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Economía

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Marco tributario de EU presionará a México para actuar: Banorte

Se debe cumplir con fomentar la inversión, formalización y con finanzas públicas más sanas.

Aunque en el corto plazo no se ven efectos negativos para México como una fuga de capitales, la reforma fiscal aprobada recientemente en Estados Unidos, que baja los impuestos a las empresas, obligará a la próxima administración a actuar en la misma línea, estimó Gabriel Casillas, director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte.

En un encuentro con medios, el economista destacó que la reforma fiscal de Estados Unidos preocupa incluso más que lo que pueda pasar con la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aunque aclaró que en el corto plazo la medida no provocará una salida de capitales ni reubicación física de empresas.

Lo que sí podría traer en el mediano plazo, dijo, es una disminución en los incentivos para invertir en México, por lo que probablemente la próxima administración tendrá que impulsar una reforma fiscal integral que disminuya el Impuesto sobre la Renta (ISR) a las empresas, en línea con lo realizado en Estados Unidos, y ello tendría que ser de inmediato.

“La teníamos que haber hecho. El tema es que al menos si no se ha podido hacer, al haber hecho Estados Unidos una reforma fiscal, sí nos pone presión para hacerlo, casi a fuerza”, expuso.

A decir de Gabriel Casillas, la reforma fiscal adecuada para México tiene mucho que ver con la que sugiere Santiago Levy, vicepresidente del Banco Interamericano de Desarrollo, y contempla sobre todo que se expanda la base de contribuyentes, dado que la carga fiscal sigue estando concentrada en muy pocos mexicanos que sí pagan impuestos.

Otro punto que debería contener, y que va más a tono con lo hecho por Estados Unidos, es que haya incentivos a la inversión, pues hoy hay un ISR alto y bajas deducciones. “¿Cómo es posible que no puedas deducir ni las prestaciones de ley? Eso por un lado, y por otro que haya deducción inmediata de las inversiones. En Estados Unidos ya lo aprobaron y esa parte nos pone en desventaja fiscal en el mediano plazo”.

Un punto más que debería contener la reforma hacendaria, precisó, es una mayor transparencia del gasto, sobre todo en estados y municipios, donde hay un mayor rezago en este tema.

“Está bien si vamos a pagar de alguna u otra manera más impuestos, pero siempre y cuando sepamos que ese gasto se va a transparentar”, expuso.

Agregó: “Creo que una reforma fiscal integral que cumpla con esos tres aspectos, a lo que nos va a ayudar es justo a fomentar la inversión, la formalización, y a que las finanzas públicas estén más sanas”.

El economista señaló que dicha reforma debe contemplar también un Impuesto al Valor Agregado generalizado a los alimentos y medicinas.

En cuanto a la renegociación del TLCAN, Gabriel Casillas refirió que el escenario central es que se mantenga, pero que en caso de que Estados Unidos decida salir, tampoco sería catastrófico para México, pues se jugaría con las reglas de la Organización Mundial de Comercio.

Otro riesgo que señaló el economista de Banorte es la elección presidencial de julio próximo, pues como ha pasado en comicios anteriores, hay incertidumbre y los mercados se mueven dos o tres meses antes.

Previó que en ese periodo el tipo de cambio se mueva, lo mismo que los bonos a cinco años, y que la Bolsa caiga, pero que después, si no hay un conflicto poselectoral, que no se prevé, habrá una recuperación. Mencionó que la incertidumbre democrática es positiva, aunque no está exenta de costos.

eduardo.juarez@eleconomista.mx

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