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Disciplina, clave para evitar el burnout al emprender
Dedicar horas excesivas al negocio puede provocar aislamiento y estrés, además de afectar la toma de decisiones y aumentar los errores.
La sobrecarga de trabajo y la poca gestión de tiempo en el emprendimiento puede llevar a un desgaste físico y mental, pues dedica la mayor parte del día al negocio suele ocasionar estrés, tomar decisiones menos estratégicas, aumentar los errores y una menor tolerancia a la frustración.
Cuando un empresario llega al burnout suele deberse a diversos factores, como la creencia de que a mayor número de horas trabajadas, mayor productividad.
“Este mito persiste en la cultura del emprendimiento que dice que para triunfar hay que sacrificarlo todo, pero es una acción que hace mucho daño”, menciona Epifanio Sánchez, consultor en bienestar y liderazgo empresarial.
La realidad sobre la sobrecarga y la procrastinación
La idea de emprender es atractiva, pero en la práctica requiere más organización tanto para atender a proveedores, vender y ocuparse de la vida personal.
“Unos de los errores más comunes cuando empiezas a emprender es la falta de organización, disciplina y de un sistema estructurado”, argumenta Esperanza Hernández, coach ontológica y educativa.
Como consecuencia, al no contar con un orden en los asuntos pendientes, comienza la saturación y con ello la sobrecarga, la cual se convierte en un círculo vicioso de angustia y ansiedad que deriva en procrastinación.
La acción más costosa que puede cometer un emprendedor es vivir apagando fuegos todo el día, sin tener el tiempo para lo que realmente mueve tu negocio”, añade Epifanio Sánchez.
Aunque las señales de desorganización pueden ser sutiles, es importante identificarlas, como posponer reuniones con la familia, amigos o pareja, o suspender temporalmente actividades personales.
La disciplina como solución
La disciplina en la gestión del tiempo no es inmediata, sino que funciona con la repetición hasta que se vuelve un hábito. Para comenzar, los especialistas aconsejan anotar tres tareas prioritarias diarias. Después, registrar las tareas importantes que pueden esperar, pero no deben omitirse.
La disciplina no es un asunto solo de agenda, sino también de bienestar, porque cuando un emprendedor experimenta momentos de logro, toma mejores decisiones y tiene mayor energía.
Esperanza Hernández dice que una forma de mejorar la disciplina es fijar metas, cuestionando la razón por la que se emprendió y hacerse preguntas como: ¿qué es lo que quiero lograr?, ¿por qué emprendí? y con ello reforzar la motivación.
La importancia del descanso
Se cree que la disciplina es levantarse muy temprano y sentirse motivado todo el tiempo, en realidad no siempre es así, pero para evitar la procrastinación o el desánimo, es importante procurar el descanso.
Es decir, tomar pequeños descansos entre una tarea y otra. Esto evitará que las jornadas sean largas y la mente pueda despejarse. Además, se aconseja administrar la energía durante el día, por ejemplo, conocer qué partes del día son las mejores para hacer tareas tediosas y dejar las más pequeñas cuando la energía disminuya.
Es válido decir: ´hoy no quiero hacer nada´. Conscientemente hay que darse ese espacio, nombrar el estado de ánimo y tomar acciones”, expresa Esperanza Hernández.
En este contexto, los emprendedores pueden lograr armonía con la gestión del tiempo, siempre y cuando anoten las tareas pendientes, sin descartar la vida personal.