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Capital Humano

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¿Es el aumento de horas de trabajo la única vía para incrementar los salarios?

El modelo laboral actual muestra una crisis de eficiencia: se trabajan más horas, pero persiste una amplia brecha entre el tiempo invertido y los ingresos reales de los trabajadores, advirtió el especialista Jorge Sales Boyoli con base en datos de la OCDE.

Foto: Archivo 

El actual modelo laboral en diversas regiones del mundo enfrenta una crisis de eficiencia que se evidencia al contrastar la duración de la jornada con el bienestar económico de los trabajadores, estimó Jorge Sales Boyoli, especialista laboral, tras señalar que datos recopilados por la OCDE y otras instituciones, existe una brecha alarmante entre el esfuerzo temporal y la remuneración real.

“Mientras que en naciones desarrolladas se apuesta por jornadas reducidas y alta productividad, países como México y Argentina mantienen techos legales de cuarenta y ocho horas semanales que, sumados al uso frecuente de horas extraordinarias, no logran sacar a sus trabajadores de los niveles salariales más bajos del ranking”, detalló el también socio de la firma Sales Boyoli.

El especialista en la materia, sostiene que el abuso de las horas extraordinarias es un síntoma de un mercado laboral enfermo donde se confunde la presencia con el valor. Esta postura se ve respaldada por las cifras 2022 que muestran a México con el mayor promedio de horas trabajadas anualmente, superando las 2200, pero con una generación de riqueza por hora que apenas alcanza los 121 dólares, una cifra muy lejana a la eficiencia de los países europeos. “El especialista enfatiza que este sistema castiga al empleado con fatiga crónica sin ofrecer una mejora sustancial en su calidad de vida”, detalló en entrevista.

La comparativa internacional de tiempo extra y salarios revela que el éxito económico de un país no depende de la extensión de su jornada, sino de la inversión en procesos y tecnología que optimicen cada minuto laborado.

Detalló que tras el análisis de datos públicos de economías con sueldos semanales que superan los 2200 dólares, como Suiza o Luxemburgo, la incidencia de horas extra es mínima y las jornadas promedio son significativamente más cortas.

Sales Boyoli destacó la trascendencia de este punto en el debate sobre la reforma que busca reducir la jornada laboral a 40 horas para el año 2030, “el objetivo es que las horas extra dejen de compensar salarios base inadecuados, reconociendo que la auténtica productividad surge del descanso y la especialización, no del desgaste físico”.

El secretario del Trabajo, Marath Bolaños, explicó a El Economista la propuesta de reforma, indicando que la jornada máxima semanal permitida (incluyendo horas ordinarias y extraordinarias) sería de 56 horas. Bajo esta propuesta, el pago de jornada extraordinaria (doble) comenzaría en la hora 41, y el pago triple se aplicaría a partir de la hora 53 de trabajo, a diferencia de la regulación actual que establece el pago triple desde la hora 57.

Recordó que “la reforma no impone un segundo día de descanso obligatorio, sino que deriva este descanso al acotar las horas a la semana. La Ley Federal del Trabajo mantendría el principio de ‘al menos, un día de descanso’ por cada seis días de trabajo, lo que permite la flexibilidad para negociar dos o incluso tres días de descanso si la jornada diaria se extiende (por ejemplo, trabajar 10 horas por 4 días)”.

Señaló que estos puntos serán presentados y analizados con los diputados durante esta semana, con el objetivo de que el debate en Comisiones y en el Pleno de la Cámara de Diputados avance según el plan establecido. La meta es lograr la reforma constitucional de las 40 horas para México a más tardar el primero de mayo.

Pilar Martínez es reportera de Empresas y Negocios.

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