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¿Qué es el buró laboral y cómo funciona? Así es la práctica que busca erradicar la reforma a la LFT
El buró laboral es la práctica de recopilar información personal de los trabajadores sobre su experiencia e historia profesional. Estas listas suelen influir en la contratación, pero puede conllevar sesgos y una violación a la confidencialidad de los datos personales.
El buró laboral contiene información personal de los trabajadores que los reclutadores utilizan para evaluar si un candidato es o no contratado.
El buró laboral es un registro que contiene información personal de las personas trabajadoras en México. Se trata de una especie de lista negra utilizada para revisar referencias y antecedentes laborales que, aunque no está explícitamente prohibida en la ley, sí va en contra de la protección de los datos personales y el derecho al trabajo digno.
Los empleadores tienen prohibido usar un sistema que registre a los trabajadores que renuncian o son despedidos para que no vuelvan a ser contratados, señala reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) aprobada por el Senado este martes. Si bien no se mencionan listas negras o el buró laboral de forma explícita, la legislación hace referencia a esta práctica.
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Además, la LFT prohíbe distinguir o excluir a candidatos por razones ajenas a sus calificaciones profesionales para el puesto, y en el caso del uso de estas bases de datos, se excluye por el historial y no por las capacidades.
¿Cómo funciona el buró laboral?
De acuerdo con Jessica Cambray, headhunter y coach de empleo, estos mecanismos operan en la informalidad, especialmente en empresas donde impera el miedo, hay presión por resultados, se busca filtrar candidatos rápidamente, no hay profesionalismo o se carece de procesos estructurados de reclutamiento basados en evidencia.
Alerta que en estas organizaciones hay alta rotación y suele haber historial de demandas laborales. “Justifican que así reducen el riesgo al contratar, pero en realidad es un beneficio subjetivo. Tienen temor a más litigios y buscan evitar contratar perfiles que puedan demandar, pero la realidad es que penalizan a quien sí conoce sus derechos", afirma.
Las listas negras concentran una gran cantidad de información que se recopila de diferentes fuentes públicas tanto nacionales como internacionales, en estas se pueden consultar antecedentes judiciales, Número de Seguridad Social (NSS), estabilidad e historial laboral y salarial, redes sociales y hasta datos de contacto.
Hay plataformas que incluso ofrecen verificar datos biométricos, geolocalización del domicilio, identidad digital, analizar el correo electrónico y evaluar el nivel de riesgo de una persona, todo ello sólo con el CURP, el RFC o una foto de la INE, o con el nombre, lugar y fecha de nacimiento de la persona a investigar, lo cual implica una invasión a la privacidad.
Alexis Ibarra, headhunter y fundadora de Workxis, señala que el buró laboral funciona como una herramienta que revisa datos personales públicos, tales como el título o la cédula, pero también información privada que no fue autorizada para su consulta y que, en lugar de realmente evaluar riesgos, crea un sesgo sobre las personas.
“Eso implica que el reclutador se haga un juicio y catalogue al candidato con un sesgo de una persona que no sabe si es así, entonces no contrata por las competencias ni experiencia”, que afirma, es a lo que se le debe dar peso.
En eso coincide Jessica Cambray, quien comparte, las listas negras no evalúan talento, sino narrativa y sustituyen una evaluación objetiva por una percepción.
¿Quién te mete al buró laboral? Así se llenan las listas negras
Como ocurre con el Buró de Crédito, que se nutre de la información de cada usuario con un servicio financiero, la composición del buró laboral es similar. Todas las personas con una relación laboral y datos en línea tienen presencia en este sistema porque en algún momento compartieron su información.
“Todos caemos en este buró laboral, porque este tipo de plataformas lo que hacen es descargar todo lo que está, posiblemente en línea, lo descargan y al final solo con la CURP se obtiene este tipo de información. Al final, el consentimiento que uno da como candidato es porque no tiene conciencia de todo lo que van a descargar”, comenta Jessica Cambray.
La experta señala que hay formularios básicos que recopilan data en los procesos de reclutamiento, pero esa información posteriormente es utilizada en las bases de datos, aunque no es todo, las áreas de Recursos Humanos y reclutamiento también fomentan este uso mediante “conversaciones of the record”.
Menciona que estas áreas se pasan información sobre candidatos y empresas por debajo del agua, contactan extraoficialmente a terceros para pedir referencias sobre una persona y eso abona también en los sesgos sobre antecedentes que en realidad no hablan de su talento o estado actual.
En esa línea, Alexis Ibarra resalta que se deben dejar de utilizar este tipo de mecanismos, ya que contienen información sobre el pasado y eso no refleja el presente ni futuro de los candidatos. “Egresamos de la carrera a los 23 o 24 años, nuestro cerebro termina de desarrollarse casi a lo 30, no puedes catalogar por eso”.
Las expertas reconocen que no hay forma de saber quién usó o no el buró laboral, pero para mejorar los procesos en las organizaciones sugieren dejar al lado estas listas y priorizar el reclutamiento basado en competencias y en cuanto a la recopilación y manejo de datos, pedir solo lo esencial y ser transparentes con su uso.
La reforma a la LFT para prohibir de forma explícita el uso de listas negras fue aprobada este martes en el Senado y ahora espera su discusión en la Cámara de Diputados, de aprobarse, los empleadores y reclutadores estarían sujetos a nuevas reglas que impedirían en cualquier caso el uso del buró laboral.