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El gol en cinco versiones diferentes

Los hombres que pelearán en la última fecha por el título de goleo, todos ellos de características distintas, pero con la misma información genética: el gol

Tan solitarios, tan excursionistas, tan de frac, tan asesinos… Así son los delanteros de nuestra Liga, los hombres que sólo pueden compararse porque tiene el gol por naturaleza. Para ellos, el gol es la homeostasis.

Lo demás sale sobrando. Para ello, saben que pecan de trabajo en equipo, de dadivosos y que miran por ellos mismos.

Algunos son tan valientes como el hecho mismo de ser jugador de Querétaro, que ya es un acto heroico. Goles con el cuchillo entre los dientes.

Otros tantos se han relacionado con el gol como la mejor terapia psicológica, que han vivido más tiempo en la banca que en el campo, pero que se han ganado la confianza y la autoestima les retribuye con una buena dosis de festejos.

Muchos de ellos son clásicos, de esos que cogen rachas y son imparables, gol, gol hasta empacharse.

Algunos son asesinos en serie, intratables, inexpugnables y en algún lapso del juego, invencibles.

Los que visten de frac son los capos del gol. Elegancia, clase y tan letales. Son de esos que festejan el gol antes de iniciar la jugada, porque saben que así ocurrirá.

Son los killers de la Liga: Carlos Bueno, Oribe Peralta, Iván Alonso, Christian Benítez y Jackson Martínez.

Jackson Martínez. El delantero que viste de frac

Jackson Martínez heredó el mote de Cha Cha Cha de su padre, Orlando Martínez, la mirada profunda, penetrante y engañosa también. El seudónimo no le ha servido de mucho, pero los ojos embaucadores sí, no hay defensa que no caiga en su engaño.

El romanticismo con el que trataba el balón en su debut ponía en duda sus habilidades de goleador, en el Independiente de Medellín colombiano muchas veces fue abucheado por los aficionados. Todo era parte del embauque, dos temporadas más tarde se convertiría en ídolo del club.

Hoy Martínez, con Jaguares de Chiapas, vuelve a hacer de esa herencia su mejor arma.

Cuando desea ir por un camino, sus pupilas expresan otro, pero ya que su botín ha internado un gol dentro de la meta rival, lo primero que hacen sus ojos es mirar al cielo, agradece a Dios, a él no lo no engaña, una herencia más de su padre.

Como una pantera, se ha convertido en un depredador del área, a veces sale con hambre insaciable y los rivales terminan por decir baste ante él. Con sus 8 go es el más elegante de todos los killers de la Liga.

Oribe Peralta. Su cualidad está en la autoestima

Oribe Peralta aún no sabe si pasó bajo una escalera o le hicieron un embrujo, lo cierto es que durante siete años había tenido la mala suerte de ser el suplente.

En su estancia como parte de Monterrey se conformó con ser el remplazo Alex Fernandes, con Santos fue fichado ante la necesidad de cubrir el lugar que dejaba por un tiempo el argentino Matías Vuoso, tras su regreso fue relegado nuevamente a la banca.

Después de una participación regular en Jaguares, volvió a Santos con la esperanza de ser titular. Pero ante la llegada de Christian Benítez retornó a orillas.

La mejor cualidad no está en sus piernas, sino en la autoestima. Con tanto banquillo, lo más natural es resignarse a jugar a ese rol. Entre casualidades y goles se ha ganado un lugar en la titularidad, primero de Santos e incluso del Tri, con calzador que de a poco encaja mucho mejor.

Este año dijo: no más, se dedicó a fabricar un gol cada 110 minutos y fue el máximo artillero de los Panamericanos con seis tantos. La maldición acabó, nunca más el suplente.

Christian Benítez. El killer más letal de todos

Tras convertirse en el fichaje más costoso de la Liga Mexicana, con 7 millones de euros que pagó América por él, Christian Benítez también se convirtió en el delantero con más responsabilidad de fabricar goles.

Pero para él todo es cuestión de paciencia y adaptación. Tuvo que pasar un año para que llegara su campeonato en su club debut, el Nacional de Ecuador, un año más para hacerse de una corona en su estancia en Santos Laguna y también cierto tiempo para llegar a uno de los clubes más populares de la Liga.

En América apenas lleva una temporada y aunque no logró postrarse en el primer lugar de goleo, Chucho demostró que sí es sinónimo de gol con 8 tantos en 15 juegos. Ahora a esperar un año para saber si la paciencia es su mejor virtud.

Es de esa estirpe de delanteros que tienen un motor en las piernas, capaces de asfixiar al defensa más férreo de la Liga. Es inalcanzable cuando tiene el campo abierto, con un par de gambetas se postra frente al arco y luego otra vez a correr, a festejar una conquista más. Así es su hábitat.

Iván Alonso. Tan clásico, tan de rachas...

Sacrificio y pelea , esas son las características con las que Iván Alonso describe su futbol, dice conocerse bien, la primera la aprendió y la segunda estaba en su ADN.

De abnegación, se instruyó en el Murcia (equipo que más años lleva en la Liga de Ascenso Española) y al que llegó de la Primera División tras haber sufrido una lesión en el Deportivo Alaves.

En el Pimentonero jugó 41 partidos sin lujos, en recuperación, con una de las plantillas más limitadas; hasta que logró regresar a su racha goleadora, a la postre sus 15 tantos volvieron al Murcia campeón.

En cambio, la pelea es un sello de nacionalidad, la llamada garra charrúa. Puebla fue testigo esta temporada. El juego estaba empatado.

Es uno de esos delanteros al que una noche antes del partido su entrenador implora que a la mañana siguiente amanezca con una sonrisa, porque sabe que ese día el delantero será explosivo.

Así es él, como aquella tarde que le marcó tres goles al Puebla. Es un delantero clásico, con más rachas que continuidad, pero lo suficientemente constantes para que sea una constante de peligro en la Liga, así suma sus 10 goles en 16 partidos.

Carlos Bueno. La épica que necesitaba el Querétaro

Querétaro necesitaba un héroe y llegó. Es charrúa, es experimentado, es valiente. Se perfila como máximo goleador del torneo y se llama Carlos Bueno.

Se ha enfrentado a clubes de Uruguay, Argentina, Chile, España, Francia, Portugal, a ninguno le ha temido. Portando ocho camisetas con diferentes escudos antes que la de Gallos.

Pero colocarse la casaca albiazul le exigía un poco más, ante un club acostumbrado a vivir al límite del descenso.

Un reto que su empeine siempre ha estado dispuesto a enfrentar. Pues se sabe osado en la delantera.

En 15 juegos con Gallos Blancos ha fabricado 10 goles, llevando al club a superar el octavo lugar de la tabla general y a punto de acceder por primera vez a la Liguilla.

Dicen que nadie es indispensable, pero Carlos sí que lo es. Su apellido hoy es protagonista, pero los goles le tienen muy probablemente un lugar reservado para ser una de las leyendas del equipo.

Sí, es Bueno, la esperanza de Querétaro, su artillero y, por ahora, héroe. Mismo que aceptó el reto, tan valiente, tan guerrero… como su principal virtud.

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