grupo de colaboradores que utiliza la Inteligencia Artificial de manera más avanzada y deliberada, a los que les llama “profesionales de la frontera”. En México representan 17% de los trabajadores y 81% afirma que ahora realiza actividades que antes estaban fuera de su alcance.
Estos profesionales deciden qué tareas requieren intervención humana, cuáles pueden apoyarse en Inteligencia Artificial y cómo combinar ambas capacidades para mejorar la calidad y la velocidad de los resultados.
Este tipo de colaboradores trabajan en entornos donde los lideres usan la IA abiertamente, fijan estándares de calidad y crean espacios para experimentar.
“Los equipos también comparten aprendizajes y errores, refinan procesos y hacen una pausa deliberada para decidir qué hace la IA y qué hace la persona”.
De la adopción individual a transformar el negocio
El reto de las organizaciones es pasar del uso individual de la Inteligencia Artificial a integrarla en procesos que generen resultados para equipos y áreas completas, antes de que la diferencia entre trabajadores y empresas se convierta en una brecha estructural.
Para ello es necesario alinear el liderazgo, talento, procesos y cultura, puesto que permitirá traducir el uso de la IA en productividad, innovación y capacidad de respuesta.
También se requieren estándares claros sobre calidad y uso responsable, espacios seguros para experimentar y mecanismos para compartir aprendizajes, errores y oportunidades de mejora. En este proceso, el papel de los líderes resulta relevante, especialmente cuando muestran con el ejemplo cómo incorporar la Inteligencia Artificial al trabajo.
“Las organizaciones que avancen con mayor rapidez no serán necesariamente las que incorporen más herramientas, sino las que logren alinear tecnología, talento y modelo operativo”.