Lectura 3:00 min
Los riesgos a la baja para el crecimiento de México han aumentado: Moody’s
Reacción adversa de los inversionistas, factor clave para el desempeño negativo en el 2019.
Foto: Reuters
La agencia calificadora Moody’s recortó la estimación de crecimiento de México para este año, ello ante el incremento de riesgos para la economía.
A través de un reporte, la calificadora indicó que espera un crecimiento de 1.0% para el 2020, lo cual queda por debajo de su estimado de octubre, de 1.3 por ciento.
“Según el desempeño del año pasado, creemos que los riesgos a la baja para el crecimiento han aumentado. Aun así, proyectamos un crecimiento real del PIB de aproximadamente 1% en el 2020”, consignó.
Para que esto se materialice, agregó, el consumo privado debe mantenerse relativamente estable y se deberá revertir el sentimiento empresarial negativo, además de ejercer un mayor gasto del gobierno.
El recorte de Moody’s quedó en línea con el recorte que realizaron el mismo día especialistas del sector privado, consultados por el Banco de México, quienes modificaron su estimación de 1.10 a 1.0 por ciento.
La calificadora explicó que su escenario base supone que, en conjunto, la inversión y el consumo del gobierno no disminuirá el crecimiento del Producto interno bruto (PIB), a diferencia de la contracción que se registró en el 2019.
En este sentido, Moody’s confió en que el gobierno logre superar los desafíos administrativos y mejore la ejecución del presupuesto.
“Aunque la confianza empresarial puede recuperarse ahora que la firma del T-MEC por parte de los tres países participantes está casi completa, creemos que su potencial para impulsar materialmente la inversión es relativamente limitado porque los participantes del mercado ya habían contabilizado el T-MEC aprobado”, refirió.
Actualmente, México cuenta con una calificación “A3” con perspectiva Negativa en Moody’s.
Contracción, con efecto en la nota
Respecto a la contracción económica del año pasado, la calificadora señaló que “la contracción económica es negativa para el crédito y refleja el sentimiento adverso del inversionista”.
La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía publicó la estimación preliminar del PIB, cuyo resultado al cierre del año resultó en una contracción de 0.1% tras la expansión de 2.1% del 2018. El dato final se dará a conocer el próximo 25 de febrero.
“Un entorno externo relativamente desafiante y una política monetaria interna restrictiva contribuyeron a la desaceleración económica. Sin embargo, el factor clave fue la reacción adversa de los inversionistas a los mensajes de políticas mixtas y el miedo a los cambios fundamentales en los entornos regulatorios y fiscales, particularmente en el sector energético”, explicó Moody’s.
Añadió que si el sentimiento comercial negativo persiste y la inversión privada continúa con un rendimiento inferior, los ingresos del gobierno podrían quedarse cortos, lo cual afectaría el resultado fiscal dado que el presupuesto para este año se basó en una expectativa de crecimiento de 2 por ciento.
Otro factor que impactó en la economía mexicana fue la desaceleración de la producción industrial en Estados Unidos, ya que tuvo un efecto negativo en el sector manufacturero.
Además, la incertidumbre generada por las negociaciones del T-MEC también tuvo efecto en el sentimiento de los inversionistas; no obstante, la agencia calificadora destacó que los riesgos externos estuvieron contenidos el año pasado.
“Aunque históricamente la actividad económica (y la inversión) tiende a debilitarse en el primer año de una nueva administración, la caída del año pasado fue particularmente pronunciada”, aseveró la calificadora.